UNIDAD I. ASPECTOS GENERALES SOBRE LOS PLAGUICIDAS Y SU EFECTO SOBRE EL HOMBRE Y EL AMBIENTE

Objetivos de aprendizaje | Introducción | Aspectos generales |Efecto de los plaguicidas en el hombre y el ambiente | Referencias

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Objetivos de aprendizaje

Al concluir esta unidad, se espera que usted esté en capacidad de:

  • Elaborar una definición del concepto de plaguicidas, tomando en cuenta los ingredientes activos.
  • Clasificar los principales grupos de plaguicidas, según taxonomías estudiadas.
  • Identificar los principales usos de los plaguicidas.
  • Describir las características básicas del proceso de producción y comercialización de plaguicidas.
  • Identificar los grupos de población que se exponen a los plaguicidas, así como el grado de exposición.
  • Analizar los efectos de los plaguicidas sobre la salud humana.
  • Reconocer los principales problemas de contaminación ocasionados en los alimentos por el uso de plaguicidas.
  • Distinguir los principales problemas que los plaguicidas han causado en el ambiente.

I. Introducción

Al iniciar el estudio del curso sobre intoxicaciones por plaguicidas, es importante que usted maneje con precisión las definiciones, conceptos y terminología básica, que se le presentarán de manera secuencial a medida que avance en la materia. En esta primera unidad usted conocerá los aspectos generales sobre plaguicidas, lo cual le facilitará la comprensión de las unidades siguientes.

II. Aspectos generales

A. ¿Qué son los plaguicidas?

Un plaguicida es cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga, incluyendo los vectores de enfermedades humanas o de los animales, las especies no deseadas de plantas o animales que causan perjuicio o que interfieren de cualquier otra forma en la producción, elaboración, almacenamiento, transporte o comercialización de alimentos, productos agrícolas, madera y productos de madera o alimentos para animales, también aquellos que pueden administrarse a los animales para combatir insectos arácnidos u otras plagas en o sobre sus cuerpos.

El término plaguicida incluye también los siguientes tipos de sustancias:

  • Sustancias reguladoras del crecimiento de las plantas.
  • Defoliantes
  • Desecantes
  • Agentes para reducir la densidad de la fruta
  • Agentes para evitar la caída prematura de la fruta y
  • Sustancias aplicadas a los cultivos antes o después de la cosecha, para proteger el producto contra el deterioro, durante el almacenamiento y transporte (1).

Las preparaciones de plaguicidas incluyen, además del principio activo:

  • Sustancias transportadoras (vehículos), usualmente diluyentes, como agua y derivados del petróleo.
  • Aditivos que modifican las propiedades del líquido, otorgándoles otras características como absorción, retención y adhesión. Hay que tener en cuenta las consecuencias de estas sustancias, que constituyen de por sí gran parte del producto comercial, y sus efectos adversos que a veces exceden el de los ingredientes activos. Por ejemplo, el tetracloruro de carbono y el cloroformo, potentes agentes tóxicos hepáticos y del sistema nervioso central, pueden emplearse como ingredientes "inertes" sin ser mencionados en las etiquetas.
  • Otras sustancias que pueden tener efectos adversos y que están también presentes en los plaguicidas son las impurezas, como por ejemplo las dioxinas (TCDD) presentes en algunos herbicidas clorofenoxi, la etilen-tiourea en fungicidas bis-ditiocarbámicos y el isomalatión en el malatión.

B. Clasificación de los plaguicidas

Es importante que usted conozca las tres formas de clasificar los plaguicidas. Estas son:

  • Según el tipo de organismo que se desee controlar.
  • Según el grupo químico.
  • Según la toxicidad aguda.

1. Clasificación de los plaguicidas según el organismo que interesa controlar

Tipo de
Plaguicida

Organismo que interesa
controlar

Insecticida: Larvicida
Formicida
Pulguicida
Piojicida
Aficida
Larvas de insectos
Hormigas
Pulgas
Piojos
Pulgones
Acaricida: Garrapaticida
Garrapatas
Nematicida Nemátodos
Molusquicida Moluscos
Rodenticida Roedores
Avicida: Columbicida
Aves (palomas)
Bacteriostático y
Bactericida
Bacterias
Fungicida Hongos
Herbicida Plantas indeseadas

2. Clasificación de los plaguicidas según el grupo químico

  • Bipiridilos
  • Carbamatos
  • Compuestos organo-estánicos
  • Compuestos organoclorados
  • Compuestos organofosforados
  • Compuestos organomercuriales
  • Triazinas
  • Derivados del ácido fenoxiacético
  • Derivados del cloronitrofenol
  • Piretroides y piretrinas
  • Tiocarbamatos
  • Derivados cumarínicos
  • Otros

3. Clasificación según la toxicidad aguda

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado - sujeta a actualizaciones periódicas - una clasificación de plaguicidas según el grado de peligrosidad, entendiendo ésta como su capacidad de producir daño agudo a la salud cuando se dan una o múltiples exposiciones en un tiempo relativamente corto (2). La clasificación distingue entre:

a. Formas de mayor y menor riesgo de cada producto,

b. Ingrediente activo, y

c. Formulaciones.

Esta clasificación se basa en la dosis letal media (DL50) aguda, por vía oral o dérmica en ratas (Ver Cuadro 1).

Cuadro 1. Clasificación de los plaguicidas según peligrosidad
recomendada por la Organización Mundial de la Salud

Clase

Oral

Dérmica

Sólidos*

Líquidos*

Sólidos*

Líquidos*

Ia Extremadamente peligroso

Ib Altamente peligroso

II Moderadamente peligroso

III Ligeramente peligroso

5 ó menos

5 - 50

50 - 500

Más de 500

20 ó menos

20 – 200

200 – 2.000

Más de 2.000

10 ó menos

10 – 100

100 – 1.000

Más de 1.000

40 ó menos

40 – 400

400 – 4.000

Más de 4.000

* Estado físico del ingrediente o formulación que se clasifica.

Fuente: International Programme of Chemical Safety. The WHO recommended classification of pesticides by hazard and guidelines to classification 1996-1997. Geneva: WHO/IPCS/96.3

Un plaguicida es ubicado en la clase más estricta cuando:

  • Existen diferencias en los resultados de la toxicidad según la vía de ingreso.
  • Si el ingrediente activo produce daño irreversible a los órganos vitales, es altamente volátil, es acumulativo en su efecto, o en observaciones directas se encuentra que es especialmente peligroso o significativamente alergénico para el hombre.

En algunos casos especiales, como sucede con las preparaciones de aerosoles o fumigantes gaseosos o volátiles (acrilonitrilo, fosfinas, bromuro de metilo, etc.), los valores de DL50 oral y dérmica no deben emplearse como base de clasificación, siendo necesario, por lo tanto, utilizar otros criterios tales como los niveles de concentración en el aire. En el Reino Unido se ha propuesto una clasificación basada en la inhalación del producto por las ratas, durante cuatro horas de exposición, de la concentración letal media (DL50), para los plaguicidas que se presentan en forma de gas y de material particulado cuyo diámetro no exceda de 50 micras (3).

Toxicidad de los plaguicidas por grado de inhalación

Toxicidad

Concentración (mg/L aire)

Muy tóxico
Tóxico
Poco tóxico

£ 0,5
> 0,5 a 2
> 2 a 20

Fuente: Ministry of Agriculture, Fisheries and Food, Pesticides Branch. Pesticides Safety Precautions Scheme. London, United Kingdom, Ministry of Agriculture, 1979.

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (E.E.U.U. EPA) utiliza la siguiente clasificación, en la cual se tiene en cuenta la DL50 para las vías oral, dérmica e inhalatoria y los efectos oculares y dérmicos:

Clasificación de toxicidad de la EPA/E.E.U.U.

