- Comprender el rol de la causalidad
en estudios epidemiológicos.
- Comprender el proceso de las inferencias
causales basadas en resultados de estudios epidemiológicos.
- Conocer las fuentes más importantes
de error en los estudios epidemiológicos y cómo éstos
se minimizan.
Inferencia causal, error
aleatorio, confusión, sesgo, modificación del efecto
Uno de los principales
objetivos de la investigación epidemiológica es establecer
las causas del fenómeno de interés. Una “causa”
de enfermedad desde el punto de vista epidemiológico es un evento,
condición, característica o una combinación de estos
factores que juegan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.
La epidemiología ocupacional, se orienta a la identificación
de las causas de las enfermedades y lesiones resultantes de las exposiciones
ocurridas en el sitio de trabajo.
Son varios los modelos
de causalidad propuestos, mencionaremos al “El Modelo de Rothman”,
como ejemplo y desarrollaremos a continuación. Este modelo
define como “causa suficiente” a un grupo de condiciones
y acontecimientos mínimos que, inevitablemente inician o producen
la enfermedad. El modelo es determinista, porque supone que la enfermedad
puede tener una o más causas suficientes (CS), cada una de las
cuales determina la enfermedad, es decir diferentes conjuntos de causas
pueden interactuar y producir el mismo evento.
Dicho de otro modo, una
causa es suficiente cuando la enfermedad es observada en los individuos
que presentan la causa, no obstante, la causa no se observa en todos los
individuos con la enfermedad porque existen otras causas para ella. Por
ejemplo, el hábito de fumar cigarrillos es una causa del cáncer
de pulmón, pero éste también es causado por la exposición
a las fibras de asbesto o al gas radón.
Cada CS está compuesta
por un grupo de causas componentes (CC). La presencia de una CC aumenta
la probabilidad de que la enfermedad se produzca, es decir la presencia
de CC equivale a la presencia de los factores de riesgo. Para este modelo
una causa se denomina “necesaria” (CN) cuando ésta
siempre debe anteceder una enfermedad. Una causa es necesaria cuando debe
estar presente en los individuos para contraer la enfermedad, sin embargo,
su presencia no siempre conduce al desarrollo de enfermedad. Por ejemplo
el bacilo de la tuberculosis (Mycobacterium bacillus) debe estar
presente para causar la tuberculosis, pero, la aparición de la
tuberculosis no siempre se observa en los individuos portadores del bacilo.
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Figura 1.
La figura muestra una enfermedad que tiene 3 complejas causas suficientes,
cada una de 5 causas componentes. “A” es una causa necesaria
ya que esta aparece como miembro de cada causa suficiente. “B”,
“C” y, “F” no son causas necesarias ya que
ellas no aparecen en todas las 3 causas suficientes. |
Otro ejemplo de CS y CN
corresponde al cáncer de pulmón, éste puede ser atribuido
a diferentes causas suficientes (humo de tabaco, metales pesados, asbesto,
etc.), todas son suficientes para producir el evento, pero no todas son
necesarias. Cualquier causa podría comportarse como necesaria,
suficiente, ninguna de las dos o ambas.
Hay que considerar que
cada enfermedad posee muchas causas (CS, CC y CN) las cuales interactúan
entre ellas, por lo que resultaría imposible predecir que ocurrirá
en cada caso en particular. Además de lo difícil que resultaría
determinar todas las causas, aunque éstas se conocieran, sería
difícil determinar cuales actuarían en cada caso.
De acuerdo a este modelo,
un factor es una causa de la enfermedad si la alteración de éste
resulta en una variación de la frecuencia del evento. Por este
motivo, el modelo resulta útil desde el punto de vista de la prevención,
ya que no es necesario conocer todas las causas componentes para prevenir
la enfermedad. Efectivamente, al identificar y eliminar sólo uno
de los factores de la causa suficiente, se previenen los casos de la enfermedad
que esta causa suficiente origina.
Al estudiar la causalidad
uno debe considerar que los factores de riesgo juegan diferentes roles
en el desarrollo de la enfermedad. Por esto los factores causales han
sido diferenciados en los siguientes grupos, los cuales, no son mutuamente
excluyentes:
1. Factores
predisponentes – factores que crean un estado de sensibilidad
hacia un agente patógeno. La edad, el grado educacional, ocurrencia
previa de la enfermedad y el ambiente laboral son ejemplos de factores
que podrían hacer a los individuos más susceptibles a un
agente patógeno.
2. Factores
facilitadores – factores que facilitan la manifestación
de la enfermedad o por el contrario facilitan la recuperación de
una enfermedad. Los ingresos, el acceso a la atención médica
y la nutrición son ejemplos de factores cuya ausencia podrían
facilitar la manifestación de las enfermedades y que apoyan la
recuperación en su presencia.
