Medición de los efectos tóxicos en los organismos y ecosistemas
La medición se puede efectuar evaluando la toxicidad directa o los efectos en el ecosistema (monitoreo ecológico).
La medición directa o pruebas de toxicidad son un procedimiento de laboratorio que se lleva a cabo con una especie única, usando las sustancias tóxicas como compuestos únicos o como efluentes antes de que se mezclen con el ambiente receptor o después. El organismo se incuba en condiciones estándar por un tiempo predeterminado en diversas diluciones o con diversas dosis de la sustancia tóxica, y con controles a los que no se añade la sustancia tóxica. La concentración que produce la muerte de 50% de los individuos en la población de prueba es la concentración letal media o CL50. Por otra parte, la DL50 es la dosis letal media o la dosis única agregada que produce una mortalidad del 50%. Tales pruebas de toxicidad letal son populares porque son fáciles de llevar a cabo, pero no representan lo que sucede en circunstancias normales.
Casi todos los efectos tóxicos son subletales y por ende hay que tratar de usar las pruebas subletales. Se pueden hacer con la concentración eficaz media CE50, que es la concentración de la sustancia tóxica que agregada en un momento y en condiciones dadas, causa una respuesta subletal especificada de 50%, por ejemplo, una reducción de 50% en la tasa de crecimiento frente a un control que no recibió la sustancia tóxica. Otro ejemplo sería un cambio de 50% en cualquier medición subletal de un proceso fisiológico, como una reducción de 50% en la frecuencia fotosintética o respiratoria frente a un control, o un cambio de 50% en un proceso de desarrollo como la formación de organismos reproductores. Una medida más apropiada para la protección ambiental es el NOEC (no observed effect concentration) o concentración sin efectos observados. Esta es la concentración más alta de la sustancia tóxica agregada que no tiene ningún efecto subletal inhibitorio cuantificable en el organismo de prueba en las condiciones determinadas y el tiempo prescrito.
Los encargados de la reglamentación usan los resultados de las pruebas de toxicidad porque producen medidas numéricas que se obtienen fácilmente y se pueden repetir, pero que no se deben extrapolar fuera de contexto. Hay problemas en la selección de los organismos de prueba idóneos y en la extrapolación de los resultados de las pruebas de toxicidad a las condiciones de campo.
Se deben elegir organismos de prueba que representen los principales niveles tróficos: una planta (autótrofo), un herbívoro y un carnívoro. De por sí, el cumplimiento de estos criterios no es suficiente. La especie elegida debe ser apta para el ambiente en riesgo donde la sustancia tóxica se descargará. Hay una tendencia a usar una variedad limitada de cepas de especies que se pueden encontrar en las cosechas de los cultivos. Estas cepas pueden haber evolucionado durante los períodos largos de subcultivos repetidos de modo de tener reacciones diferentes a las de los organismos originales aislados. Un ejemplo extremo de elección inapropiada fue el uso del ensayo biológico de embriones de ostras marinas para probar una sustancia que se iba a descargar a un río de agua dulce.
La pruebas ecológicamente inadecuadas se pueden usar como pruebas estándar de referencia para clasificar la toxicidad general de muchas sustancias químicas. De esta forma se puede elegir la sustancia menos tóxica para un proceso determinado.
Lo que no se puede hacer fácilmente a partir de las pruebas de laboratorio es predecir los efectos en la estructura o el funcionamiento de los ecosistemas. Las pruebas de toxicidad, por naturaleza, exigen condiciones de laboratorio constantes que impiden reproducir las condiciones ambientales complejas y fluctuantes y las interacciones bióticas que se dan en el terreno.
Un método que se está aplicando para subsanar la falta de adecuación de las pruebas de laboratorio a los ecosistemas reales es el de las pruebas de campo. El organismo se mantiene cautivo en una ubicación contaminada y se comparan las medidas de su crecimiento, fisiología, bioquímica o supervivencia con las de organismos cautivos tratados en un ambiente controlado similar, pero menos contaminado. Los métodos de este tipo son incipientes y no siempre se aceptan por el carácter indefinido de las condiciones y la incertidumbre con respecto a si el ambiente de control es similar al ambiente de pruebas en todas sus características excepto la contaminación.
