Objetivos de aprendizaje | Introducción | Responsabilidad del estado | Responsabilidad de los empleadores | Responsabilidad de los trabajadores y la comunidad | Bibliografía
Al concluir esta unidad, se espera que el estudiante esté en capacidad de:
¡FELICITACIONES!, ha llegado usted a la última unidad del curso, que no por ser la última es la de menor importancia. Al contrario, la prevención de riesgos en el manejo de plaguicidas es uno de los temas fundamentales desde el punto de vista de la salud pública. Esta unidad tiene un enfoque muy amplio y debería ser motivo de un curso completo; sin embargo, hemos resumido su contenido con el fin de ofrecerle la información mínima que usted debe conocer. Estamos conscientes que hay mucha información que no pudimos cubrir, pero hemos incluido una amplia lista bibliográfica para los interesados en profundizar en este tema. El contenido se divide en tres grandes secciones, abordadas desde el punto de vista de las responsabilidades del estado, del empleador y de los trabajadores y la comunidad en la prevención de riesgos. Para cada una de las secciones se ofrece primero la información básica y luego la información específica que usted debe recomendar a los usuarios. La división del tema ha sido hecha con fines docentes, lo cual no implica que lo indicado en una sección no sea aplicable a las otras dos. Con estas aclaraciones en mente, le invitamos a que inicie el estudio de su última unidad del curso. ¡ANIMO! II. Responsabilidad del estado en la prevención de riesgos asociados a los plaguicidasSe sabe que han ocurrido gran número de envenenamientos en todas las etapas comprendidas desde la síntesis hasta el uso y desecho final de los plaguicidas. Hoy en día, la mayoría de los países del mundo poseen alguna reglamentación oficial sobre las pruebas, producción, formulación, transporte, compra y venta, uso y desecho de plaguicidas. La uniformidad internacional en estos aspectos cuenta con el apoyo de Organismos Internacionales como: la OMS, la FAO, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), GIFAP y otras organizaciones similares, sin embargo, aún persisten las diferencias. En algunos países, la reglamentación es forzosa y en otros puede ser voluntaria. En general, la legislación es más avanzada que su puesta en práctica y, por lo tanto, aunque exista buena reglamentación en algunos países diariamente ocurren numerosos envenenamientos que podrían haberse evitado. No son raras las intoxicaciones por plaguicidas que ocurren por hacer caso omiso de las recomendaciones de precaución o por mal uso. La legislación sobre el control de plaguicidas es inevitablemente compleja, debido a las innumerables maneras en que estos productos pueden afectar al ser humano en su salud y bienestar y al ambiente. Los envenenamientos accidentales y ocupacionales con plaguicidas, así como los riesgos potenciales debido a la contaminación ambiental relacionada con su uso, se han convertido en un problema de máxima importancia para las autoridades, en particular para las encargadas de proteger la salud pública. Existen pocos programas nacionales dedicados a informar, verificar y cuantificar las intoxicaciones en seres humanos por plaguicidas, así como sus efectos residuales. Muchos países reglamentan la venta y la distribución de los plaguicidas. En este proceso, las autoridades solicitan al productor que presente información relacionada con los posibles efectos nocivos, tanto para el hombre como para su ambiente. Tomando como base esta información se debe prohibir o restringir la disponibilidad de algunas o de todas las formulaciones de plaguicidas, de acuerdo con el riesgo potencial que presenten para el hombre o su ambiente vital. Las leyes que controlan la importación, registro y manejo de plaguicidas pueden diferir considerablemente pero todos los países deben apegarse a ciertas reglas básicas. Todos los que intervienen en la formulación, expendio, transporte y el uso de plaguicidas, deben conocer los riesgos relacionados con esta actividad. Por lo tanto, ni los plaguicidas ni otras sustancias tóxicas deberán confiarse a personas no adiestradas para hacerlo ni a aquellas que por su inmadurez, enfermedad mental, hábito de beber o enfermedades, sean incapaces de seguir las instrucciones de seguridad en el manejo de dichos productos. A pesar de todos los esfuerzos que se han hecho para prohibir y restringir la disponibilidad de los compuestos altamente tóxicos, por descuido llegan a lugares a los que tienen acceso los niños y con bastante frecuencia causan envenenamientos.