 

Clase

LD50 para ratas

Efectos

Oral
(mg/Kg)

Dérmica
(mg/Kg)

Inhalación
(mg/L)

Efectos oculares

Efectos dérmicos

I

50 o menos

200 o menos

0,2

Corrosivo; opacidad corneal no reversible dentro de 7 días Corrosivo

II

50 – 500

200 – 2.000

0,2 - 2,0

Opacidad corneal reversible en 7 días. Irritación persistente durante 7 días Irritación severa a las 72 horas

III

500 – 5.000

2000 – 20.000

2,0 - 20

Irritación reversible en 7 días. No opacidad corneal Irritación moderada a las 72 horas

IV

5.000 y más

20.000 y más

20 y más

Sin irritación Irritación leve a las 72 horas

Fuente: British Crop Protection Council. The Pesticide Manual. 10 Ed. Royal Society of Chemistry. 1994.

C. Diferentes usos de los plaguicidas

Los plaguicidas tienen diversos usos; en esta sección describiremos las características y particularidades de cada uno de ellos:

1. Uso en actividades agrícolas

Se estima que en la actualidad aproximadamente el 85% de los plaguicidas empleados en el mundo se dedica al sector agropecuario. Los países desarrollados tienen pérdidas de cosechas en cifras que van desde el 10% hasta el 30%, mientras que en los países en vías de desarrollo las pérdidas alcanzan cifras entre el 40% y el 75% (4, 5, 6).

Los siguientes datos revelan cómo se distribuye el uso de los plaguicidas en los diferentes cultivos en el ámbito mundial.

Cultivo

Plaguicida

Algodón, arroz, frutas y hortalizas Uso elevado de insecticidas
Cereales, soya y caña de azúcar Demandan el 70% de los herbicidas
Arboles frutales, vid y hortalizas Demandan el 50% de los fungicidas
Cereales de grano pequeño (trigo y cebada), maíz, arroz y algodón El 50% de los productos fitosanitarios

Hace algunos años cerca del 85% de los plaguicidas utilizados en Centroamérica habían tenido como objetivo los cultivos de algodón (7). Actualmente, el uso principal de los plaguicidas en estos países está dirigido al cultivo de banano, café, caña de azúcar, hortalizas, plantas ornamentales y granos básicos.

2. Uso en actividades pecuarias

La existencia de numerosas especies de ecto y endoparásitos de gran impacto sanitario y económico, ha motivado el uso de plaguicidas en el campo pecuario como antiparasitarios internos y externos. Entre los antiparasitarios externos encontramos los garrapaticidas, antimiásicos, antisárnicos y piojicidas; y entre los endoparasitarios, los antihelmínticos, que también actúan contra las moscas y otros artrópodos.

3. Uso en actividades de salud pública

Entre las enfermedades que representan un serio problema de salud pública en los países de América Latina y el Caribe merecen destacarse: la malaria, la enfermedad de Chagas y otras tripanosomiasis, el dengue, la oncocercosis, la filariasis, la esquistosomiasis, la leishmaniasis y la fiebre amarilla. Estas enfermedades son transmitidas por vectores o por medio de huéspedes intermedios. Para controlarlas, la mayor parte de los programas sanitarios de lucha antivectorial, utilizan plaguicidas. Aproximadamente el 10% de los plaguicidas utilizados en el mundo se dedican a este fin. El control biológico que también puede usarse para vectores (8, 9), ha tenido poco desarrollo en el Istmo Centroamericano.

En el Cuadro 2, a modo de ejemplo, se presentan los insecticidas más utilizados en las campañas de salud pública en países de Centroamérica.  

Sería conveniente que usted realice un ejercicio similar por su país

En América Latina una parte importante de los insecticidas que se usan para fines de salud pública siguen siendo organoclorados, particularmente el DDT, y aunque su uso con fines agrícolas esté prohibido o severamente restringido, en algunos países se mantiene su aprobación para las campañas de salud pública.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) mostró que la mayor demanda de plaguicidas para el control de vectores de enfermedades de importancia en salud pública en áreas urbanas, fue la de insecticidas en las formas de concentrado emulsionable o concentrados de volumen ultra bajo (10). En estas áreas los organoclorados han sido progresivamente reemplazados por piretrinas, piretroides y organofosforados (clorpirifos, diclorvos, fenitrotión, fentión, malatión y temefós) (11).

Cuadro 2. Insecticidas utilizados en campañas de salud pública en países de Centroamérica 

Plaguicida

Belice

Costa
Rica

El Salvador

Guatemala

Honduras

Nicaragua

Panamá

DDT

X

           
PROPOXUR      

X

X

   
BENDIOCARB    

X

       
DICLORVOS          

X

 
TEMEFOS

X

X

X

X

 

X

X

FENITROTION        

X

X

X

MALATION

X

       

X

 
FENTION      

X

 

X

 
CIPERMETRINA          

X

 
DELTAMETRINA

X

X

X

X

X

X

 
BACILUS

SPHERICUS

     

X

X

X

 
CIFLUTRIN  

X

       

X

Fuente: Ministerios de Salud. Países de la Subregión 1998

4. Empleo en actividades domésticas, edificaciones, medios de transporte y servicios de uso público

En estas áreas, las plagas que provocan mayor preocupación son las cucarachas, las moscas y los mosquitos, ya que son transmisores de agentes patógenos para el hombre y otros vertebrados. Por ejemplo, la mosca doméstica recoge y porta muchos agentes patógenos (virus, bacterias, protozoarios, huevos y quistes de helmintos), participando en la transmisión de enfermedades como la disentería, la diarrea, la tifoidea, las intoxicaciones alimentarias y la helmintiasis. Además ha sido señalada como transmisora de la poliomielitis y de algunas enfermedades cutáneas y oculares (12).

En los aviones, el transporte potencial de vectores que causan enfermedades a los seres humanos ha sido motivo de constante preocupación. Para las aeronaves, actualmente se recomienda el uso de permetrina, aplicada sin la tripulación, los pasajeros o los alimentos (13).

D. Producción y comercialización de plaguicidas

Las cifras de producción global de plaguicidas, en términos de ventas, son más abundantes que las referidas a peso o volumen de ingredientes activos. En el año 1970 la comercialización en el ámbito mundial alcanzó la cifra de US$ 2.700 millones, en 1985 de US$ 15.900 millones, en 1990 se estimaron en US$ 21.500 millones y en 1996 llegaron a US$ 30.560 millones (14, 15, 16). Aún teniendo en cuenta factores como la inflación y la conversión monetaria, se estima que el crecimiento global de las ventas fue en 1996 de un 2.2%. En 1994 y 1995 este crecimiento había sido de 5.1% y 4.3%, respectivamente (47).

América Latina tuvo en 1996 el mayor incremento en ventas: un aumento del 16% en dólares, equivalente a un tercio de todo el crecimiento de las ventas mundiales de plaguicidas. En esta Región las ventas representaron el 10.4% del total mundial (16).

El uso de estos productos se ha generalizado a tal punto que su empleo en el mundo se incrementó de 1.5 de toneladas en 1970 a 3 millones en 1985 y se estima que en los próximos 10 años las ventas se duplicarán, con especial participación de los países en desarrollo.

En 1996, 10 compañías controlaban el mercado mundial, vendiendo 83% del total, en US$ (ver Cuadro 3).

Cuadro 3. Ventas mundiales de plaguicidas de las 10 principales compañías, 1996

Compañías US$ millones


  1. Novartis (Ciba Geigy – Sandoz)
  2. Monsanto
  3. Zeneca
  4. AgrEvo
  5. Du Pont
  6. Bayer
  7. Rhone-Poulenc
  8. DowElanco
  9. Cyanamid
  10. BASF
4.527
2.997
2.630
2.493
2.472
2.360
2.210
2.000
1.989
1.541

Fuente: (17)

En la actualidad existen en el mundo cerca de 1.500 ingredientes activos de plaguicidas y 60.000 preparados comerciales o formulaciones de los mismos.

