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Unidad
4: |
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El relleno sanitario manual se presenta como una alternativa técnica y económicamente factible, tanto en beneficio de las poblaciones urbanas y rurales con menos de 30.000 habitantes —que no tienen la forma de adquirir equipo pesado para construir y operar un relleno sanitario convencional— como de las áreas marginadas de algunas ciudades.
Esta técnica de operación manual solo requiere equipo pesado para la adecuación del sitio, es decir, para la construcción de la vía interna, la preparación de la base de soporte o la excavación de zanjas y la extracción de material de cobertura de acuerdo con el avance y método de relleno. Los demás trabajos pueden realizarse con los propios trabajadores, lo que permite a las pequeñas comunidades de escasos recursos —incapaces de adquirir y mantener en forma permanente un tractor de orugas o una retroexcavadora—, disponer adecuadamente la reducida cantidad de basura generada por ellas empleando mano de obra poco calificada. Un relleno sanitario puede servir a dos o más poblaciones, hasta llegar a convertirse en una solución regional; es decir, estar en condiciones de brindar el servicio de disposición final de RSM a varias poblaciones cercanas. En tal sentido, los municipios pequeños deben evaluar la conveniencia técnica, económica, social y ambiental de llevar sus residuos a un relleno sanitario regional o al del municipio vecino o tener uno propio. El relleno sanitario manual es adecuado para poblaciones que generen hasta 15 toneladas diarias. Sin embargo, se precisa de un análisis detenido de las condiciones locales en cada región, puesto que por las características del sitio, la disponibilidad de material de cobertura, el clima, el costo de la mano de obra, etc., tal vez resulte preferible que la construcción y la operación del relleno sanitario se realicen, parcial o permanentemente, con equipo pesado. La operación de un relleno sanitario manual que reciba más de 15 toneladas diarias de basura puede complicarse bastante, ya que requiere un mayor número de personas, sobre todo para los procesos de esparcido y compactación y para la extracción y el acarreo del material de cobertura. Por lo tanto, en estos casos la operación deberá ser apoyada al menos con un tractor agrícola, tal como se explicó en el apartado sobre rellenos semimecanizados.
Con el propósito de demostrar que no se justifica que una pequeña población tenga un tractor de orugas para operar un relleno sanitario, se presenta el siguiente ejemplo: Imaginemos dos poblaciones con las siguientes características:
Con fines comparativos, supongamos que en cada una de las dos poblaciones se utiliza para operar un relleno sanitario un pequeño tractor de orugas de 100 HP (D4) con las siguientes características:
Con base en la anterior información, se determinará la capacidad del equipo con la cantidad de basura recibida de cada población: Solución 1. Generación de basura Generación de basura = Población (hab) * ppc (kg/hab/día) /1.000 = (t/día)
2. Recolección de basura (6 días a la semana, es decir, de lunes a sábado)
3. Volumen de basura (para una densidad de 0,6 t/m3 recién compactada)
4. Material de cobertura (se estima en 20% de la basura recién compactada)
5. Tiempo del tractor de orugas (en una jornada de 8 horas) Población A
Población B
Los cálculos indican que una ciudad de 250.000 habitantes requiere un tractor de orugas que trabaje una jornada completa (8 horas/día), incluso horas extra. Pero de ninguna manera se justifica este equipo para poblaciones de 30.000 habitantes o menos. Por lo tanto, no cabe duda de que el relleno sanitario manual es una solución viable para los casos anteriores. El empleo de la mano de obra puede solucionar de manera económica el problema de la disposición final de basura en estas pequeñas comunidades.
