Evaluación de Riesgos Ecológicos

EVALUACIÓN DE LOS RIESGOS ECOLÓGICOS
Marco para la evaluación de riesgos ecológicos

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En primer lugar, la formulación del problema determina las preguntas que se harán durante el proceso de evaluación de riesgos.

En segundo, en la evaluación del peligro se detallan los efectos biológicos del factor de tensión que se esté examinando. Simultáneamente, como parte de la evaluación del potencial de exposición se calculan las probabilidades de exposición del grupo biológico crítico a la sustancia.

Por último, se efectúa la caracterización de los riesgos determinando formalmente las probabilidades (estadísticas) de que ocurra un efecto.

Este formato se propuso originalmente para evaluar los riesgos para la salud humana y se tiene que modificar para evaluar los riesgos ecológicos.

Ya que los ecosistemas constan de muchas poblaciones, la evaluación de riesgos para salud humana, ejemplo de una sola especie, es un subconjunto de la evaluación de riesgos ecológicos. Una vez que una sustancia química ha salido de la cañería, ya entró al ecosistema. A medida que la sustancia química se incorpora al ecosistema, los componentes biológicos y abióticos alteran la estructura del material original. Incluso mientras la sustancia química está afectando el ecosistema, éste está a su vez alterando a la sustancia. Estas consideraciones producen el marco de evaluación de riesgos que se describe a continuación.

Marco para la evaluación de riesgos ecológicos

Formulación del problema

La formulación del problema es el comienzo de un proceso iterativo. La definición de la pregunta que se va a contestar influye en la validez científica y la utilidad posterior de la evaluación de riesgos. La evaluación de riesgos ecológicos puede comenzar de diversas maneras, por ejemplo, con una solicitud para introducir una sustancia nueva al medio ambiente o examinando las opciones de limpieza de un sitio previamente contaminado, o bien, como parte del análisis de las opciones de uso del suelo.

El proceso de formulación es el siguiente:

1) análisis entre el asesor y el gestor de riesgos;
2) definición de las características del factor de tensión;
3) identificación de los ecosistemas en posible riesgo;
4) identificación de los efectos ecológicos;
5) selección de los resultados más significativos;
6) elaboración de modelos de los sistemas en riesgo para la adquisición de datos;
7) ingreso de los datos y verificación de la exactitud del modelo;
8) adquisición adicional de datos, de ser necesario, y
9) establecimiento y mantenimiento de un programa de vigilancia.

El asesor de riesgos ecológicos y el gestor de riesgos deben armonizar las metas sociales con la realidad científica aún más que las personas que se dedican a la gestión de riesgos para el ser humano. Las metas sociales son a menudo bastante vagas; por ejemplo: la protección de especies en peligro de extinción, la protección de una actividad pesquera, o lo que es aún más vago, la preservación de la estructura y función de un ecosistema.

Los factores de tensión en la naturaleza pueden ser biológicos, físicos o químicos.

Los factores de tensión biológicos pueden incluir la introducción de una especie nueva o la aplicación de microorganismos degradantes.

Los factores de tensión físicos pueden incluir cambios en la temperatura, la radiación ionizante o no ionizante y los procesos geológicos.

Los factores de tensión químicos pueden incluir plaguicidas, efluentes industriales o desechos de los procesos de fabricación.

En el siguiente texto se tratarán los factores de tensión químicos. Sin embargo, suelen presentarse juntos distintos tipos de factores de tensión y hay que prestar la debida atención a su interacción. Por ejemplo, los radionúclidos como los productos de plutonio producen radiación ionizante, además de efectos tóxicos.

Los patrones en el uso de los factores de tensión se deben tener cuidadosamente en cuenta.

Revisten particular importancia la intensidad de uso (concentración de exposición o dosis), la duración, la frecuencia de descarga, los aspectos temporales, y la escala en que se hace.

