El plan de acción muestra en detalle los pasos y actividades que se deben dar para llevar a cabo el PD para el manejo de los RSM. Aunque la estrategia se pueda haber planteado para un horizonte de 10 a 15 años, se recomienda que el plan de acción se formule para dos momentos: (i) el corto plazo (de 0 a 1-2 años) y (ii) mediano plazo (de 3 a 5 años). La magnitud de las inversiones previstas se puede emplear como criterio para definir el número de años que comprende el plan de acción.

El plan de acción debe identificar las actividades prioritarias, sus correspondientes requerimientos de inversión, los responsables para cada actividad y los indicadores de avance de los productos parciales y finales. De hecho, el plan de acción requiere de una planificación financiera detallada estableciendo el flujo de caja y las fuentes de financiamiento.
En las acciones de corto plazo (de 0 a 1-2 años) se deben incluir necesariamente las actividades que se pueden implementar con poca o nula inversión de capital. Así, estas actividades se orientan a "mejorar lo existente" (p.e., optimizar las rutas de los vehículos recolectores, implementar un buzón de quejas, dotar de uniformes y equipos de seguridad laboral al personal, etc.) También es necesario que las acciones de corto plazo sirvan de base para desarrollar las de mediano plazo (p.e., realizar estudios específicos, capacitar al personal, actualizar la base de contribuyentes, ejecutar programas de concientización ambiental, etc.). De hecho, debe existir una concatenación lógica entre las acciones de corto y mediano plazo.
Normalmente las acciones de mediano plazo (de 3 a 5 años) comprenden actividades que requieren de mayores niveles de inversión, o una mayor capacidad administrativa y gerencial por parte de la municipalidad (p.e., implementar programas de recuperación de residuos sólidos, implementar una estación de transferencia, etc.).
Por lo general, los planes de acción integran diversas actividades que se agrupan en proyectos, los cuales se engloban en pequeños programas, por ejemplo:
- Programa de reforzamiento institucional
- Proyecto de automatización del sistema contable
- Proyecto de catastro e inventario de la base de contribuyentes
- Programa de mejoramiento y ampliación de la cobertura de recolección de los RSM
- Proyecto de mejoramiento de rutas
- Proyecto de ampliación de cobertura de recolección
- Programa de información, educación y comunicación (IEC)
- Proyecto de información ciudadana
- Proyecto de educación ambiental en escuelas
Esta forma de estructuración del plan de acción permite ordenar y distribuir mejor las actividades y gestionar el financiamiento ante diversas agencias, ya sea por programas o por proyectos. Tal como se puede observar, el plan de acción comprende la formulación de proyectos específicos (PE). Al respecto, existe una tendencia creciente a usar el método del marco lógico para la elaboración de los PE. El Cuadro 7.1 ofrece información acerca del marco lógico.
Cuadro 7.1: Marco lógico típico para la elaboración de proyectos específicos (PE) |
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(1) Ver Cuadro 3.1 y Recuadro 8.1.
(3) En los planes operativos o planes de trabajo se descomponen en tareas.
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En muchos casos, el plan de acción supone el desarrollo de proyectos de ingeniería de factibilidad y definitivos para llegar a construir o implementar determinadas obras o equipos. Los proyectos de ingeniería se deben sujetar a las normas y especificaciones técnicas que existen en cada país (p.e., formato, memoria descriptiva, escala de los planos, estudios de base, etc.).
También, los planes de acción comúnmente comprenden "proyectos piloto o demostrativos", los cuales se implementan a pequeña escala con la finalidad de validar determinada alternativa o tecnología y, a su vez, crear una corriente de opinión favorable para la implementación de la alternativa a una escala mayor.
Por otro lado, todas las actividades del plan de acción se deben calendarizar empleando métodos gráficos como diagramas de barras, esquemas de secuencias de actividades, entre otros. Esto último permite revisar rápidamente los niveles de avance respecto a las metas trazadas. Paralelamente a ello, el plan de acción debe incluir mecanismos de monitoreo y evaluación (Capítulo 8).
Todo plan de acción debe tener una evaluación financiera que indique claramente el flujo de inversiones y las fuentes de financiamiento. En este sentido, es necesario fijar de modo realista las metas de recuperación de costos, ya sea a través de las tarifas u otros medios a fin de evitar interrupciones en el plan de acción por falta de financiamiento.
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