En todos los países de América Latina existen plantas formuladoras de plaguicidas en mayor o menor cantidad, e incluso en más de media docena de ellos se hace la síntesis del ingrediente activo. Sobresalen en este campo Guatemala y Costa Rica.

Un hecho de especial importancia en el campo agronómico y toxicológico, verificado por medio de diferentes estudios, ha sido la comprobación de que con frecuencia la concentración del ingrediente activo indicada en la etiqueta del producto formulado no corresponde a la realidad, presentándose situaciones tanto por exceso como por defecto. Así mismo, se ha reportado la presencia de impurezas tóxicas que hacen que el producto final tenga una toxicidad diferente.

E. Población expuesta y grado de exposición

Un hecho muy importante de establecer para quienes se dedican al problema de las intoxicaciones por plaguicidas es aquél que se refiere a la población expuesta al riesgo. Conociendo esta información, los planificadores en salud orientarán las acciones preventivas o curativas hacia aquellos grupos de más alto riesgo o donde el impacto en la reducción del daño sea mayor.

Se han agrupado a las personas que están expuestas a los plaguicidas en dos categorías amplias: los trabajadores expuestos según la ocupación que desempeñan y la población en general.

1. Trabajadores

Desde el punto de vista laboral, existe una gran complejidad en los patrones de uso de los plaguicidas, a la vez que una gran variedad de formas e intensidades de exposición; sin embargo, es la población económicamente activa del sector agrario la que tiene una mayor exposición dado que allí se utiliza un 85% de los plaguicidas.

En el ámbito ocupacional, los trabajadores tienen exposición a plaguicidas:

  • En la fabricación y formulación de estos productos.
  • En su transporte, almacenamiento y expendio.
  • En el sector agrario, incluyendo el cultivo de plantas ornamentales
  • En actividades pecuarias.
  • En la industria forestal.
  • En campañas de salud pública.
  • En campañas de fumigación (viviendas, carreteras, vías férreas y bodegas aduanales).

2. Población general

El conocimiento e identificación de los grupos de población general en riesgo son importantes para el desarrollo de actividades preventivas; al definir cada grupo podrá usted determinar el tipo de medidas a recomendar y ejecutar. Los grupos son los siguientes:

  • Comunidades rurales que viven cerca de donde se hacen aplicaciones aéreas o terrestres.
  • Familiares de trabajadores agrícolas, especialmente niños y mujeres embarazadas.
  • Comunidades urbanas y rurales donde se hacen aplicaciones domésticas o campañas de salud pública.
  • Toda la población que está expuesta a los alimentos y aguas contaminadas por residuos de plaguicidas.

Existen indicadores aplicables a ambos grupos de población expuesta que ayudan a aproximarse al grado de exposición. Estos indicadores son:

  • La cantidad utilizada de plaguicida por habitante en cada país.
  • La cantidad empleada por cada trabajador del sector agrario.
  • Las proporciones de plaguicidas de alta toxicidad utilizadas en cada país o región.

Si usted utiliza estos indicadores buscando la información en su país o región podrá programar mejor las actividades de tratamiento, pero éstas son sólo una parte, siendo indudablemente necesarias aquellas relacionadas con la prevención y educación.

En el Cuadro 4 se presentan los plaguicidas utilizados según la comunidad en general y trabajadores agrarios en países de Centroamérica.  

Cuadro 4. Población, cantidad de plaguicidas utilizados en países de Centroamérica, 1999 

País

Población
total (miles)

% Población rural

Plaguicidas
Importados
(kg.)

Plaguicidas uso agrícola
(kg.)

Plaguicidas por habitante (kg./ habit.)

Plaguicidas por * habitante rural (kg./hr)

Belice

230

51.2

1,315,824

1,118,450

5.7

9.56

Costa Rica

3,650

50.5

5,269,313

4,478,916

1.4

2.43

El Salvador

6,059

46.5

5,312,291

4,515,447

0.9

1.60

Guatemala

11,562

61.0

17,000,000

14,450,000

1.5

2.05

Honduras

6,147

53.7

5,849,532

4,972,102

0.9

1.50

Nicaragua

4,464

41.2

5,136,297

43,65,852

1.1

2.37

Panamá

2,767

43.3

3,515,162

2,987,887

1.2

2.49

Región

34,879

51.8

43,398,419

36,888,656

1.2

2.04

* Observaciones: El 85% de Plaguicidas Importados se emplean en la agricultura

Fuentes: Proyecto PLAGSALUD/OPS. Informes de Países Año 2000. PNUD/Comunidad Económica Europea.

El Estado de la Región 1999.

Teniendo en cuenta los indicadores analizados anteriormente para Centroamérica, intente hacer el ejercicio para su país. 

Existen otros indicadores valiosos, aunque a veces son más difíciles de obtener de manera uniforme. Citamos a manera de ejemplo tres de ellos:

  • Cantidad de plaguicidas aplicados, expresada como kg/hectárea por número de cosechas en unidad de tiempo.
  • Cantidad de plaguicidas aplicados, expresada como kg/persona en unidad de tiempo. Éste puede ser un buen indicador de riesgo, especialmente si se conoce la peligrosidad del plaguicida en uso y exactamente la población expuesta.
  • Tendencias en el número de hectáreas rociadas por unidad de tiempo (mes o año).

III. Efectos de los plaguicidas en el hombre y el ambiente

A. Efectos de los plaguicidas en la salud

Las tasas de morbilidad y mortalidad que se presentan en la población trabajadora y la comunidad en general debido al uso de plaguicidas, reflejan la relación entre el agente y la persona expuesta, pero además existe una interacción de otros factores que influyen en los niveles con que se da la patología.

Tales factores son:

  • Variables demográficas,
  • Aspectos educativos,
  • Tiempo de exposición,
  • Cultura y comportamiento,
  • Susceptibilidad de la persona,
  • Factores sociales,
  • Estado nutricional,
  • Factores económicos.

Debe tenerse en cuenta que si se desea profundizar en este tema, se encontrará que los datos disponibles son limitados para la gran mayoría de los plaguicidas existentes, o bien, que los datos que hay no son plenamente confiables. Esta situación se complica por el hecho de que los datos han sido obtenidos siguiendo métodos diferentes, lo que dificulta su comparación y no permite evaluar correctamente el impacto adverso de los plaguicidas sobre la salud.

Considerando la toxicidad aguda y crónica reconocida ya en los plaguicidas, las cantidades crecientes que se utilizan, su amplia disponibilidad, y las condiciones precarias de su uso, sorprende la baja prioridad que los gobiernos han asignado a los estudios sobre los problemas que genera el uso de los plaguicidas y, a la vez, llama la atención la escasez de investigaciones que permitan analizar la situación por países o regiones.

Frente a estos planteamientos y necesidades, todas las instituciones y sectores comprometidos en resolver el problema, deben aumentar sus esfuerzos para intervenir los factores de riesgo. Es importante destacar que los países centroamericanos han venido haciendo grandes esfuerzos para recopilar datos que permitan a sus gobiernos tomar decisiones y elaborar estrategias basadas en casos concretos sobre el efecto de los plaguicidas en la salud. Lamentablemente debemos reconocer que la escasez de datos epidemiológicos confiables se ha usado a menudo en los países de la Región para justificar la falta de acciones concretas y eficaces para prevenir las intoxicaciones. Sin embargo, pese a ello, no es razonable retardar más las decisiones sino que éstas deben tomarse con base en los conocimientos de que se disponga, sabiendo que, en todo caso, el problema será con seguridad mucho mayor de lo que dicen los datos o lo que es posible prever.