Un relleno sanitario manual, aunque sea una obra pequeña, no deja de ser un proyecto de ingeniería, en el que gran parte de los problemas futuros se previenen con una buena planificación que va desde la concepción y diseño de la obra hasta su construcción, operación y clausura. La planificación inicial sentará las bases para las diferentes actividades que se deberán cumplir. Esta fase consiste en la evaluación de criterios para la selección del sitio y de las diversas alternativas de terrenos para su localización, diseño, construcción, operación, mantenimiento y monitoreo. La planificación, además, permite contar con la información básica sobre la población beneficiada; la procedencia, cantidad y calidad de RSM; el uso futuro del terreno una vez clausurado el relleno sanitario; los recursos para su financiamiento y la asesoría de un profesional competente. La planificación debe incluir un programa de información al público que explique cuáles son las ventajas y desventajas de la implantación de un relleno sanitario y la importancia de la clausura del botadero de basura. El apoyo del público es una de las metas que debe procurar cualquier administración local que esté interesada en construir esta obra de saneamiento básico, puesto que sin este respaldo es muy probable que ella no pueda llevarse a la práctica o que su operación y mantenimiento sean deficientes. Tanto la administración como la comunidad en general deben tener presente que un relleno sanitario manual, como cualquier obra de saneamiento básico, requiere recursos para su financiación en lo que concierne a los estudios para la selección del sitio, el diseño, la construcción y la fase inicial de operación. Igualmente, durante todo el tiempo de su vida útil, la administración municipal, o quien opere el sistema, debe incluir en el presupuesto un rubro para la operación y mantenimiento del relleno. Es fundamental que la población sea consciente de los beneficios que le reporta eliminar el botadero de basura municipal y construir un relleno sanitario, así como del costo que demanda este proyecto. Si la comunidad está dispuesta a pagar, se garantizará la sostenibilidad de un buen servicio de limpieza pública y de la operación y el mantenimiento de la obra.
Para la selección del sitio se deberán preferir aquellos lugares donde las operaciones del relleno sanitario conduzcan a mejorar el terreno; de esta manera, se ahorrarán problemas operacionales futuros. En muy pocas ocasiones un terreno reunirá todas las condiciones ideales para la construcción de un relleno sanitario. Por lo tanto, se debe elegir aquellos que presenten las mejores características y analizar sus inconvenientes en función de los recursos técnicos y económicos disponibles. Para llevar a buen término la construcción de un relleno sanitario, es necesario atender los siguientes aspectos: 4.1 Participación de las autoridades locales y de la población Participación de las autoridades locales La selección debe hacerse de común acuerdo con las autoridades del sector ambiental y de salud y, por supuesto, con los responsables de planificación de la administración local (figura 4.1).
Para presentar el proyecto del relleno sanitario a las autoridades, se recomienda seguir los siguientes pasos: Primero, el ingeniero sanitario, ambiental o técnico en saneamiento y un delegado de la administración local (director de la oficina de planificación, obras públicas, etc.) determinarán cuáles son los sitios disponibles y adecuados para construir un relleno sanitario manual. Para ello es importante emplear mapas de la ciudad, planos topográficos, fotos aéreas e incluso recurrir a los nuevos Sistemas de Información Geográfica (SIG). Segundo, el ingeniero o técnico especialista —apoyado en el análisis y el dictamen que sobre el terreno y las características del suelo presente el geólogo— prepa-rará un informe con el orden de elegibilidad de los sitios preseleccionados para la construcción del relleno sanitario. Se recomienda incluir algunos cálculos y diseños preliminares, con un estimado de su vida útil y el costo de las obras. Tercero, la decisión final estará supeditada a razones administrativas y políticas, teniendo en cuenta la opinión pública, por lo que se deberá presentar el