La identificación de los ecosistemas en riesgo es muy difícil. Aunque la evaluación de riesgos se haya iniciado con el descubrimiento de un problema en un sistema particular, la variedad de efectos potenciales no se puede limitar a esa localidad porque las sustancias transportadas por el aire y el agua pueden afectar distintos ecosistemas acuáticos y terrestres.

Los plaguicidas, aplicados a los cultivos, pueden migrar de los campos a las lagunas y los arroyos.

La microcapa de interfase, que es la superficie de contacto entre un ecosistema acuático y la atmósfera, está más expuesta a la contaminación química o a la radiación ultravioleta que cualquier otra parte del sistema acuático. Sin embargo, las alteraciones en la microcapa influyen en el resto del sistema puesto que con frecuencia allí residen muchos huevos y formas larvarias de los organismos acuáticos.

Los ecosistemas tienen muchas características abióticas y bióticas que se pueden examinar.

La historia de un ecosistema es una característica que se suele pasar por alto, pero que tiene una influencia directa en la composición de las especies y la habilidad del sistema para degradar los materiales tóxicos.

La relación geográfica con los sistemas vecinos es otra característica clave que influye en la migración de las especies y, por consiguiente, en la velocidad a la que se recuperan de los efectos de los factores de tensión.

El tamaño del ecosistema también es una variable importante que influye en el número de especies y en la complejidad del sistema.

Los efectos ecológicos se definen en general como cualquier impacto en algún nivel de organización del ecosistema.

Hay muchas interacciones posibles entre el factor de tensión y el sistema ecológico, que se deben evaluar. Esas interacciones son la biotransformación, la biodegradación, la bioacumulación, la toxicidad aguda y crónica, los efectos en la reproducción, las interacciones depredador-presa, la producción, el metabolismo de las comunidades, la generación de biomasa, la elasticidad y conectividad de la comunidad, las repercusiones en la evolución y la genética de la degradación.

La selección de los efectos biológicos resultantes puede ser el elemento más crítico de esta etapa de la evaluación de riesgos puesto que sienta las bases del resto del proceso. Cualquier componente de prácticamente cualquier nivel de la organización biológica o de la forma estructural puede usarse como efecto resultante. Hay dos tipos de efectos biológicos, los de evaluación y los de medición.

Los de evaluación deben ser descripciones exactas de la característica del ecosistema que se va a proteger. Al seleccionarlos, se debe considerar su pertinencia ecológica, las metas políticas definidas por los valores sociales y la sensibilidad al factor de tensión.

Los de medición son reacciones cuantificables al factor de tensión que describen o miden las características esenciales para el mantenimiento del efecto biológico de evaluación. Los de medición abarcan desde las respuestas bioquímicas hasta los cambios en la estructura y función de la comunidad.

La elaboración y selección de los efectos biológicos de medición se deben basar en los siguientes criterios, algunos de los cuales se tratan más abajo:

1) Pertinencia del efecto de evaluación;
2) medición de los efectos indirectos;
3) sensibilidad y tiempo de respuesta;
4) razón señal-ruido;
5) congruencia con las posibilidades de exposición del punto final;
6) capacidad de diagnóstico, y
7) carácter práctico.

La pertinencia de un efecto de medición es el grado al cual la medición está relacionada con el efecto de evaluación en estudio. Los efectos de medición más directos son aquéllos que reflejan el mecanismo de acción de un factor de tensión, como la inhibición de una enzima o la mortalidad de los miembros de la especie protegida. Se pueden usar funciones correlacionadas como efectos de medición, aunque la relación no es forzosamente de causa y efecto.

La congruencia con las posibilidades de efectos biológicos de evaluación significa que el efecto de medición está expuesto al factor de tensión de una manera similar al efecto de evaluación. La congruencia es importante cuando se usa un organismo como sustituto del efecto biológico de evaluación o si se está utilizando una prueba de laboratorio para medir la toxicidad residual.