Veamos ahora con cierto grado de detalles los efectos de los plaguicidas en la salud, desde cuatro puntos de vista:

  1. Los efectos agudos y subregistro,

  2. Las intoxicaciones en trabajadores menores de edad,

  3. Efectos a largo plazo,

  4. Hallazgos en los sistemas de vigilancia epidemiológica.

1. Los efectos agudos y subregistro

1.1 Efectos agudos

Según estimaciones hechas por organismos internacionales, el número de intoxicaciones ocupacionales por plaguicidas en países en vías de desarrollo asciende a 25 millones de casos cada año, a pesar de que estos países sólo utilizan la quinta parte del consumo mundial de plaguicidas. Esta cifra fue estimada teniendo en cuenta que 3% de los trabajadores agrícolas padecen un episodio de intoxicación cada año y que la población de agricultores asciende a 830 millones (18).

Los efectos agudos serán desarrollados con mayor detenimiento en unidades posteriores.

1.2 Subregistro

El problema de las intoxicaciones agudas en nuestros países es mucho más grave de lo que reflejan generalmente las estadísticas que se presentan, en las que es evidente el subregistro.

Algunos de los factores que contribuyen a esta situación son:

  • Bajo o inadecuado registro de intoxicaciones sucedidas en las zonas rurales por el difícil acceso de los campesinos a los servicios de salud en la mayoría de los países.
  • Dificultad en el diagnóstico correcto de intoxicaciones, por carecer el personal de salud, de la capacitación y recursos necesarios para tal fin.
  • Aunque en los países se ha establecido y se viene cumpliendo la notificación obligatoria de este tipo de intoxicaciones, el cumplimiento no es el deseado.
  • Baja cobertura e inoperancia de los sistemas de información como tales.
  • Inadecuado reporte de la notificación y/o fallas en el ingreso de la información.

Ejemplos del subregistro de la información se encuentran en estudios realizados en Costa Rica, Nicaragua y Panamá. En el primero, el Centro Nacional de Intoxicaciones (CNI) en el período 1978-1980 recopiló 423 intoxicaciones, cuando en un solo hospital (el de Guápiles, situado en la zona bananera) se reportaron 374 casos (88% de los informados al CNI en dos años) (19).

En un estudio nicaragüense (1989), mediante la aplicación de una encuesta de subregistro de intoxicaciones en la Región de León, se encontró que se estarían reportando en promedio solo el 23% de los casos atendidos (20). Un informe más reciente indica que para 1994 todavía se encontraba un subregistro del 30% de las intoxicaciones en ocho departamentos (21).

En Panamá, en el estudio de Patiño y colaboradores (22) se hizo una comparación de los datos obtenidos por ellos (306 casos en 8 de 10 provincias) con los datos registrados por la División de Epidemiología del Ministerio de Salud, encontrándose que este último registró sólo 201 casos en todo el país, lo cual sugiere un importante problema de subregistro. Además, luego de que el proyecto PLAGSALUD estableciera una boleta única de registro obligatorio en los centros de salud y hospitales de la provincia de Chiriquí, se registraron 221 casos de intoxicación aguda por plaguicidas solo en 1996, cifra muy por encima de los promedios anuales anteriores, sin que se haya aumentado el área sembrada o las importaciones de plaguicidas (23).

2. Intoxicaciones en trabajadores menores de edad

Las grandes limitaciones de los sistemas de seguridad social en nuestra Región han traído como consecuencia la inevitable necesidad de vincular a los menores a la actividad laboral. El sector agrario no ha sido ajeno a esta situación y es así como en todos nuestros países encontramos niños y menores trabajando en diversas actividades agrícolas en procura de un ingreso que ayude a complementar, al menos en parte, los bajos salarios de sus padres en el campo.

Diversos estudios hechos en la Región van mostrando que este grupo no es ajeno a los efectos nocivos de los plaguicidas:

  • En una investigación realizada en Nicaragua para valorar los efectos de la ubicación de los aeródromos agrícolas sobre el nivel de colinesterasa plasmática en niños, se encontraron niveles bajos de la enzima en 2,9 % de los no expuestos, 10.5% de los niños al otro lado de la calle de la pista y 35,3% en los niños expuestos a los desechos de la pista (24).

El Programa de Vigilancia Epidemiológica de Plaguicidas de este mismo país informa de 140 casos (12% del total) ocurridos en personas de 14 años o menos en 1996. En 1997 se detectaron 160 casos (10% del total de los que se obtuvo la edad). Hasta agosto de este mismo año se habían registrado 46 casos en menores de 4 años (25,26).

  • En Guatemala el IGSS reportó la atención de 70 casos de menores de edad en el trienio 1994 – 1996, lo cual equivale al 16,4% de los pacientes que solicitaron atención médica por esta causa en dicho período (27).
  • En el estudio de Honduras mencionado arriba, el 9% de los casos de intoxicación correspondió a menores de 14 años (28).
  • Según el estudio del Hospital Nacional Rosales de San Salvador, el 20,3% de las intoxicaciones registradas en el período junio 95 a mayo 96, se presentó en menores de 18 años (29).

3. Efectos a largo plazo

El alto costo social derivado del empleo de los plaguicidas sintéticos continúa siendo uno de los temas mas controversiales a nivel de agricultura, medio ambiente y salud pública.

Existen en los países menos desarrollados considerables motivos de inquietud acerca de los riesgos para la salud humana derivados del amplio uso de estos químicos.

Además de las intoxicaciones agudas producidas por el empleo de plaguicidas, estas sustancias también pueden ocasionar efectos a largo plazo. Definimos los efectos a largo plazo como los procesos patológicos que se desarrollan en el organismo, generalmente por la exposición repetida a dosis bajas, independiente del período de latencia o de la intensidad de la exposición.

Entre los principales efectos a largo plazo por el empleo de plaguicidas sintéticos que han sido demostrados hasta la fecha se encuentran los siguientes:

A. Trastornos neurológicos1
Neurotoxicidad retardada: Ciertos organofosforados como leptofós y carbamatos como carbaril
Cambios de conducta: Algunos insecticidas organosforados
Lesiones del Sistema Nervioso Central: Insecticidas organoclorados y organofosforados; fungicidas mercuriales
Neuritis periférica: Herbicidas clorofenoxi, piretroides y algunos insecticidas organofosforados
B.Reproductivos2
Esterilidad en el hombre: Dibromocloropropano (DBCP)
Disminución del índice de fertilidad: Captán (en animales y posiblemente en hombres) y el Agente Naranja (2,4-D + 2,4,5-T)
C. Efectos cutáneos
Dermatitis de contacto: Paraquat; captafol; 2,4-D y mancozeb
Reacción alérgica: Barbán, benomyl, DDT, lindano, zineb, malatión
Reacciones fotoalérgicas: HCB, benomyl, zineb
Cloracné: HCB, pentaclorofenol, 2,4,5-T por contaminación con policloro dibenzodioxinas y dibenzofuranos
Porfiria Cutánea Tardía HCB
D. Cáncer
Carcinógenos para el hombre: Compuestos arsenicales y aceites minerales
Probablemente Carcinógenos para el hombre: Dibromuro de etileno, oxido de etileno, clordecona, clorofenoles, derivados del ácido fenoxiacético, DDT, mirex, toxafeno, 1,3-dicloropropano, hexaclorobenceno, hexaclorociclohexano, nitrofen, ortofenilato de sodio y sulfalato

El IARC calificó como suficiente la evidencia de Carcinogenicidad del DDT en animales de experimentación debido a un incremento de tumores de hígado relacionado con la dosis – respuesta, posterior a la aplicación subcutánea y administración oral en ratones y ratas y un incremento en la incidencia de nódulos hepáticos después de la administración oral en hamsters.