3. Factores
desencadenantes – factores que están asociados
con la aparición definitiva de la enfermedad. A menudo un factor
es más importante u obviamente más reconocible que otro
cuando hay varios factores involucrados. Algunos ejemplos son la exposición
a un medicamento, agentes intoxicantes o traumatismos físicos.
4. Factores
potenciadores – factores repetitivos, recurrentes,
persistentes que tienden a perpetuar o agravar la presencia de una enfermedad.
Por ejemplo la exposición repetida al mismo agente tóxico
(en la ausencia de una reacción aguda) y el trabajo.
La realización de
una investigación epidemiológica consiste en calcular el
riesgo de la ocurrencia de una enfermedad con relación a uno o
más factores de riesgo o exposiciones mediante los métodos
estadísticos. En realidad, la estimación de riesgo representa
la magnitud de la asociación entre el factor de riesgo y la enfermedad
en estudio.
La inferencia causal
es el proceso de determinar si la estimación de riesgos denota
causalidad. Es decir, si el factor de riesgo o la exposición bajo
investigación es en realidad una causa de la enfermedad. Antes
de establecer causalidad, otras explicaciones potenciales para las asociaciones
tendrían que ser excluidas como el sesgo y la confusión.
3.2.
Validez y precisión en los estudios epidemiológicos
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Es importante que el cálculo
del riesgo de un estudio represente el efecto verdadero, que será
el caso cuando un estudio es válido. Se distinguen dos tipos de
validez de estudio: la interna y la externa. La validez interna
se refiere a que los resultados del estudio sean atribuidos sólo
al efecto bajo investigación. Esto es posible cuando todas las
fuentes de error han sido reducidas al mínimo en las etapas de
diseño, implementación y análisis del estudio. La
validez externa se refiere a que los resultados del estudio sean
generalizables, esto es, cuando un estudio produce inferencias imparciales
con respecto a una población objetivo. Por ejemplo, los resultados
de un estudio realizado en hombres podrían no ser generalizables
en mujeres, quienes también forman parte de la misma población
objetivo desde dónde los hombres vinieron.
Los errores en los estudios
epidemiológicos conducen a un cálculo sesgado del estimador
de riesgo y a inferencias incorrectas acerca de la relación entre
el factor de riesgo y la enfermedad bajo investigación. Un estudio
es válido cuando sus resultados corresponden a la verdad. Al reducir
al mínimo los errores, en las etapas de planificación y
de ejecución del estudio, el investigador tiene mas fuerza para
llegar a la conclusión de que los resultados representan el valor
verdadero. Sólo los estudios con resultados válidos son
útiles para el proceso de inferencia causal.
3.2.1. Tipos de
error
Los errores pueden clasificarse
como: aleatorio o sistemático.
1. El error aleatorio
es parte de la variación, en una medición,
que generalmente es considerada como debida solo al azar. Existen varias
fuentes de error aleatorio. Una fuente principal de este tipo de error
es el proceso de establecer la muestra de estudio. Esta forma de error
aleatorio también se conoce como error de muestreo. La
principal forma de reducir el error aleatorio es agrandar el tamaño
muestral en estudio. Esto aumentará la precisión del cálculo
de riesgo y por consiguiente, del estudio.
2. El error sistemático
es el resultado de los defectos en el método de selección
de los participantes en estudio o en los procedimientos de recolección
de información pertinente a la exposición o enfermedad.
En consecuencia, los resultados observados del estudio tenderán
a ser diferentes de los resultados verdaderos. Esta tendencia hacia los
resultados erróneos es llamada sesgo. Minimizar el sesgo
aumentará la validez del cálculo de riesgo.
La Figura 2 muestra los
efectos de los errores aleatorios y sistemáticos sobre los cálculos
de riesgo. El error aleatorio conduce a la imprecisión en el cálculo
de riesgo. Puede observarse que los cálculos de riesgo a menudo
rodean la verdad (punto central) pero se propagan aleatoriamente alrededor
de ello. En contraste, el error sistemático no afecta la precisión
del cálculo de riesgo. Sin embargo, esto conduce a la generación
de cálculos de riesgo que sistemáticamente son diferentes
de la verdad.
Figura 2. Validez
y Precisión
Antes de que el resultado
de un estudio se evalúe para establecer la posibilidad de que la
relación arrojada sea causal, es importante determinar la validez
y la precisión del estudio. Las posibilidades de explicaciones
alternativas para los cálculos de efectos como el azar, el sesgo
y la confusión deberán ser excluidos (Figura 3).