proyecto ante el concejo o cabildo municipal para que se apruebe el acuerdo respectivo y, si el terreno no es propiedad del municipio, se autorice al alcalde la realización de las negociaciones y de las transferencias presupuestales para la adquisición del terreno y la construcción del relleno con todas sus obras complementarias. Cuarto, ordenar el levantamiento topográfico (en aquellos casos en que se lo considere necesario), elaborar cálculos y diseños definitivos del relleno sanitario, estimar costos, buscar su financiación y proceder a su ejecución. Participación de la población Desde el inicio del proceso de selección, el público debe tener la oportunidad de participar, comentar y objetar las propuestas realizadas. En todos los casos, es esencial asegurar el apoyo de los distintos sectores de la población durante las fases de selección, diseño, construcción, operación, mantenimiento y uso futuro del relleno. Este aspecto es muy importante dada la confusión que existe en la comunidad, que puede creer que un relleno sanitario es un botadero de basura a cielo abierto. Se recomienda, entonces, efectuar un programa de educación sanitaria, con énfasis en el saneamiento ambiental, a fin de contribuir a la protección de la salud y de evitar la contaminación. Estos son los aspectos más críticos en las escuelas y colegios locales, asociaciones comunitarias, casas de cultura, clubes populares, organizaciones no gubernamentales, etc. También se recomienda hacer uso de los medios de comunicación y hasta de la influencia de las iglesias locales. La propuesta de construir un relleno sanitario para darle solución al problema puede verse obstaculizada, e incluso rechazada, si la población vecina no participa en programas de educación sanitaria y negociación3 dirigidos por el gobierno local e instituciones ambientales. En consecuencia, se debe buscar que los vecinos entiendan que el problema de la basura es complejo y no se resuelve abandonándola en los alrededores de su vecindario; también, para que acepten la obra, hay que persuadirlos de que los sistemas de tratamiento son complementarios al relleno sanitario. 4.2 Aspectos técnicos El ingeniero o técnico especializado deberá tener en cuenta los siguientes factores: Plan de ordenamiento territorial o plan regulador Para la selección del sitio, es fundamental que se consulte el plan de ordenamiento territorial o plan regulador del municipio, a fin de tener en cuenta la delimitación del perímetro urbano, la tendencia de crecimiento o las zonas de futura expansión, así como las posibles áreas permitidas para la construcción de rellenos sanitarios de acuerdo con los usos del suelo aprobados por el concejo o cabildo municipal. Localización Se recomienda que el relleno sanitario esté ubicado en la dirección o el sentido de crecimiento de la urbanización; sin embargo, para evitar conflictos con los vecinos, lo mejor es que este sitio comience a poblarse cuando concluya la vida útil de la obra; de esta manera, la comunidad podrá beneficiarse con un parque o una zona verde. Debe tenerse cuidado al seleccionar sitios en terrenos que puedan estar en zonas arqueológicas o áreas de protección especial, lo que implica elevar consultas al Instituto Nacional de Cultura o a la autoridad competente para obtener los respectivos permisos. No se deberá construir rellenos en lotes que estén debajo de líneas de alta tensión. Desde el punto de vista del servicio de aseo urbano, la ubicación del terreno juega un papel importante en cuanto a la distancia al centro urbano (plaza principal) y el tiempo que tarda el vehículo recolector en llegar a su destino final, porque de ello depende el número de viajes diarios con cargas de basura que este pueda hacer. Esto repercute en la cobertura del servicio de recolección y el costo del transporte de los desechos. Por lo tanto, el sitio no debe estar a más de 30 minutos de ida y regreso del centro del poblado (figura 4.2).
La cercanía del relleno permitirá, además, una mayor vigilancia y supervisión por parte de la comunidad, que de esta forma podrá evaluar la calidad de su operación y mantenimiento. Una vez terminada su vida útil, el relleno podrá ser utilizado por los vecinos, de acuerdo con las propuestas del proyecto inicial.