E. Efectos oftamológicos

Formación de cataratas Diquat
Atrofia del nervio óptico Bromuro de metilo
Alteraciones de la mácula Fentión

 

F. Efectos mutagénicos3
Suficiente evidencia de actividad mutagénica Dibromuro de etileno
G. Neumonitis y fibrosis pulmonar Paraquat
H. Efectos teratogénicos Carbaril, captán, folpet, difolatán pentacloronitrobenceno, paraquat, maneb, ziram, zineb y benomyl)
I. Lesiones hepáticas DDT, mirex, kepona, pentaclorofenol y compuestos arsenicales
J. Cistitis hemorrágica Clordimeform
K. Inmunotóxicos Organoclorados (Dicofol), Organofosforados (Triclorfón), Carbamatos

Metálicos (Organo-estánicos), Paraquat

1 Se han descrito además pro exposición a arsenicales, bromuro de metilo y rodenticidas como el talio.
2 Se han registrado efectos en el sistema reproductivo de los animales hembra expuestos a la clordecona, el ritam y el ziram.
3 Algunos autores estiman que los plaguicidas con efectos mutagénicos en la actualidad llegan a 263 (Herrera et al, 1989)

Los plaguicidas responsables de los trastornos del sistema inmunológico, alteran su estructura normal, perturban sus respuestas (alterando recuentos y funciones de los linfocitos T y neutrófilos) y reducen la resistencia a los antígenos y agentes infecciosos, de las personas expuestas.

Además debe tenerse en cuenta que muchos de los expuestos a estos químicos en nuestros países son niños y personas mal nutridas, quienes ya tienen bajas sus defensas inmunitarias.

De otra parte se ha demostrado que el Paraquat desrregula la actividad de los macrófogos aumentando la secreción de los radicales libres de oxígeno.

Los estudios que se citan a continuación muestran algunos problemas a largo plazo que han venido apareciendo en los países del Istmo Centroamericano por el uso de plaguicidas.

  • En un estudio sobre tumores malignos poco frecuentes en la niñez atendidos en el Hospital Nacional de Niños de Costa Rica, un 71% de ellos provenían de zonas rurales agrícolas. Los autores sugieren una relación entre la aparición de los tumores y el empleo de plaguicidas en el área rural (Lobo F.).
  • En Costa Rica se realizaron estudios epidemiológicos y de laboratorio en 72 pacientes estériles pertenecientes a una población de 630 trabajadores bananeros en edad reproductiva que aplicaron por tiempos variables, el nematicida 1,2 dibromo-3-cloropropano (DBCP). Se encontró una correlación positiva (r=0.99) altamente significativa entre el número de horas de aplicación y el procentaje de trabajadores estériles. Además se observó una dismunición del conteo espermático (oligospermia o azospermia) al aumentar la exposición de los trabajadores a este plaguicida. (Ramírez A.L.).
  • En varios países del Istmo Centroamericano donde fue utilizado este plaguicida, continúan aún presentándose reclamos para obtener indemnizaciones correspondientes.
  • En Nicaragua, el grupo de investigación de efectos crónicos de los plaguicidas de la Universidad Nacional Autónoma (León) ha encontrado 7 personas afectadas de neuropatía periférica secundaria a intoxicación por plaguicidas organofosforados, en el período comprendido entre enero de 1992 y diciembre de 1995. Las edades de los casos estaban en el rango de 15 a 47 años, con predominio del sexo masculino. Entre los plaguicidas involucrados estaban el matamidofos (MTD), el clorpirifos (Lorsban) y el malation (Cytion) (Cuadra R.).
  • Un estudio realizado en Costa Rica comprendiendo el período 1981 a 1993 describe las diferencias geográficas en la incidencia de cáncer en este país e investiga la hipótesis de que algunas de estas diferencias estén relacionadas con el uso de plaguicidas. Para las comunidades urbanas fue más frecuente el cáncer de pulmón, colon, recto, mama y útero que para las rurales el cáncer de estómago, cervix y piel. (Wesseling).

Si bien es cierto los efectos a largo plazo no están aún bien cuantificados, es necesario reconocer que constituyen una permanente amenaza para el ser humano y su descendencia y que por lo tanto deben ser enfrentados en un futuro inmediato con medidas efectivas tales como:

  • El empleo de métodos de producción alternativos menos dependientes, contaminantes y peligrosos, como son el Manejo Integrado de Plagas (MIP) y la Agricultura Orgánica.
  • El establecimiento de controles a los plaguicidas de mayor riesgo a través de la prohibición o restricción de los no permitidos/restringidos en su país de origen.
  • El mejoramiento de la fiscalización sobre el cumplimiento de la legislación existente.
  • El mejoramiento de las condiciones de higiene y seguridad para las personas expuestas.
  • El fomento y la consolidación de la participación ciudadana de manera especial los trabajadores y la comunidad más expuesta.

4. Hallazgos en los sistemas de vigilancia epidemiológica

El uso indiscriminado de los plaguicidas tal como lo venimos analizando, genera problemas en diversas áreas del quehacer humano y repercute en forma adversa principalmente en los ecosistemas y en la salud de las personas.

La vigilancia epidemiológica, una de las aplicaciones más interesantes del método epidemiológico, es un instrumento que contribuye a atenuar, minimizar o controlar efectivamente, y con bases objetivas y científicas, un problema determinado de salud pública.

Podemos entender como vigilancia epidemiológica al conjunto de actividades que permiten reunir la información indispensable para conocer las tendencias de la conducta y características de la enfermedad, detectar o prever cualquier cambio que pueda ocurrir por alteraciones en los factores condicionantes con el fin de recomendar oportunamente sobre bases firmes las medidas que conduzcan a la prevención y control de la enfermedad.

Varios países de la Región han venido estableciendo, de acuerdo con los recursos disponibles, sistemas de vigilancia que les permitan no sólo detectar precozmente alteraciones en la salud de las personas expuestas a plaguicidas, sino lo que es más importante, tratar de controlar los factores de riesgo existentes mediante la aplicación de las medidas correctivas necesarias. Dentro de ellos sobresalen los sistemas dirigidos a poblaciones expuestas directa o indirectamente a plaguicidas inhibidores de las colinesterasas.

Algunos de los resultados hasta ahora obtenidos son los siguientes:

  1. En Honduras, un estudio efectuado en 1981 en la población de una comunidad vecina a una zona arrocera en donde se efectúan rociados aéreos constantes durante todo el año, encontró que el 9,1% de la muestra de dicha población tenía una disminución del 25% o más del nivel de actividad colinesterásica (30).
  2. En Nicaragua (Departamentos de León y Chinandega), en 1984 se vigilaron 1960 trabajadores expuestos a plaguicidas. Se encontraron valores de actividad colinesterásica inferiores al 75% en 151 casos (8%) (31).

Durante 1989 a 1992, el 10% de los agricultores examinados para actividad de colinesterasa en el occidente del país (3.000 pruebas anuales), presentaron valores por debajo del rango considerado normal. Otro estudio realizado por CARE en dicho período, comparó los valores de colinesterasa en tres grupos de expuestos: promotores, agricultores capacitados y agricultores no capacitados en el manejo integrado de plagas. Se encontró que los promotores y los agricultores capacitados mantenían valores de actividad de la enzima dentro de los rangos normales, mientras que los agricultores no capacitados presentaron una reducción promedio de 16,7% de su valor basal, lo cual indica que éstos tenían una exposición significativamente mayor a plaguicidas inhibidores de colinesterasa que los otros dos grupos (32).