La legislación sobre plaguicidas debería comprender aspectos generales, laborales, ambientales y de salud relacionados con los siguientes elementos:
En lo posible, deberá existir un código único para plaguicidas que incluya todos los aspectos antes mencionados y aquellos otros propios de cada país. Esto evitaría la superposición de competencia y las omisiones. Como una guía general para la formulación de leyes nacionales la FAO ha producido el "Código Internacional de Conducta para la Utilización y Distribución de los Plaguicidas", el cual se adjunta en el Anexo 1 Con fines del presente curso desarrollaremos algunos de los aspectos de la legislación que consideramos que deben conocer los proveedores de salud. A. Registro La mayoría de los países desarrollados y en desarrollo han adoptado alguna forma de registro, pero existen grandes variaciones en la manera en que éstas operan y en los datos que se requieren para aprobar la producción, importación y utilización de un plaguicida. La información que se requiere para el registro debe incluir, entre otros, datos toxicológicos adecuados sobre el ingrediente activo, instrucciones detalladas y precisas para su uso, medidas de seguridad que deben tomarse en su comercialización, transporte, almacenamiento, uso y disposición final de remanentes y sobrantes tanto de sus compuestos como de sus embalajes, empaques y envases, etc. Sin importar su sencillez, el procedimiento para el registro debe dar alguna idea de los efectos adversos que se observen durante las pruebas experimentales con animales, tanto los que son obvios como los que se sospechen. Se propone que exista un Comité de Registro de Plaguicidas integrado por representantes de diversos sectores gubernamentales, tales como salud, agricultura, trabajo y ambiente. Se deben enfatizar que ni los mejores y más amplios requisitos de registro pueden garantizar que en la práctica se tomarán todas las medidas precautorias. Por lo tanto, los registros deben otorgarse por un tiempo específico y siempre se debe estudiar y tomar en cuenta la experiencia adquirida durante el uso del producto.
B. Producción y formulación La prevención de riesgos en la etapa de producción está relacionada con siete grandes aspectos que son:
La formulación de un plaguicida debe diseñarse de tal manera que el ingrediente activo pueda llegar a su sitio de acción en la plaga, al aplicarse de una manera específica. Sin embargo, hace mucho tiempo que se reconoció que las formulaciones influyen sobre el riesgo y esto se incorporó a la clasificación de plaguicidas recomendada por la OMS. Generalmente se acepta que los líquidos son más peligrosos que los sólidos y que, entre los líquidos, las soluciones penetran la piel con mayor facilidad que las suspensiones. La severidad de la penetración por la piel depende de la toxicidad del material activo y la de otros componentes de la formulación, ya que algunos disolventes facilitan la absorción por esta vía y otros no. Por consiguiente, lo que determina el grado real de peligrosidad es la toxicidad de un producto formulado y no solo la del ingrediente activo. En la práctica también es de suma importancia la calidad de una formulación ya que, por ejemplo, en el caso de los polvos dispersables en agua, una mala formulación con frecuencia tapa las boquillas. Al suceder esto es necesario detener la aspersión, localizar la obstrucción y destapar. Si este procedimiento se hace en forma inadecuada puede representar un riesgo para el operador. Ciertas formulaciones contienen componentes sumamente corrosivos y pueden corroer partes delicadas del equipo, lo cual es muy frecuente en la práctica. Esto causa fugas en el equipo y, en consecuencia, aumenta las posibilidades de contaminación ambiental y de las personas que trabajan con estos plaguicidas. C. Etiquetado El etiquetado de una preparación de plaguicidas es de máxima importancia. Este es el enlace entre la agencia reguladora y el consumidor; además es la mejor manera de informar a los usuarios sobre los riesgos a los cuales se expone al manejar estos productos y las medidas de prevención y protección que se deben adoptar al trabajar con ellos. La etiqueta debe cumplir con los requisitos de las autoridades nacionales y estar en el (los) idioma(s) local(es). La etiqueta debe contener la siguiente información:
La etiqueta debe especificar el grado de toxicidad del plaguicida por medio de una indicación, un símbolo y un color, de acuerdo con el cuadro que aparece en la página siguiente. En el Anexo 2 se presentan modelos de etiquetas para plaguicidas con diferente grado de toxicidad. CUADRO 1
Fuente: FAO. Guidelines on Good Labeling Practice for Pesticides, Roma 1995.