Es bueno recordar que no existe consenso sobre una distancia mínima entre un relleno y un centro poblado que garantice la ausencia de riesgos para la salud y el ambiente, pues mucho depende de la disponibilidad de terrenos adecuados, de la topografía del lugar, de la cantidad y calidad de residuos que se van a disponer, de la vida útil del sitio y, sobre todo, del tipo de infraestructura que tendrá el relleno para evitar o mitigar los efectos negativos. En estos casos, no se debe olvidar que si bien definir una distancia juega un papel importante en la reducción de posibles riesgos o molestias, no es algo definitivo. El mayor obstáculo para acordar una distancia es la percepción de algunos técnicos y vecinos del sitio que piensan que este tipo de obras debe estar lo más lejos posible, ya que pueden terminar convirtiéndose en simples botaderos, debido a que las administraciones locales no siempre invierten en la infraestructura necesaria ni garantizan la calidad de la operación después de iniciada la descarga de RSM en el lugar. Una de las causas de esta desconfianza radica en los continuos cambios de estas administraciones y, con ello, de sus prioridades. El síndrome NIMBY (not in my back yard ‘no en mi patio trasero’) es una clara muestra de lo anterior. Algunos especialistas recomiendan que los linderos del terreno de un relleno sanitario sean trazados a una distancia mínima de 200 metros del área residencial más cercana; sin embargo, para el caso de un relleno sanitario manual —que es muy pequeño—, la distancia puede ser mucho menor. De todas maneras, a la hora de emitir un juicio en particular, es conveniente analizar las variables anotadas y, en especial, las condiciones del suelo y del entorno. No hay que olvidarlo: cada caso es único y amerita su propia evaluación. También hay que señalar que incluso existen experiencias de grandes rellenos sanitarios construidos en medio de una ciudad, sin que por ello se hayan presentado problemas serios para la salud y el ambiente, dado que su construcción, operación y mantenimiento han sido manejados con la debida responsabilidad. 4.3 Análisis preliminar Las visitas de campo se realizarán conjuntamente con las autoridades locales de salud y del ambiente. En estas visitas es conveniente contar con planos urbanísticos de la región, en escala 1:10.000 ó 1:25.000, con el propósito de ubicar los posibles sitios con respecto a las vías principales (salidas y entradas) hacia el área urbana, a las corrientes de agua más próximas y a la distribución de los suelos típica de la región. Una vez en la oficina de planificación local, con ayuda del plan regulador, se consideran los usos del suelo y sus restricciones, así como las futuras zonas de expansión del área urbana, todo esto con el objeto de analizar su compatibilidad con el relleno sanitario que eventualmente se construiría en un lugar determinado. 4.4 Investigación de campo Los mejores sitios visitados serán investigados con mayor detalle. Por ejemplo, se evaluará si existen pozos de abastecimiento de agua para consumo, las características del suelo y el nivel freático; además, se tratará de identificar puntos de referencia, accidentes geográficos, nacimientos de agua en el terreno, caminos y construcciones importantes. Si se cuenta con un plano urbanístico en escala 1:2,000 o 1:5,000, se podrán apreciar estos detalles, evaluar mejor las ventajas y desventajas de cada uno ellos, así como los cálculos preliminares sobre vida útil y costos. Esta información será sometida a la consideración de las autoridades locales, pues son ellas las que toman la decisión final. Conviene recordar que una de las decisiones iniciales puede ser la integración de los sistemas de tratamiento y disposición final de RSM, lo que, por supuesto, influirá en la localización del sitio y en la extensión del terreno. Sin embargo, en este caso, los criterios de selección para la construcción del relleno serán determinantes. Estos criterios son: Vías de acceso El terreno deberá estar cerca de una vía principal para que sea de fácil acceso y resulten más económicos el transporte de los RSM y la construcción de la vía de penetración interna. Esta deberá permitir el ingreso fácil, seguro y rápido de los vehículos recolectores en todas las épocas de año (figura 4.3)
Condiciones hidrogeológicas Antes de negociar sobre el terreno, es importante analizar el tipo de suelo sobre el que se construirá el relleno sanitario, el cual deberá ser impermeable, es decir, arcilloso; de lo contrario, se debe impermeabilizar con una capa de arcilla compactada de 0,30 metros de espesor o, en última instancia, con una geomembrana de PVC4 o polietileno de alta densidad. En algunos casos, es conveniente probar la permeabilidad del suelo que servirá de base al futuro relleno a fin de evitar la contaminación del acuífero (véase el apéndice A).
Lo anterior es posible, ya que al no existir agua en la basura, el proceso de descomposición bacteriano no se produce o es muy lento, razón por la cual se generan muy pocas cantidades de lixiviado y biogás, que quedan retenidos en el interior del relleno. Conviene recordar que la capacidad de campo de la tierra de cobertura y la basura influyen para que no se liberen líquidos, máxime cuando la compactación en estos rellenos manuales es considerada débil (unidad 5, numeral 9.1). Igualmente, se requiere evaluar la profundidad del manto freático o aguas subterráneas. Se recomienda tener por lo menos una distancia de 1,0 metros entre el nivel freático y los residuos sólidos cuando se tenga material limoarcilloso.