El carácter práctico de la medición es esencial. Los grandes parámetros físicos y químicos del sistema son los más fáciles de medir. Es más difícil obtener datos sobre la dinámica de la población, la historia genética y las interacciones entre especies, aunque son más importantes

A menudo, la precisión absoluta y la exactitud de efectos biológicos de medición pueden ser menos importantes que obtener muchas medidas, que se clasifican sólo como altas, medias o bajas.

El modelo conceptual de la evaluación de riesgos es el contexto en el cual se enmarcan los datos. En algunos casos, un modelo sencillo de especie única sería apropiado. Sin embargo, los modelos para la evaluación de riesgos ecológicos suelen estar compuestos de muchas partes y ser bastante complejos en la medida que intentan analizar la variabilidad y la plasticidad de los sistemas naturales. La exposición del sistema puede provenir de muchas fuentes diferentes. La definición de organismos en riesgo depende de los hábitos migratorios y reproductivos de numerosos organismos, muchos de ellos inusuales y especializados.

Cada criterio se debe someter a revisión después de la adquisición de los datos. Los asesores deben verificar que los efectos biológicos seleccionados funcionen como se previó y que el proceso logre predecir los riesgos para el ecosistema.

La adquisición de datos, la comprobación y la vigilancia de la evaluación de los riesgos es lo que hace de éste un proceso científico. El análisis de la respuesta de efectos de la medición y su potencia al predecir y corroborar efectos de evaluación, son esenciales para mejorar la metodología.

Análisis de la situación

La caracterización del ecosistema de interés puede ser una labor muy ardua. La dificultad aumenta cuando el ecosistema está dañado y se desconoce la naturaleza precisa del ecosistema original. Incluso definir un ecosistema existente es complicado. Por ejemplo, si la protección de un criadero marino es el efecto biológico de la evaluación, hay que incluir zonas extensas de la plataforma continental, las mareas y los sistemas marinos de marismas. Asimismo, hay muchos sistemas predominantemente terrestres con componentes acuáticos que desempeñan una función principal en el aporte de nutrientes y sustancias tóxicas. Los ecosistemas están en constante cambio. Experimentan sucesiones y reaccionan a la heterogeneidad de los factores climáticos de maneras difíciles de predecir.

Además de la extensión aproximada y la composición del ecosistema, es preciso comprender el recurso que se va a proteger y su función en el ecosistema. Los cambios en el comportamiento que produce el factor de tensión pueden impedir que la reproducción sea satisfactoria o alterar los modelos migratorios. Ciertas sustancias con propiedades antimicrobianas y antifúngicas pueden alterar el reciclaje de nutrientes.

Los organismos degradan, destoxifican, secuestran e incluso utilizan compuestos xenobióticos como recursos. Además, el carácter y la mezcla de las sustancias y los recursos del ecosistema influyen en la capacidad de los organismos para modificar o destruir los factores de tensión químicos. Los factores de tensión se suelen analizar por separado, pero es sólo por comodidad; no se debe olvidar la realidad de la interacción entre la sustancia química y los componentes físicos y biológicos del ecosistema.

Análisis de la exposición

La caracterización de la exposición es, en teoría, una determinación directa de los límites de la concentración en el ambiente o, en su caso, de la dosis efectiva del factor de tensión que en particular recibe la biota. Aunque el concepto es sencillo, en la práctica ha sido problemático determinar o predecir la exposición ambiental.

Primero está la exposición relacionada "el extremo del tubo" o la deposición, que se determina mediante los modos de empleo del material o de las descargas de desechos o efluentes de las fábricas. A veces hay estadísticas generales debidamente documentadas de producción y tipos de uso. Sin embargo, pueden surgir problemas relacionados con prácticas anteriores, vertimiento ilegal de materiales tóxicos, o accidentes. Es posible que en estos casos se desconozcan los tipos de materiales, la tasa de descarga y los volúmenes totales.

A medida que el material sale de la cañería y entra al ecosistema sufre la acción casi inmediata de los componentes bióticos y abióticos del sistema receptor. Además, la historia del ambiente contenida en el conjunto de genes de las poblaciones y la presencia en el pasado (o presente) de factores de tensión adicionales, pueden alterar la interacción química del ecosistema.