D. Distribución, transporte y almacenamiento Los plaguicidas son productos químicos venenosos, por lo que su distribución y transporte son reglamentados por las leyes como tales. Por ello, en la mayoría de los países la venta y distribución de plaguicidas que pertenecen a la Clase Ia y Ib de la OMS, se limita a personas preparadas adecuadamente para manipularlas y que están registradas ante una autoridad competente. Debe existir un registro de ventas. También se debe restringir la edad de los compradores.
El expendio y distribución de los plaguicidas siempre se debe hacer en envases bien etiquetados. El comprador de un producto es responsable de su manejo y uso correcto, de acuerdo con las instrucciones escritas en la etiqueta. Los plaguicidas se deberán transportar únicamente en vehículos adecuados que garanticen la seguridad del chofer, de los usuarios del vehículo y del público en general. Cuando un plaguicida no se almacena correctamente, se deteriora, lo que causa pérdidas económicas a su dueño y aumenta los riesgos de contaminación ambiental y a la salud de las personas ya que a veces, durante el almacenamiento se forman productos de mayor toxicidad. A fin de disminuir los problemas causados por el almacenamiento, es conveniente comprar únicamente las cantidades suficientes para satisfacer las necesidades inmediatas.
E. Disposición de desechos El empleo masivo de plaguicidas químicos se acompaña de otro problema importante: Cómo efectuar la disposición adecuada de los residuos de plaguicidas y recipientes. Antes de seleccionar la mejor forma de atender esta situación es necesario precisar el tipo, cantidad y toxicidad de los desechos que se manejan. Idealmente los plaguicidas se deberían usar para los fines que fueron elaborados pero, desafortunadamente, en la mayor parte de situaciones quedan remanentes o recipientes contaminados que hacen necesario pensar en la disposición correcta de los mismos. La gran mayoría de plaguicidas se envasan en recipientes no retornables que se convierten en propiedad y, a la vez, en responsabilidad del comprador. Algunos envases son muy atractivos, y pueden representar un gran peligro si son mal utilizados. Cuando estos recipientes se emplean para almacenar agua, alimentos o como utensilios de cocina, surgen brotes de intoxicación que podrían haberse evitado. La eliminación de los plaguicidas sobrantes presenta problemas aún mayores. Se pueden evitar excedentes de plaguicidas al comprar y utilizar paquetes del tamaño óptimo para una operación de control de plagas en particular y mezclando justamente la cantidad requerida para esa aplicación. Grandes cantidades de plaguicidas no utilizados se pueden acumular durante muchos años por mala planificación, entregas tardías, administración deficiente del almacén, etc.; en este caso, su desecho puede crear problemas con las autoridades correspondientes. Las opciones más importantes que se ofrecen para la disposición adecuada de los remanentes de plaguicidas (bajo asesoría y supervisión técnica calificada), son:
El Cuadro 2 resume los métodos de desecho de remanentes de algunos plaguicidas.