Vida útil del terreno Es deseable que la capacidad del sitio sea suficientemente grande para permitir su utilización por un mínimo de cinco años, a fin de que su vida útil se compatibilice con la gestión, los costos de adecuación y las obras de infraestructura. Pero esto no quiere decir que si se dispone de terrenos con una capacidad menor, estos deban ser descartados de plano. Es probable que en estos terrenos pequeños se pueda construir obras piloto que permitirán ganar la confianza de la población, con el objeto de acceder después a otros con una mayor vida útil. El cuadro 4.2 ilustra la extensión del terreno requerida para la construcción de un relleno sanitario manual en una población pequeña, teniendo en cuenta la generación diaria per cápita de RSM, la densidad de compactación del relleno, el volumen del material de cobertura, la profundidad o altura del relleno y las áreas adicionales para la infraestructura y retiros como zonas de amortiguamiento de impactos ambientales. Para poblaciones de mayor tamaño, se considera que el técnico deberá realizar los cálculos con más cuidado, tal como se indica en la unidad 5. Para el cálculo se tuvieron en cuenta los criterios que se resumen en el cuadro 4.1. Cuadro 4.1
Cuadro 4.2
Material de cobertura El terreno debe tener abundante material de cobertura de fácil extracción y con buen contenido de arcilla, dada su baja permeabilidad y elevada capacidad de absorción de contaminantes. Cuando esta sea escasa en el sitio, se deberá garantizar su adquisición en forma permanente y suficiente, tomando en cuenta su disponibilidad en lugares vecinos en donde los costos de transporte no sean muy altos. De no ser así, es preferible desechar el lugar porque corre el riesgo de convertirse en un botadero a cielo abierto. Conservación de los recursos naturales El terreno deberá estar ubicado aguas abajo de la captación del agua destinada para el consumo humano y, en general, de las fuentes de agua superficial. Lo ideal sería que estuviese en una área aislada, de poco valor comercial, en una zona marginal o en un erial; es decir, donde el relleno sanitario no tenga un alto potencial de contaminación. Condiciones climatológicas La dirección del viento predominante es importante debido a las molestias que puede ocasionar la descarga de los residuos y las labores de extracción de tierra y cobertura; a los papeles, el material liviano y el polvo que se levantan, y también al posible transporte de malos olores a las áreas vecinas. Por ello, el relleno sanitario deberá estar ubicado de tal manera que el viento circule desde el área urbana hacia él; en caso contrario, para contrarrestar esta molestia se deben sembrar árboles y vegetación espesa en toda la periferia del relleno. La vegetación, además, impide que los vecinos y transeúntes observen las operaciones de disposición de los RSM y le da una mejor apariencia estética a la obra. La precipitación pluvial es otro factor de vital importancia, por lo que se recomienda contar con registros de lluvias y periodos secos, a fin de estimar la cantidad de agua que cae en la zona de estudio. Estos datos pueden ser proporcionados por las instituciones nacionales de meteorología o las empresas de servicios de agua y drenaje. Aun cuando la precipitación pluvial se expresa en milímetros por año, conviene tener los registros mensuales de varios años para el dimensionamiento de las obras de drenaje perimetral y de lixiviado. Propiedad del terreno Un proyecto de relleno sanitario deberá iniciarse solo cuando el municipio o ayuntamiento tenga en su poder el documento legal que acredite la propiedad sobre el terreno, cuando esté autorizado por las respectivas autoridades y, de otro lado, cuando sea aceptado por la mayoría de la comunidad vecina, teniendo en cuenta su utilización futura.