B. Plaguicidas y alimentos

1. La contaminación de alimentos por residuos tóxicos de los plaguicidas

En este punto usted podrá apreciar como la comunidad en general se expone continuamente a los plaguicidas debido a la contaminación de los alimentos con estos productos.

Verá que además de la bioacumulación que causan algunos plaguicidas en la cadena alimentaria, existen otras formas de contaminación de los alimentos como las siguientes:

  1. El uso excesivo de plaguicidas en el sector agropecuario.
  2. La recolección de los productos agrícolas sin esperar el intervalo de seguridad (período de carencia).
  3. La contaminación durante el almacenamiento, transporte, expendio o la preparación de los alimentos.

No olvide que la contaminación de los alimentos se presenta especialmente en las etapas finales del desarrollo de los cultivos y durante el almacenamiento de los productos agrícolas

El tipo de plaguicida, la frecuencia en la aplicación a los cultivos y la cantidad utilizada, son factores que determinan el grado de contaminación de los productos cosechados. La frecuencia ha variado desde dos aplicaciones para el control de plagas en climas templados hasta cerca de cincuenta aplicaciones en regiones calurosas y húmedas.

Así mismo se ha observado que bajo condiciones climáticas de sequedad y calor se pueden encontrar altos niveles de residuos de productos de transformación de ciertos plaguicidas no persistentes, como por ejemplo el paraoxón que se encontró en plantaciones donde se había aplicado paratión 28 días antes.

Se puede afirmar que en la actualidad es frecuente identificar residuos de plaguicidas en los alimentos y en muchos casos se detectan concentraciones de éstos por encima de los límites de tolerancia recomendados por la FAO/OMS.

La cantidad de plaguicidas que permanecen en los productos de cosecha depende del tipo de plaguicida, de la cantidad y frecuencia de las aplicaciones, de la recolección, de la pluviosidad local y la radiación solar, que favorecen el arrastre y los diferentes procesos de degradación del ingrediente activo de cada plaguicida

Por tal razón, usted y el personal de su servicio de salud necesitan reconocer que ésta es una realidad que podría estar afectando a la población que atienden y que por lo tanto hay que mantenerla presente para fines de diagnóstico de casos.

A continuación se presentan estudios efectuados en diversos países, para determinar residuos de plaguicidas en algunos alimentos.

a. Estudios en Costa Rica

En 1981 la Oficina de Cooperación Técnica Alemana (GTZ) y la de Sanidad Vegetal, realizaron análisis de 105 muestras de productos alimenticios para detectar residuos de organoclorados, encontrando que 15 muestras tenían residuos más altos que los permitidos en la República Federal Alemana (33).

En 1983 y 1984 se analizaron 51 muestras de leche humana provenientes de diferentes zonas de Costa Rica, hallándose residuos de DDT total en concentraciones promedio de 1.27 mg/kg en muestras provenientes de la costa atlántica y del pacífico y concentraciones menores en la región de la meseta central (34).

Un hallazgo importante fue la detección de concentraciones de clorotalonil en muestras de algunas hortalizas, que contenían:

El tomate, 0.8 ppm

La lechuga, 0.7 ppm

El apio, 13.8 mg/kg

El culantro 0.1 ppm

Se encontró que una porción de ensalada fresca preparada con: 150 g de tomate 150 g de lechuga, 20 g de apio y 10 g de culantro, contenía 0,432 mg de clorotalonil. Ello representa 14.4 veces la ingestión diaria aceptable (IDA) para este compuesto, respecto a la de 0.03 mg para una persona de 60 Kg de peso corporal.

En otra investigación efectuada en 1987, fueron analizadas 35 muestras de leche de vaca provenientes del área del volcán Poás. Se detectaron residuos de organoclorados (alfa-HCH, Lindano, DDT, DDE y DDD), en el 80% de las muestras (35).

Esto significa que la contaminación, una vez ocurrida, persiste por muchos años en el tejido adiposo o que se ha continuado usando este plaguicida en forma clandestina

b. Estudios en Guatemala

Existe en este país mucha información sobre residuos de plaguicidas organoclorados en leche humana. El primer estudio se realizó en 1971, encontrándose un nivel máximo de 12.2 mg/kg de DDT, que es casi 250 veces mayor que el nivel de 0,05 mg/kg en leche de vaca, aceptado por la FAO/OMS.

En 1979 se prohibió por completo el uso agrícola del DDT en Guatemala y como consecuencia los niveles de concentración de residuos en la leche descendieron. En 1982 el nivel máximo fue de 3,37 mg/kg, que equivalía al 36% del valor máximo encontrado en 1974. Este valor es aún 70 veces mayor que el límite internacionalmente aceptado de 0,05 mg/kg (36).

c. Estudios en Nicaragua

En 1985-1986 dos laboratorios de la República Federal Alemana (RFA) tomaron muestras de peces del lago de Xolotlán y analizaron el hígado y filetes de 30 y 34 pescados, respectivamente. Los niveles encontrados de toxafeno en los hígados fueron entre 0.15 a 19.5 mg/kg y en los filetes se comprobó la presencia de este compuesto en 15 de las 34 muestras analizadas, sobrepasando el nivel permitido en la RFA, de 0,04 mg/kg (37).

El Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos de Nicaragua hizo una determinación de residuos de plaguicidas organoclorados en leche materna y grasa corporal de mujeres que habitan en la cuenca del río Atoya, ubicado en el departamento de Chinandega, el cual es el departamento que reporta el mayor número de casos de intoxicación aguda y en donde se cultivó el algodón entre 1950 y 1970. Se analizaron 93 muestras de grasa abdominal y 210 de leche materna en el período comprendido de mayo de 1994 a febrero de 1995. En todas las muestras de encontró pp-DDE y en el 74% se encontró pp-DDT. Se detectaron dieldrin, endrin y heptacloro epóxido en el 20%, 9,4% y 8,9% del total de muestras, respectivamente (38).

Una investigación realizada en 1997 por el Programa de Manejo de Plaguicidas (PROMAP-MARENA) para determinar los niveles de residuos de plaguicidas en alimentos frescos en varias regiones del país, encontró que el 45% de 218 muestras de tomate, sandía, repollo, chiltoma y lechuga tenían niveles por encima de los límites máximos de residuos. Los productos con mayores niveles fueron la lechuga (100%), el repollo (79.6%) y la chiltoma (41,4%) (39).

d. Estudios en Panamá

En el Centro de Investigación de Tecnología Nuclear de la Universidad de Panamá se realizó un estudio para determinar residuos de malation marcado con carbono-14 en maíz y frijol. Las semillas tratadas fueron almacenadas durante nueve meses y con el tiempo los residuos totales del plaguicida disminuyeron hasta en 53% para el frijol y en 68% para el maíz. Un hecho relevante fue que el 45% del residuo se encontró en el agua empleada para la cocción. Este hallazgo tiene gran importancia porque culturalmente nuestras comunidades consumen, especialmente en el caso del frijol, el caldo junto con los granos (40).

En diciembre de 1987 se enviaron cinco muestras de leche materna de una región del país al laboratorio de Química Ecológica de la RFA, recibiéndose los resultados de cuatro muestras que se detallan a continuación:

No. de la muestra

PCB

mg/kg

Toxafeno

mg/kg

DDE

mg/kg

1

0,05

68

10

2

0,35

67

39

4

0,06

7.8

4.4

5

0,05

6.4

9.7

Los residuos de plaguicidas encontrados en la leche materna sobrepasan los límites permitidos en la leche de vaca por las leyes de los E.E.U.U. y de la RFA (0.02 mg/kg). En ambos países sería prohibida la venta de leche con niveles tan altos de plaguicidas (41).