F. Período de reingreso Con el fin de proteger a los trabajadores y a todas las personas que transitan, viven o trabajan cerca de los campos con cultivos tratados, y que de una u otra forma tienen contacto con los plaguicidas, luego de su aplicación en el campo se restablecen normas para el período de reingreso. El período de reingreso corresponde al número de días que deben transcurrir entre la aplicación de un plaguicida en un cultivo y el reingreso de cualquier persona al área tratada sin equipo de protección personal. Por lo anterior, en todos los puntos de entrada a los campos o plantíos recién fumigados deben colocarse rótulos claros y visibles, prohibiendo el paso a personas no autorizadas.. Estas normas deben contemplar también las aplicaciones domésticas y de otro tipo, y no solo las aplicaciones agrícolas. F. Período de carencia o intervlo de seguridad El personal técnico y de campo debe ser informado y capacitado acerca de los riesgos y daños a la salud que se pueden causar a los compradores y consumidores de los alimentos que salen al mercado si no se respeta el período de carencia. A. Dada su experiencia en el área de plaguicidas, el Ministerio de Salud lo ha nombrado como representante ante la Comisión Nacional de Plaguicidas, con el objeto de elaborar una propuesta de Código Nacional de Plaguicidas. Describa los puntos que, a su juicio y con base en lo que usted sabe, debería contener este código. ![]() B. Busque un plaguicida de uso común en su país (en lugares de venta, distribuidoras, con los productores o en una finca) y revise cuidadosamente la etiqueta del producto utilizando la siguiente lista de verificación: ![]() III. Responsabilidades de los empleadores en la prevención de riesgos asociados al uso de los plaguicidas Dada la extensión de este tema y para los fines de este curso, enfocaremos en esta sección los aspectos relacionados con las responsabilidades de los empleadores en educación y capacitación, vigilancia médica, supervisión, elementos de protección personal de los trabajadores, manejo de derrames y condiciones de seguridad e higiene. A. Educación y capacitación Cada formulación de plaguicida posee sus propiedades, usos, riesgos, y limitaciones básicas. Un buen conocimiento de estas características permitirá que los usuarios obtengan mejores resultados y reduzcan tanto los riesgos como las consecuencias de una intoxicación o contaminación con estos productos. Al operador se le debe dar a conocer el tipo de material que aplicará y los riesgos que correrá él, los otros trabajadores, las plantas y los animales benéficos con su uso. Antes de usar el plaguicida se debe organizar un programa de capacitación para los aplicadores y antes de cada aplicación se les debe prevenir sobre los peligros y cuidados que deben tener. El uso por muchos años de algunos de los productos de menor peligrosidad sin efectos adversos o accidentes, puede llevar a algunos trabajadores a ser descuidados en el cumplimiento de las medidas de precaución cuando usan materiales más tóxicos. La capacitación de los operadores en el uso correcto de los plaguicidas forma la primera línea de defensa contra el riesgo. Ellos, al igual que el empresario y el supervisor, deben comprender el riesgo de sus actividades y saber cómo evitar la sobre exposición. Para capacitar a los operadores se necesitan supervisores bien capacitados, tanto en los procedimientos de campo que permitan una seguridad de los trabajadores, como en el uso de técnicas audiovisuales para transmitirlos. Siempre que se contrate personal se le debe instruir sobre cómo lograr la higiene personal, la limpieza y el lavado de la ropa y equipo y los procedimientos que debe seguir en un caso de contaminación accidental.
Durante el período de capacitación y aún durante los simulacros de operación, el personal debe usar el equipo protector indicado; todos los que estén incapacitados físicamente para estas labores deben ser asignados a otras de menor riesgo. La empresa, mediante sus mandos gerenciales y medios, deberá propiciar las condiciones y medio ambientes de trabajo confortables y seguros para sus trabajadores, garantizando una salud y seguridad que les permita una mayor productividad.
B . Vigilancia médica De ser posible, todas las personas a cargo de un trabajo de tiempo completo con plaguicidas deben someterse a exámenes de ingreso periódicos y de retiro por un médico que tenga conocimientos sobre los riesgos a que pueden estar expuestos dichos trabajadores. El propósito del examen médico de ingreso es detectar las condiciones que puedan aumentar el riesgo al que está expuesto el trabajador, además, es importante para establecer las bases para futuras evaluaciones de la salud. Al efectuar los exámenes de ingreso, se deben excluir de los trabajos con plaguicidas a las personas muy jóvenes (menores de edad), ancianos, mujeres embarazadas o que estén amamantando, individuos con trastornos psíquicos, y con incapacidades físicas. No se debe permitir trabajar con plaguicidas a las personas que tengan lesiones en la piel. A las personas que trabajarán con insecticidas organofosforados se les debe determinar la actividad de la colinesterasa sanguínea, con el fin de tener un valor de referencia de pre-exposición. En la vigilancia médica continua y al retiro del trabajador, el médico deberá estar atento a los signos y síntomas que le puedan indicar diversos tipos de afección asociados al uso de plaguicidas. Además, el médico deberá mantener una vigilancia sobre los factores de riesgos y exigencias laborales de los diferentes puestos de trabajo, que puedan determinar situaciones adversas a la salud y seguridad de los trabajadores. El médico debe cumplir la norma de la notificación obligatoria, utilizar los instrumentos y llevar a cabo los procedimientos para hacerlo, según lo requerido por los reglamentos de su respectivo país.