Figura 3. Evaluación
de la Relación entre una Causa Posible y la Enfermedad
|
| Fuente: Epidemiología Básica,
OPS. |
3.2.2. Sesgos
Como se menciono anteriormente,
el sesgo es una desviación sistemática de los resultados
o las inferencias del valor verdadero. El sesgo en los estudios epidemiológicos
puede clasificarse en dos tipos principales: el sesgo de selección
y de información.
El sesgo de selección
ocurre cuando hay diferencias entre los que participan en el estudio y
aquellos que no participan, y esas diferencias tienen un efecto sobre
el cálculo de riesgo, desviándolo de su valor verdadero.
Estas diferencias introducen un sesgo en el cálculo de riesgo cuando
sus características se relacionan sistemáticamente con la
exposición o enfermedad bajo estudio.
Al planificar un estudio
epidemiológico, el investigador debe identificar si existe el potencial
para la ocurrencia de algún tipo de sesgo y encontrar las maneras
de reducirlo. Existen muchas maneras en que se puede introducir un sesgo
de selección al estudio. Algunos ejemplos son: 1) La percepción
o el conocimiento del tema del estudio influye en el deseo de participar
de los sujetos (Ej.: el uso de las drogas o el alcohol); 2) Un deficiente
marco de muestreo que excluye sistemáticamente a un grupo de sujetos
con características similares (Ej.: realizar entrevistas por teléfono
en un distrito donde aquellos pertenecientes a los estratos socioeconómicos
bajos no tienen teléfonos); 3) Los voluntarios (Ej.: usualmente
los voluntarios tienen una motivación especial para participar
en un estudios como una mayor percepción de riesgo o un alto nivel
educacional).
Un caso especial de sesgo
de selección en los estudios ocupacionales es el efecto del
trabajador saludable. Los trabajadores generalmente presentan tasas
de mortalidad general inferiores que la población en general, esto
porque el enfermo grave y los discapacitados crónicos son generalmente
excluidos del empleo. Los trabajadores son más saludables que la
población en general, por tanto, las tasas de mortalidad de la
población general no son comparables con las tasas de la población
laboral.
El sesgo de información
es una falla en la medición de los factores de riesgo o los datos
de enfermedad que da lugar a una calidad diferente de la información
entre los grupos de comparación. Esto conduce a una medida de la
variable de estudio que es diferente de su valor verdadero y puede producir
una clasificación errónea de los sujetos de estudio con
respecto a la exposición, la enfermedad o ambos. La presencia del
sesgo de información tiene un efecto en el cálculo de riesgo
desviándolo de su valor verdadero.
Existen muchas maneras
en que se puede incluir un sesgo de información al estudio. Algunos
ejemplos incluyen: 1) Cuando hay una medida incorrecta de la variable
de estudio (Ej.: El esfigmomanómetro no esta calibrado); 2) El
entrevistador subconscientemente o conscientemente busca y recolecta datos
selectivamente (Ej.: sesgo del entrevistador); 3) Los sujetos de estudio
tienen una memoria inexacta o incompleta de los eventos o experiencias
pasadas relacionadas con la pregunta de estudio (Ej.: sesgo del memoria).
3.2.3. Confusión
La confusión es
otra fuente de error en los estudios epidemiológicos. Ocurre cuando
hay un tercera variable que puede causar la enfermedad en estudio y que
a su vez está asociada con el factor de riesgo bajo investigación.
A menos que sea posible ajustar el efecto de confusión de esta
tercera variable, sus efectos no pueden distinguirse de los del factor
de riesgo en estudio.
La figura 4 intenta explicar
esta relación. El asbesto es un factor de riesgo conocido del cáncer
de pulmón. También el hábito de fumar cigarrillos
es un factor de riesgo del cáncer de pulmón. Tanto el hábito
de fumar como la exposición al asbesto son factores de riesgo del
cáncer de pulmón, la confusión ocurrirá si
la distribución del fumar en los sujetos de estudio varia concurrentemente
con la distribución de la exposición al asbesto. Por ejemplo
si los que fumaron son también aquellos que están más
expuestos al asbesto. Para calcular apropiadamente la magnitud de la asociación
entre el asbesto y el cáncer de pulmón es importante reducir
el efecto de confusión introducido por el hábito de fumar.
A menudo, más de una variable puede introducir confusión.
La confusión tiene
el mismo efecto sobre los cálculos de riesgo que el sesgo. Produciendo
una desviación de los cálculos de riesgo del verdadero valor,
aunque no es un sesgo.