En 1994 se realizó un muestreo y análisis de residuos de plaguicidas en alimentos cultivados en las provincias de Coclé, Chiriquí, Herrera, Los Santos y Veraguas. Se detectó que de las 229 muestras, 22 contenían residuos. De éstas, diez presentaban niveles que eran violatorios de las normas internacionales sobre clorotalonil, ditiocarbamatos, DDT, dieldrín, HCB, endosulfán, diazinón, clorpirifós, acefato, profenofos y metomil. Algunos de estos plaguicidas (DDT, dieldrín y HCB) están prohibidos en el país (42). 

Después de revisar los resultados de investigaciones en leche humana en diferentes países de América, podría afirmarse que en esos países, tanto la acumulación de residuos de plaguicidas en la madre, como la exposición del niño lactante, son muy superiores a lo encontrado en países desarrollados de la región. Asimismo, las concentraciones de DDT y sus metabolitos en muestras de leche materna procedentes de comunidades agrícolas, son más elevadas que en las procedentes de los centros urbanos (43), posiblemente debido a una mayor exposición secundaria, a la manipulación de los plaguicidas, los animales y pastos a los cuales se les aplica y a un consumo mayor de alimentos contaminados

2. Riesgos de contaminación de alimentos para niños

Debemos reconocer que los niños son más vulnerables que los adultos a los efectos tóxicos de los plaguicidas a causa de:

a. Su inmadurez fisiológica.

b. Por encontrarse en período de crecimiento.

c. Porque proporcionalmente consumen más alimentos por peso corporal que los adultos, y porque entre los alimentos que más consumen sobresalen las frutas y verduras, las cuales contienen los más altos niveles de concentración de residuos de plaguicidas.

En 1989, el Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC) de los E.E.U.U., al evaluar 23 plaguicidas, estimó que su exposición en los niños preescolares era cuatro veces mayor que en las mujeres adultas; para algunos plaguicidas, la exposición llegó a ser 10 a 18 veces más alta en los niños (44).

El NRDC y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los E.E.U.U. consideran que la exposición de niños preescolares a plaguicidas carcinogénicos, es totalmente inaceptable y representa un alto riesgo para la salud (44).

No debemos olvidar que los carcinógenos alteran el DNA e inician más fácilmente el proceso de carcinogenicidad durante períodos de rápida división celular como sucede en los infantes 

El NRDC también ha calculado que el 50% o más del riesgo de desarrollar cáncer durante la vida de una persona, se deriva del consumo de frutas contaminadas con ciertos plaguicidas carcinogénicos durante los cinco primeros años de vida (44).

3. Rechazo de alimentos de exportación

Como usted podrá observar a través de esta lectura, el rechazo de productos de exportación por parte de los países desarrollados conlleva no sólo problemas de tipo económico en el precio del producto y cierre temporal de mercados, sino también de salud pública, pues en varias oportunidades se ha reportado la comercialización de los alimentos rechazados en el exterior, dentro del mismo país exportador.

En Costa Rica durante el año fiscal de 1988, se informó de seis cargamentos de vegetales confiscados por la Food and Drug Administration (FDA), el organismo estadounidense encargado de la administración de alimentos y drogas, por contener residuos tóxicos en niveles más altos que los permitidos en el país importador o por carecer de tolerancias registradas (45).

En el año fiscal de 1989 fueron 17 las detenciones de cargamentos de productos agrícolas provenientes de este país (46) y en 1990, 31 por detectárseles metamidofós (47).

La detección de metamidofós, el monocrotofós, el clorotalonil y el dibromuro de etilo (EDB) motivaron en E.U.A. el rechazo de alimentos provenientes de Guatemala durante el año fiscal de 1990 (47).

4. Plaguicidas y nutrición

Es importante recordar que una dieta equilibrada contribuye a proteger en una u otra forma al organismo contra los efectos de los productos químicos. La malnutrición puede aumentar la vulnerabilidad de nuestro organismo a diversos contaminantes ambientales. Ciertas carencias dietéticas en aminoácidos, vitaminas y minerales, pueden influir sobre el efecto tóxico de un agente químico. Estas deficiencias pueden alterar el proceso de biotransformación de las sustancias tóxicas mediante la inhibición de las enzimas microsómicas. Las deficiencias cualitativas y cuantitativas de proteínas en la dieta producen una disminución de estas enzimas; lo cual puede tener un efecto adverso en la biotransformación de los xenobióticos, al producirse sustancias más tóxicas que las originales.

Se ha demostrado que la toxicidad de varios plaguicidas suministrados por vía oral es mayor en animales mantenidos con dietas deficientes en proteínas. El paratión, por ejemplo, resulta ocho veces más tóxico en ratas bajo dieta de 3,5% de caseína que bajo la normal de 26% (48, 49). Igualmente se ha observado que dietas ricas en proteínas y grasas protegen contra la acción de este plaguicida (50) y que la actividad colinesterásica es mayor en hígado y suero de ratas alimentadas con dietas que contenían mayor cantidad de caseína (51).

C. Contaminación ambiental

1. Impacto ambiental

Entendemos por impacto ambiental al conjunto de fenómenos naturales o antropogénicos capaces de ocasionar modificaciones sobre el ambiente o sus componentes bióticos. En el caso de los plaguicidas, en general, estos efectos son negativos y percibidos en la calidad de los componentes ambientales y sobre la salud y el bienestar de las poblaciones.

Entre las propiedades de los plaguicidas que hacen se les considere contaminantes ambientales están la toxicidad, la estabilidad y la persistencia.

Estas propiedades son las que facilitan la contaminación de agua, suelo y aire, unidas a otros factores como los propiciados por el hombre en su afán de dominio de la naturaleza e industrialización, tal como ocurre en las siguientes formas de contaminación:

a. Contaminación del agua

La contaminación de cursos y masas de agua por plaguicidas ocurre por la descarga de residuos industriales y sobrantes de agua del lavado de equipos, por su aplicación directa al agua, por el desplazamiento de plaguicidas arrastrados por las lluvias hacia los cauces, por las aplicaciones aéreas cercanas a los ríos y lagos, y por el uso indebido de estos productos como instrumentos de pesca, para mencionar sólo las formas más comunes de contaminar las aguas.

b. Contaminación del suelo

La evaluación del grado de contaminación del suelo por plaguicidas es de particular importancia, debido a la transferencia de estos contaminantes a los alimentos. En el caso de la ganadería, los residuos de plaguicidas organoclorados pasan del suelo al forraje y finalmente son absorbidos por los animales, depositándose en su grasa, aumentando así las concentraciones de residuos en la carne y la leche.

c. Contaminación del aire

Los plaguicidas que tienen alta tensión de vapor, se volatilizan con facilidad durante la operación o inmediatamente después de ella. La aplicación aérea no controlada puede ocasionar la contaminación del aire de poblados próximos a zonas agrícolas y causar intoxicaciones en las poblaciones expuestas.

2. Experiencias en los países

En nuestros países, existen numerosos ejemplos de contaminación de agua, suelo y aire, pudiéndose asegurar que existe una exposición continua y elevada en nuestras comunidades.

  • En Costa Rica se analizaron 125 muestras de agua con el fin de estudiar la factibilidad de la cría de peces en ríos de la zona atlántica y afluentes del Lago Arenal. Se encontraron residuos de organoclorados y fosforados en 13 muestras. El producto detectado con mayor frecuencia fue el clorotalonil, fungicida que se utiliza ampliamente en los cultivos de banano de la zona atlántica. Otro residuo detectado fue cloropirifós-etil, que probablemente se libera de las bolsas plásticas impregnadas con 1% del producto que se utilizan para proteger los racimos de banano. Además se encontraron residuos de paraquat (45).