C. Régimen de trabajo Una forma adecuada de reducir los riesgos consiste en realizar una rotación de los trabajadores por las diferentes operaciones o en disminuir el tiempo dedicado por los trabajadores a las operaciones de mayor riesgo. En el primer caso, se debe asegurar que los trabajadores reciban la capacitación necesaria en la nueva operación que vayan a realizar. En el segundo caso, el trabajador puede dedicarse a otras actividades durante el resto de su jornada laboral. Por lo anterior, el empleador debe organizar y dividir el trabajo de sus empleados de tal forma que garantice una mayor satisfacción, seguridad y salud, lo que redundará en una mayor productividad de los mismos y con ello de su empresa.
D. Ropa y equipo de protección personal Cuando es bien seleccionada, cuidada y utilizada, la ropa protectora es una parte necesaria del buen manejo, mezcla y aplicación de plaguicidas y puede disminuir los riesgos. Aunque el uso de ropa protectora y otras medidas de seguridad ofrecen protección importante, por ningún motivo eliminan la necesidad de tomar otras precauciones, en especial, la higiene personal. Desgraciadamente, no existe ropa protectora que sea barata, flexible y fácil de usar y que, a la vez, proporcione una protección completa. Por otro lado, la ropa protectora inadecuada o el descuido en su mantenimiento y descontaminación suelen aumentar los riesgos en lugar de disminuirlos. La cantidad y tipo de protección necesaria, lo determina la clase de plaguicida utilizado, en particular, su toxicidad, concentración y formulación. El grado y duración de la exposición, así como la técnica de aplicación son los factores que deben orientar en la selección del equipo protector. Tan erróneo es el excesivo uso de equipo protector como descuidar el uso del equipo esencial. La dotación y el lavado de la ropa y equipo de trabajo es responsabilidad del empleador. En el Cuadro 3 se especifica el equipo protector necesario para determinado tipo de trabajo, según la categoría toxicológica de los plaguicidas. El aumento de riesgos en el trópico se debe a varias razones: el flujo de sangre en la piel aumenta debido a la exposición a temperaturas altas y a un mayor esfuerzo físico por la jornada prolongada, lo cual aumenta la absorción e incomodidad de los trabajadores. Ello los induce a quitarse la ropa protectora. No se podrá persuadir a los trabajadores de que usen protección personal, aunque sea muy necesaria para su seguridad, si ésta es incómoda o impide sus movimientos normales. A pesar de que ofrece protección parcial, sólo se puede recomendar ropa protectora que deje pasar el aire. Por ningún motivo se debe permitir el trabajo sin la protección básica, como el overol y el sombrero. En algunos casos se permitirá la ropa típica de la región, siempre y cuando cubra la misma superficie corporal que un overol. CUADRO 3
Se debe recordar que un trabajador aplicador de plaguicidas está expuesto simultáneamente a varios riesgos, entre ellos: el plaguicida (riesgo químico), el peso del equipo de aplicación (riesgo mecánico), las altas temperaturas (riesgo físico), la topografía irregular del terrero (riesgo físico), las picaduras de insectos y ofidios (riesgos biológicos) y las jornadas prolongadas y la presión del tiempo para sacar la tarea impuesta (exigencia y riesgo psicológico). E. Supervisión La supervisión del trabajo es necesaria en todos los niveles en las campañas de control de vectores y en las operaciones de control de plagas agrícolas. Cuando sea factible en el campo, se deben organizar cuadrillas de trabajadores y designar un supervisor especialmente capacitado para dirigirlos, orientarlos, apoyarlos y facilitar su labor. Los supervisores en el campo deben inspeccionar diariamente todo el equipo para asegurar su buen mantenimiento y que no existan fugas causadas por válvulas, juntas o mangueras defectuosas. Así mismo, deben vigilar el estado de ánimo y salud de sus trabajadores a fin de que no corran riesgos innecesarios. Los superiores deben tomar medidas para que se observen las reglas preventivas adecuadas, incluyendo las relacionadas con la higiene personal. Esto tiene particular importancia en los días húmedos y calientes en que los trabajadores tienen la tendencia a quitarse la ropa protectora.
