| 3d. Identificación y evaluación de las rutas de exposición humana Esta fase es la continuación natural de la fase previa, sólo que ahora el análisis se debe hacer en función de la poblaciones humanas que se ubican cercanas, inmediatas o sobre el sitio contaminado. Identificar las poblaciones expuestas y su estructura de edades. Se inicia en esta parte un estudio epidemiológico de tipo descriptivo. Para identificar las modalidades en que ocurre la exposición, se debe establecer la relación física de las poblaciones con el sitio, la distancia que los separa, si están pendiente abajo del lugar o en el trayecto de los vientos procedentes del sitio. El tipo de uso del suelo que la población hace en el lugar afectado, ya que ello puede condicionar el tipo y frecuencia de sus actividades en el lugar. También se debe tomar nota del grado de acceso al lugar que tienen la comunidad y sus animales domésticos. Verificar si las personas cazan o pescan en el área contaminada o si la usan para crianza de animales o para cultivos. Atención especial se debe poner a los patrones de actividad de los niños; el sitio puede ser de atracción para los niños, ya sea para juego, deportes o uso recreativo. Establecer la frecuencia con que ocurren estos hechos. Un grupo que merece especial atención es el de los trabajadores que efectúan en los sitios contaminados actividades relacionadas con la evaluación y manejo de los mismos, tales como mediciones, remediación, remoción de tierra, etc. La experiencia en los Estados Unidos señala que este grupo presenta efectos en la salud por causa de los contaminantes, con una frecuencia significativamente más alta que en los grupos control. También tomar en cuenta aspectos climáticos, topográficos, etc. En climas secos y en medios pobres en vegetación, el polvo contaminado es un importante mecanismo para el ingreso al cuerpo de sustancias por vía respiratoria y digestiva, a veces mucho más importante que los aportes mediante alimentos y el agua. El análisis de este conjunto de variables permitirá tener un panorama acerca de las rutas ambientales a través de las cuales ocurre la exposición y de las vías por las cuales ingresan al organismo, vale decir, digestiva, respiratoria y/o cutáneo-mucosa.
Las rutas más frecuentemente identificadas en los Estados Unidos, son las que llevan a la ingestión de sustancias, en segundo lugar están las que llevan a la exposición respiratoria de sustancias; llamativamente la ruta que lleva a la exposición por la piel se detectó con bastante más frecuencia que lo esperado para esta vía. |