Costos del terreno y de las obras de infraestructura Una vez preseleccionados los terrenos más adecuados para la construcción del relleno sanitario, es prioritario averiguar a quién pertenece la propiedad, si está en venta o es factible de negociar y especialmente cuál es su valor. Es frecuente que el propietario quiera especular con su valor cuando se entera del interés del municipio por el terreno. El alcalde podría apelar al recurso legal de “declaratoria de utilidad pública”, con lo que el avalúo del predio se hará de acuerdo con los registros de catastro. Otro aspecto que se debe tener en cuenta es el costo que requieren las obras de infraestructura a fin de ingresar y preparar el terreno y de hacerlo apto para recibir los residuos de la población. Siempre es conveniente calcular el valor de las obras y, por supuesto, compararlo con los recursos de que dispone el municipio para que en el futuro no se abandone el proyecto por falta de presupuesto. Si estas inversiones resultan muy altas y se prevé que están fuera de las posibilidades del municipio, es mejor buscar otro terreno.
En todo proyecto de construcción de un relleno sanitario deberá contemplarse desde el principio el uso que se le dará al terreno una vez terminada la vida útil de la obra, a fin de integrarlo al ambiente natural transformándolo en una zona verde, área deportiva, jardín, vivero o en un bosque. Conviene recordar que la utilización final del relleno sanitario manual está limitada por la extensión del terreno —que rara vez supera las dos o tres hectáreas—, el bajo grado de compactación, la cercanía al centro poblado y los costos para su adecuación. Una buena estrategia para presentar el proyecto es entregar los planos del diseño de ingeniería con el diseño artístico o paisajístico que tendría el terreno cuando concluya su vida útil y, de ser posible, acompañado de una maqueta, puesto que las formas tridimensionales podrán ser mejor entendidas, sobre todo por los vecinos.
El cuadro 4.3 presenta un posible cronograma que puede servir como guía para orientar y programar las actividades y la ejecución de las obras conducentes a la implantación de un relleno sanitario manual. Cuadro 4.3
Una de las herramientas básicas para el buen desarrollo de un proyecto de relleno sanitario manual o de un sistema integrado de tratamiento y disposición final de RSM es la ejecución de un levantamiento topográfico del terreno, que permita observar su extensión y diferencias de altura, resumidas estas en un plano; otra herramienta la constituyen los planos5 con el diseño y los detalles del proyecto. 7.1 Levantamiento topográfico Una vez definido el sitio y adquirida la propiedad del terreno por el municipio o ayuntamiento, se contratará el levantamiento topográfico y se solicitará el plano con el terreno original a una escala de 1:250 ó 1:500, con las elevaciones representadas con curvas de nivel por cada metro y acotadas cada cinco metros. El lindero, la identificación de los terrenos vecinos, la ubicación de la vía principal, el camino de acceso, el drenaje natural, la localización del banco de material y otras características especiales pueden ser señalados en este plano. En comunidades muy pequeñas, donde no sea posible contar con equipos de topografía o niveles de precisión para determinar el área del terreno y su capacidad volumétrica, se pueden levantar las medidas con cinta métrica y nivel de mano. En casos extremos de proyectos más sencillos, una manguera es suficiente, dado que estas obras no requerirán mayor precisión. 7.2 Diseño del relleno sanitario El diseño materializa la concepción de la obra en general y tiene como objetivo orientar su desarrollo y planificar su construcción; además, permite presentarlo ante las autoridades del municipio o ayuntamiento y a la comunidad para su promoción y búsqueda de financiamiento. El diseño básico contemplará la delimitación del área total del sitio y del terreno que deberá ser rellenado sucesivamente e indicará el método de construcción, el origen de la tierra de cobertura y la disposición de las obras de infraestructura. Además, en las memorias se presentará el cálculo de la vida útil del relleno, su uso futuro y el costo global estimado del proyecto. 7.3 Detalles del proyecto El diseño se deberá presentar en un máximo de 10 a 12 planos (de conformidad con las normas técnicas de cada país), que contengan como mínimo los dibujos en planta y los diversos perfiles del proyecto, tales como:
Con el deseo de hacer más comprensible este documento, todo lo concerniente a la etapa de estudio de la información básica, cálculos y diseño del relleno y su infraestructura será presentado en la unidad 5. A continuación, más bien, ilustramos las obras de preparación del sitio y de la infraestructura necesaria para recibir los RSM, así como la secuencia de construcción, operación y mantenimiento requeridos.
8.1 Estudios de campo y diseño
8.2 Preparación del terreno y construcción de las obras
8.3 Operación y mantenimiento
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