Con frecuencia, los trabajadores no cumplen las reglas básicas de higiene tales como lavarse las manos y cara, sencillamente porque no hay suficiente agua y jabón. Es deber de los supervisores asegurarse de suministrar agua suficiente a los trabajadores. Ante cualquier queja relacionada con la salud, se remitirá al trabajador al centro médico más cercano, ya que tal queja puede ser consecuencia de la sobre exposición al plaguicida. En los casos leves, se deberá ordenar al trabajador el cese de actividades para que se lave cuidadosamente y también se investigarán las causas posibles de la sobre exposición. En caso de haber indicios de intoxicación grave (como convulsiones, vómitos, sudor excesivo), se debe procurar los primeros auxilios por parte del supervisor u otra persona capacitada y trasladarlo de inmediato al centro de salud. Si un empleado que trabajó un día con un plaguicida no se presenta a trabajar al día siguiente, se debe informar a la empresa para indagar de inmediato la causa de su ausentismo, dado que éste puede ser consecuencia de una intoxicación. F. Derrames Cualquier derrame de un concentrado se considera una emergencia, y el operador deberá estar capacitado para enfrentarlo. El riesgo de derrames de concentrados a partir de recipientes defectuosos, perforados o rotos aumenta con el transporte y almacenamiento prolongados e inadecuados. No importa cuán bueno sea un empaque, siempre existe la posibilidad de que el recipiente o envase sufra daños durante su manejo o embarque. Los derrames pueden ser peligrosos para el personal de transporte o bodegas, así como para los que participan en las labores de descontaminación. Todo derrame debe atenderse inmediatamente cubriéndolo con material absorbente y desechable (como aserrín o arcillas granuladas) y la superficie debe ser lavada con agua y detergente, utilizando equipo de protección personal para evitar la contaminación de quien lo hace. El material absorbente contaminado debe enterrarse lejos de cualquier fuente de abastecimiento de agua, de tal forma que en el futuro no represente ningún riesgo a los seres humanos. G. Servicios básicos de salud y seguridad Como una responsabilidad primordial e impostergable, el empleador debe hacer todo lo posible para proveer a sus trabajadores adecuadas condiciones y medio ambiente de trabajo en sus empresas incluyendo:
Ahora usted ha sido contratado como consultor por una
empresa dedicada a la producción de cultivos de exportación, donde se
utilizan grandes cantidades de plaguicidas. Al realizar su trabajo, usted
ha podido observar que el empleador no tiene muy claras sus responsabilidades
en la prevención de riesgos asociados a los plaguicidas.
![]() A. El gerente ha decidido poner en práctica sus recomendaciones iniciando con la capacitación de los operarios,
sobre prevención de riesgos en el manejo de los plaguicidas.
![]() IV. Responsabilidades de los trabajadores y de la comunidad en la prevención de riesgos asociados a los plaguicidas Considerando que los trabajadores de las empresas agroindustriales y la comunidad (especialmente la rural), son quienes están más directamente expuestos a los efectos negativos de los plaguicidas, les corresponde una gran responsabilidad orientada básicamente hacia el autocuidado de la salud y hacia la prevención de la contaminación de su entorno. En esta sección se tratarán estas responsabilidades agrupadas en cuatro grandes categorías.