La finalidad del análisis de la exposición es cuantificar la aparición y disponibilidad de los factores de tensión en el ecosistema.

El procedimiento que se emplea más comúnmente para determinar la exposición es la química analítica. Se obtienen las concentraciones en los sustratos y los medios y también en los componentes biológicos del ecosistema.

El análisis de muestras tisulares de la biota representativa da la idea más exacta de la exposición a los materiales que no se destoxifican o eliminan rápidamente. Los marcadores moleculares, como las modificaciones del ADN o la inducción o inhibición de las enzimas, también sirven para medir la exposición.

Se pueden usar modelos con la intención de predecir el destino y la exposición resultante de un factor de tensión, pero los modelos siempre son simplificaciones que hay que confrontar en la medida de lo posible con conjuntos fiables de datos.

Una vez cuantificada la distribución temporal y espacial del factor de tensión en la etapa del análisis de la exposición, habría que calcular la exposición de los componentes bióticos de interés al factor de tensión. También hay que calcular las probables dosis de exposición y concentraciones.

Caracterización de los efectos ecológicos

La caracterización de los efectos ecológicos es el paso más crítico del proceso de evaluación de los riesgos. Las relaciones entre la dosis o concentración y la respuesta la toxicidad en una cepa particular de determinada especie en ciertas condiciones de laboratorio se pueden determinar con mucha exactitud. Pero, a medida que el sistema se acerca más a la realidad e incluye especies múltiples y vías adicionales de exposición, incluso la medición de efectos se puede dificultar considerablemente.

La evaluación de los datos de toxicidad básicos depende de su calidad, el número de datos replicados y la repetibilidad, la pertinencia de los efectos biológicos seleccionados y el realismo del estudio en comparación con el ecosistema para el que se está preparando la evaluación de riesgos.

Generalmente se compilan y comparan los datos de toxicidad obtenidos de varias fuentes. En general, se recopilan datos de la toxicidad aguda y crónica que produce el factor de tensión en una o en varias especies. Los datos suelen limitarse a una o pocas especies sometidas a prueba. Es posible que no se disponga de la información apropiada acerca de la especie de interés, como efecto biológico de evaluación. Esta situación ocurre a menudo cuando se trata de especies amenazadas o en peligro de extinción ya que incluso una prueba de toxicidad en pequeña escala exige involucrar un número relativamente grande de organismos para obtener datos de calidad aceptable.

Las observaciones de campo y los microcosmos controlados y pruebas en gran escala pueden proporcionar más datos en los cuáles basar la evaluación de riesgos. Sólo en estos sistemas se puede manifestar un indicio de la importancia de los efectos indirectos. Sin embargo, no hay dos campos iguales.

Análisis de la respuesta ecológica

La combinación del análisis de la exposición y los datos sobre los efectos ecológicos produce un perfil de la respuesta al factor de tensión. Las relaciones entre los xenobióticos y el efecto biológico de medición se evalúan teniendo en cuenta cómo influye esta interacción en el efecto biológico de evaluación. A menudo, se usa algún modelo para indicar la relación entre los efectos de medición y evaluación. De lo contrario, esta decisión queda a juicio del profesional.

Las relaciones entre los efectos biológicos de evaluación y medición que figuran en un marco de referencia de USEPA son los que siguen:

1. Extrapolación filogénica: relación entre los datos de toxicidad de una especie frente a otra o incluso de una clase frente a otra. Con frecuencia sólo se dispone de una prueba de toxicidad de algas verdes 96-h para representar los efectos en todas las plantas verdes.

2. Extrapolación de la respuesta: relación entre dos manifestaciones de toxicidad como el NOAEL y la CE50.

3. Extrapolación del laboratorio al terreno: relación entre la toxicidad estimada en el laboratorio y los efectos previstos sobre el terreno. Las condiciones de laboratorio son siempre más sencillas que la realidad en el terreno y su finalidad es clasificar la toxicidad, en lugar de simular las condiciones de campo. En las pruebas de laboratorio se controla estrictamente la vía de exposición y se limita el comportamiento de los organismos. En el campo no hay tales restricciones.