Figura 4. Efecto
de confusión del fumar cigarrillos en la relación entre
la exposición a asbestos y el cáncer de pulmón
3.2.4. Modificación
de efecto
Después de excluir
el factor de confusión como una explicación de la asociación
de estudio es importante evaluar una potencial modificación
del efecto. Un modificador de efecto es un factor que modifica el
efecto del factor de riesgo en estudio. Ocurre cuando el cálculo
de riesgo en presencia de dos factores de riesgo es diferente del cálculo
de riesgo esperado como resultado de los efectos individuales de estos
factores. El efecto puede ser mayor (sinergismo) o menor (antagonismo)
que la suma de los efectos individuales.
La modificación
de efecto es detectada al generar cálculos de riesgo para el factor
de riesgo en estudio a través de los niveles de un tercer factor
(Tabla 1). La tasa de cáncer de pulmón en los no fumadores
que están expuestos al asbesto es mayor que en la tasa del grupo
no expuesto, sin embargo, el efecto de la exposición a asbesto
en el cáncer de pulmón es mucho mayor cuando la persona
es fumadora.
Tabla 1. Tasa de
mortalidad estandarizada del cáncer de pulmón (por 100000
habitantes) en relación a los fumadores y la exposición
al polvo de asbesto
| Exposición
al asbesto |
Historia
de
fumador |
Tasa
de mortalidad por cáncer del pulmón |
| No |
No |
11 |
| Sí
|
No |
58 |
| No |
Sí
|
123 |
| Sí |
Sí
|
602 |
Finalmente, los datos derivados
de la investigación epidemiológica se usan para la toma
de decisiones. Por ejemplo, los organismos reguladores dependen de los
datos epidemiológicos cuando proponen los límites de exposición
laboral. De ahí la importancia de realizar estudios epidemiológicos
que estén libres de sesgos y de comprender el impacto de los retos
que conlleva el proceso de inferencia causal.
3.3.
Criterios de causalidad |
|
Una vez que la validez
del estudio ha resultado ser adecuada, el próximo paso es comparar
sus resultados con los de otros estudios epidemiológicos realizados
con el mismo propósito.
A menudo la determinación
de la causalidad ha sido establecida mediante la construcción de
un juicio subjetivo. Un enfoque sistemático fue desarrollado por
el médico estadista británico Austin Bradford Hill, para
ayudar a establecer un proceso de inferencia causal más objetivo.
Esta guía se conoce como los Criterios de Causalidad de Hill. Una
versión adaptada se muestra en la tabla 2.
Tabla 2. Criterios
de Causalidad de Hill (adaptado)
| Consistencia |
La asociación
de estudio es consistente cuando los resultados son replicados
en estudios epidemiológicos realizados en diferentes
poblaciones utilizando diferentes diseños de estudio. |
| Fuerza
de la asociación |
Es definido por el tamaño
del cálculo del riesgo derivado del análisis estadístico.
|
| Relación
dosis - respuesta |
El tamaño del cálculo
del riesgo se incrementa con el incremento de los niveles de
exposición. |
| Secuencia
temporal |
La exposición siempre
precede al resultado. Este es el único criterio absolutamente
esencial. |
| Plausibilidad
biológica |
La asociación esta acorde
con la consecuente aceptación de los procesos biológicos. |
|
| Adaptado de Last JM. A Diccionario
de Epidemiología. 4ta edición. |
En muchas situaciones una
relación causa-efecto es difícil de establecer. Además,
un estudio es generalmente insuficiente para establecer causalidad. La
determinación de la causalidad se deriva cuando existe un gran
cuerpo de evidencia sobre la asociación de estudio. A partir de
la base de evidencia, esta guía se utiliza para organizar la información
e impulsar los procesos inferenciales.
Antes de realizar un estudio
se espera que el investigador realice una revisión de la bibliografía
existente sobre la asociación de interés. El análisis
de los estudios existentes recolectados por el investigador debe realizarse
siguiendo esta guía.
Es también útil
obtener la evidencia de otros campos de estudio en apoyo a la asociación
bajo estudio. La evidencia de otros campos de investigación puede
suministrar información que los estudios epidemiológicos
no pueden generar debido a su naturaleza observacional.
4.
Referencias
Bibliográficas |
|
- Armstrong BK, White
E, Saracci R. Principles of exposure measurement in epidemiology. Oxford
Medical Publications. New York. 1992
- Beaglehole R, Bonita
R, Kjellstrom T. Basic epidemiology. World Health Organization. Geneva.
1993
- Gordis L. Epidemiology.
WB Saunders Company. Philadelphia. 1996
- Last JM. A dictionary
of epidemiology. Oxford University Press. New York. 2001
- Rothman KJ. Modern
epidemiology. Little, Brown and Company. Boston/Toronto, 1986.
- Szklo M, Nieto FJ. Epidemiology,
beyond the basics. Aspen Publishers, Inc. Maryland, 2000.
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