También se han detectado altas concentraciones de cobre y arsénico en suelos, consecuencia del empleo de fungicidas cúpricos utilizados anteriormente en las plantaciones bananeras y arseniato de plomo en el cultivo del café (52).

En suelos de cultivo de hortalizas se detectó metamidofós (55 a 65% del producto) 10 días después de la aplicación (33).

En huevos de ocho especies de pájaros acuáticos se encontraron residuos de epóxido de heptacloro, endrín, DDT, DDE y DDD. Además se observó una relación inversamente proporcional entre el grosor de la cáscara de los huevos y la cantidad de residuos de p, p' -DDE en el huevo en siete especies estudiadas, lo que puede influir en las posibilidades de extinción de estas especies (53).

  • En Honduras, en 1986, se realizó una investigación, por parte de instituciones oficiales, sobre los efectos del uso de plaguicidas en la cuenca hidrográfica del Río Guacerique, la cual abastece una represa de agua potable para Tegucigalpa. El DDT excedió en este estudio los límites recomendados por la EPA en los Estados Unidos (54).
  • En Nicaragua se han realizado estudios en el Instituto de Química Ecológica, sobre el toxafeno (polichloro camphene) insecticida de uso especialmente contra plagas de algodón. Hoy en día, el toxafeno ya no tiene ningún valor en su función como insecticida, por la alta resistencia de las plagas; sin embargo, se sigue utilizando como adhesivo para otros insecticidas tales como malatión y metilparatión.

La información existente sobre la toxicidad del clorofeno, principalmente por sus propiedades mutagenéticas y cancerígenas (estas últimas aún no comprobadas en humanos) y sus efectos en la biota acuática, suelos, agua y cadena alimentaria, motivaron a realizar investigaciones en el medio ambiente. Se tomaron muestras de aguas industriales, del sedimento del lago Xolotlán, de una planta de algodón y de pozos de agua potable, en las cuales se encontró que las aguas residuales de la industria llevan cantidades inmensas de toxafeno (500 mg/kg) al desembocar al lago Xolotlán, en cuyas aguas se encontraron de 0,09 a 1,4 mg/kg.

En la empresa de algodón se encontraron hasta 1.000 mg/kg en plantas que se usan después de la cosecha para la alimentación del ganado mientras que en la fibra del algodón se encontró entre 12 a 50 mg/kg. En agua potable de pozos de Chinandega (una región algodonera), se encontraron hasta 25 mg/kg, demostrando con esto que la población toma agua con niveles más altos que los permitidos por la RFA (37).

Diversos y recientes estudios han documentado los altos niveles de contaminación de fuentes de agua en Nicaragua, particularmente en la zona de occidente, antigua región algodonera. El estudio de Alvarez con 132 muestras de agua y sedimentos recolectadas en 32 puntos de ríos y pozos evaluó 32 plaguicidas organofosforados y organoclorados encontrando DDD, DDE y toxafeno, entre los plaguicidas organoclorados y etion, metil paration y etil paration entre los organofosforados. Se encontraron aguas de ríos con concentraciones encima de los niveles permitidos, algunos pozos rurales contaminados con endrin y toxafeno y un pozo urbano contaminado a 500 metros del antiguo aeródromo (55).

En el 100% de pozos excavados y 62,5% de pozos perforados muestreados, Blandino encontró presencia de plaguicidas en porcentaje muy alto en comparación con estudios similares hechos en E.E.U.U. (56).

En otro estudio, Carvalho encontró elevadas concentraciones de toxafeno en suelos agrícolas de Chinandega y plantea que la gran reserva de DDT y toxafeno acumulada en los suelos continuará actuando como la principal fuente de contaminación en el sistema lagunar durante muchos años. Los resultados obtenidos en análisis de organoclorados en almejas del Estero Naranjo indican elevadas concentraciones de toxafeno y DDT (57).

Un estudio del NRI de Inglaterra realizado durante 1997, analizó 2.262 muestras de cuencas hidrográficas, pistas aéreas, bodegas y sitios de entierro. En el aeródromo El Picacho encontró descargas excesivas de plaguicidas y movimiento de tóxicos hacia las calles y áreas residenciales vecinas: hasta 18 mg/l de agua de toxafeno en pozos cercanos, hasta 5.600 mg/kg de residuos de toxafeno en suelo en caminos periféricos, adicionalmente se encontró contaminación con DDT, isasofós y clorotalonil. En relación con la contaminación de cuencas hidrográficas, de 1.234 muestras estudiadas en Sébaco, Chinandega, El Viejo, Corinto y Estero Real, se encontraron residuos de toxafeno en tierra de 9,0 mg/kg en Sébaco y 16 mg/kg en Chinandega. En sedimentos se encontraron hasta 18,5 mg/kg de heptacloro en lagunas camaroneras, 7,5 mg en ríos de Atoya y Sasama. En conchas, peces y camarones se encontraron residuos de toxafeno entre 0,76 y 8,5 mg/kg (58).

Otro problema que se ha presentado en varios países ha sido el almacenamiento incorrecto de los plaguicidas. Lo que más llama la atención es que esta situación se ha dado inclusive en las instituciones estatales encargadas de las campañas de salud pública.

Entre los problemas ocasionados por los plaguicidas en la contaminación ambiental no podemos pasar por alto lo referente a la inactivación y destino final de los remanentes y envases de plaguicidas, que en los países de América Latina, generalmente, son inadecuados.

3. Resistencia de las plagas a la aplicación de plaguicidas

Otro de los problemas ambientales derivado del uso de plaguicidas y que tiene serias repercusiones sobre las posibilidades de controlar las plagas agrícolas o los vectores de enfermedades, es la resistencia.

La aplicación de plaguicidas en forma repetida o en dosis inadecuadas, propicia la selección de individuos de plagas que pueden tolerar dosis más altas que las requeridas para matar a la mayoría de la población. El fenómeno de la resistencia se conoce desde 1911 y se ha incrementado desde 1947 con la introducción y aplicación en gran escala de los plaguicidas sintéticos y ocurre en grupos tan diversos como insectos, ácaros, hongos, plantas y roedores.

La resistencia en los artrópodos ha mostrado un incremento notable. En 1965 se registraron 182 cepas resistentes; en 1968, 228; en 1977, 364 y en 1980, 432 (59).

En Costa Rica se han detectado plagas que no responden a productos químicos antes efectivos, como el insecto Liriomyza a piretroides, metil paratión y metamidofós; la Phytophtora al metalaxil; la maleza Echinocloa colonum al propanil y el zancudo Aedes aegypti a los organoclorados y organofosforados (52). 

Ante los problemas de resistencia en las plagas, la tendencia inmediata en el agricultor ha sido la de aumentar la concentración, incrementar la frecuencia de las aplicaciones, o lo que es peor aún, emplear mezclas de varios plaguicidas ("cócteles"). En países del Istmo Centroamericano se llegó a practicar hasta 70 aplicaciones por temporada en el cultivo de algodón con un gasto en plaguicidas que llegó a representar entre 30 y 50% de los costos de producción.

Entre los mecanismos por los cuales se genera la resistencia pueden mencionarse el desarrollo de enzimas que biotransforman el plaguicida, modificaciones en el lugar de acción de éste o que hacen más lenta la penetración del mismo.

TENGA PRESENTE QUE:

La resistencia de las plagas a los plaguicidas y las tendencias inmediatas que aún persisten, en algunos agricultores, como aumentar la concentración, incrementar la frecuencia de las aplicaciones y usar mezclas ("cócteles"), son factores que aumentan la contaminación ambiental y el riesgo de intoxicación

 

TENGA PRESENTE QUE:

Todos los ejemplos mencionados han sido de los países de Centroamérica, pues es de donde se origina el material, pero adicionalmente sería conveniente que haga el mismo ejercicio para su país

IV. Referencias

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