4. Extrapolación de terreno a terreno (o de hábitat a hábitat): relación entre un campo o hábitat y otro. Es muy poco probable que dos hábitats cualesquiera sean idénticos. Los arroyos en un lado de la línea divisoria de las aguas continentales tienden a tener una flora y una fauna diferentes de las de los arroyos equivalentes en el otro lado. Incluso los estudios controlados sobre el terreno son difíciles de repetir. El efecto cualitativo de una sustancia tóxica podría ser el mismo, no así la relación cuantitativa.

5. Efectos indirectos: efectos de la sustancia tóxica producidos por la perturbación del ecosistema, aparte de las repercusiones directas en los componentes del ecosistema. La eliminación de los organismos fotosintéticos en un estanque por un herbicida a la larga eliminará los herbívoros invertebrados y los peces que dependen de los primeros para alimentarse.

6. Niveles de organización: transmisión de los efectos a los niveles superiores e inferiores de la organización biológica. Un descenso en la reproducción satisfactoria a nivel de los organismos individuales puede reducir la tasa de crecimiento de una población. Por el contrario, una sustancia tóxica que causa una disminución en una población de herbívoros (que se alimentan de plantas), eliminando gran parte del control de arriba hacia abajo en el nivel de la comunidad, permitirá a las poblaciones de plantas aumentar aunque la sustancia tóxica reduzca la tasa máxima de crecimiento de las plantas.

7. Escalas espaciales y temporales: existen en una variedad de dimensiones en relación con los tiempos de vida y el tamaño de los organismos y sistemas que se estén investigando. Un día y 10 m3pueden representar varias generaciones y el mundo entero de muchos microorganismos, pero no ser idóneos para un secuoya de California. La heterogeneidad en ambos casos contribuye a la diversidad de las especies y genotipos.

8. Recuperación: la velocidad a la que se puede restablecer un sistema y volver a su estado original. La recuperación depende en general de la capacidad de los organismos colonizadores para establecerse en el sitio afectado; por consiguiente, es importante aislar el ecosistema dañado. Las condiciones iniciales son sumamente importantes ya que se pueden alcanzar diversos estados en equilibrio nuevos a partir de condiciones iniciales similares. La recuperación del estado inicial quizá sea improbable; una meta más realista puede ser un nuevo estado estable apropiado para los factores seleccionados como efectos biológicos de evaluación.

Perfil de la relación factor de tensión-respuesta

El perfil factor de tensión-respuesta es análogo a una curva dosis-respuesta en el sentido de que corresponde a una prueba de toxicidad de una especie única, pero ampliada a los niveles de la comunidad y el ecosistema. Es importante definir las incertidumbres, valoraciones y premisas en cada paso.

Una de las dificultades en la cuantificación del perfil factor de tensión-respuesta es que muchas de las extrapolaciones son esencialmente cualitativas. Las extrapolaciones filogénicas rara vez se cuantifican.

Los organismos en los laboratorios suelen estar sanos y las condiciones de laboratorio no simulan la disponibilidad de micronutrientes, las oportunidades conductuales ni otros factores importantes en un ecosistema. Los estudios de campo incluyen muchos factores de tensión climatológicos y estructurales independientes del factor de tensión introducido. Además, hay escasas probabilidades de que haya un ecosistema en la vecindad de un laboratorio que no haya estado sujeto a algún factor de tensión antropogénico que pueda complicar incluso el estudio mejor diseñado.

Fuente de datos, verificación y vigilancia

La investigación básica sobre los efectos de los factores de tensión en los ecosistemas, el mejoramiento en los métodos de prueba, los conocimientos acerca de los mecanismos moleculares y el mejoramiento de modelos, aportan información crítica a esta etapa de la evaluación de riesgos.

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