Recientemente la industria británica encargada del suministro de agua ha comenzado a incorporar criterios de toxicidad en los permisos que otorga para la descarga de efluentes líquidos en los cursos de agua o en las aguas costeras. Anteriormente, dichos permisos contenían solo límites físicos y químicos de la composición de los efluentes. Añadir los criterios de toxicidad hace los permisos más eficaces para los efluentes complejos en los que podría haber efectos sinérgicos entre componentes o tal variedad de componentes que no se hayan reglamentado todos en el permiso. Se evalúa la toxicidad total del efluente en lugar de sus componentes químicos específicos.
El cumplimiento de los criterios de toxicidad en los permisos de descarga podría ser un problema. Aunque hay quienes prefieren las pruebas de toxicidad por su facilidad y sencillez, efectuar habitualmente las pruebas con una gran variedad de organismos en muchos efluentes podría ser muy costoso, especialmente si se trata de vertebrados como los peces, ya que se necesitan instalaciones y la aprobación del gobierno. Se ha elaborado otra técnica rápida de examen selectivo basada en la luminescencia bacteriana, patentada por Microtox. Se basa en la emisión de luz de un cultivo de bacterias luminescentes. Cuando las bacterias están en soluciones tóxicas, su emisión de luz se reduce en comparación con soluciones idénticas no contaminadas. Por lo tanto, se puede calcular la CE50 en función de una reducción de 50% de la luminescencia frente al control. Se podría pensar que se trata de un ejemplo de un organismo de prueba inadecuado, pero se usa como una prueba de examen selectivo. Si la prueba de Microtox, que es relativamente rápida y barata, revela una toxicidad grave, se puede ensayar después la totalidad de los organismos con pruebas más adecuadas, pero lentas y costosas.
La vigilancia ecológica es una evaluación más amplia de los efectos ecológicos de las sustancias tóxicas que la que dan las pruebas de toxicidad. Se define como la evaluación de los efectos de las sustancias tóxicas y los contaminantes en un contexto ecológico, ya sea por medio de su acumulación en los organismos no humanos o la aparición de efectos ecológicos anormales en los niveles de especies, comunidad o ecosistema. La función es distinta de la del análisis químico de las sustancias tóxicas en el ambiente. El análisis químico generalmente descansa en el muestreo instantáneo ocasional. No proporciona forzosamente los valores ambientales promedio, máximos o mínimos de la sustancia tóxica. El monitoreo ecológico evita el muestreo tan frecuente de sustancias químicas que se necesita para resolver este problema. Los organismos autóctonos integran las concentraciones de la sustancia tóxica con el transcurso del tiempo. Asimismo, ponen de manifiesto lo que el muestreo químico no puede detectar: los efectos de las sustancias tóxicas en las comunidades naturales. Los métodos ecológicos no dan cifras de las concentraciones de sustancias tóxicas; por lo tanto, se precisa de los dos tipos de método, químico y ecológico.
El monitoreo ecológico puede aprovechar los organismos naturales o los organismos trasplantados al campo para esos fines y puede apoyarse en pruebas de laboratorio. El cuadro 5 presenta una selección ilustrativa de los métodos de vigilancia ecológica, con énfasis en la evaluación acuática cuyos métodos son los que han avanzado más.
Conclusión
Las sustancias tóxicas pueden perturbar la sostenibilidad de los ecosistemas naturales mediante una variedad de efectos en las especies, las poblaciones, las comunidades y los procesos del ecosistema. Sin embargo, dichos sistemas tienen cierta capacidad para absorber las sustancias potencialmente tóxicas debido a su "estabilidad dinámica".
Las pruebas de toxicidad tienen limitaciones en la predicción de los efectos ecológicos.
La medición química de las sustancias tóxicas ambientales debe ir acompañada de la vigilancia ecológica. Se necesitan conocimientos especializados para distinguir entre efectos ecológicos producidos por la contaminación y los que provienen de condiciones ambientales naturales que crean una tensión intensa.