A. selección de los plaguicidas Antes de decidirse a utilizar un plaguicida debe pedir consejo a los técnicos y profesionales de las entidades oficiales o gremios del sector agrícola acerca de si es necesario utilizarlo, pues hay casos en los cuales el problema no causa daño económico o se puede controlar por otros medios, tales como la rotación de cultivos o manejo integrado de plagas (MIP) y las prácticas culturales que incluye una agricultura saludable. Pero si es necesario seleccionar un plaguicida para un programa de control de plagas, debe hacerse teniendo en cuenta su eficacia contra la plaga que se quiere controlar, peligrosidad (toxicidad) y costo. La selección de un plaguicida se está volviendo cada día más difícil, no solo por los costos de las nuevas formulaciones, sino por la resistencia que han desarrollado algunas plagas a los compuestos con más tiempo de uso. La resistencia de las plagas es un fenómeno dinámico, se extiende continuamente y, por lo tanto, afecta los programas de control de plagas en varios países. Ésta es la razón principal para la investigación y desarrollo de nuevos plaguicidas efectivos. La aplicación de plaguicidas en forma incontrolada e indiscriminada también elimina organismos y cualquier forma de vida destruyendo el ecosistema. Por ejemplo, el reemplazo de los insecticidas organoclorados por compuestos organofosforados más tóxicos aumenta considerablemente el riesgo de los trabajadores del campo. Normalmente, el usuario elige el plaguicida que es más efectivo para sus necesidades. Sin embargo, en vista de los efectos nocivos en el ser humano, en la selección debería influir el riesgo, en el cual tiene un papel muy importante la toxicidad aguda del ingrediente activo. Al considerar ambos factores es esencial comparar la toxicidad del ingrediente activo con su selectividad, es decir, la relación entre la toxicidad para mamíferos y para plagas. Cuanto más alta sea la relación de la DL50 para mamíferos al compararla con aquella para una plaga determinada, más bajo resulta el riesgo agudo para el hombre. La razón es que se necesita menos ingrediente activo para lograr el efecto sobre la plaga. Considerando que en las exposiciones ocupacionales la absorción dérmica es más importante que la gastrointestinal o la respiratoria, estas comparaciones resultan más realistas si se considera la toxicidad dérmica en vez de la oral. Al seleccionar un grupo de plaguicidas para un programa de control de plagas no sólo hay que considerar la toxicidad del ingrediente activo, sino también los posibles efectos tóxicos combinados de diversas preparaciones.
La población agrícola laboral y la general debe ser informada y sensibilizada para que no utilicen los plaguicidas agrícolas de uso en las plantaciones para combatir plagas de insectos y roedores en la casa o el jardín, ni mucho menos para combatir enfermedades o contagios en las personas, tales como dolores de muela, parasitosis, escabiosis, alergias de la piel, hongos, etc. B. Medidas preventivas y de protección al usar plaguicidas Es importante considerar que todo plaguicida por su acción biocida, puede matar cualquier tipo de vida, incluyendo la humana. El manejo inadecuado de los plaguicidas aumenta el riesgo de intoxicarse o morirse aunque éste sea de baja toxicidad. Todo el personal que trabaje con plaguicidas debe conocer las medidas de prevención y protección adecuadas para su uso, comprenderlas y seguirlas al pie de la letra. En esta sección incluiremos la prevención de riesgos en el almacenamiento en la casa o finca, la preparación de mezclas, el llenado de equipo, la aplicación y mantenimiento del equipo de aplicación. En la preparación de mezclas, los riesgos principales se asocian con el desconocimiento de la peligrosidad de la sustancia que está manejando, los procedimientos adecuados para la preparación de la mezcla y la falta de uso de elementos de protección personal, así como las deficientes condiciones de higiene y seguridad de los puestos de trabajo donde se realiza la operación. Durante el llenado de los equipos de aplicación el mayor riesgo lo constituyen los derrames, los medios de trabajo y la absorción del plaguicida por la piel y las vías respiratorias, al no usar los elementos de protección adecuados. La eficacia y seguridad en la aplicación de plaguicidas no sólo dependen de la selección adecuada de la formulación, sino también de la técnica de aplicación apropiada. Tanto la técnica de aplicación como el equipo se deben diseñar para que el producto se pueda aplicar con precisión y en la concentración adecuada sobre el cultivo, suelo o superficie que se desea tratar. Al mismo tiempo, hasta donde sea posible, se debe minimizar el tiempo de exposición de los trabajadores y evitar que el plaguicida sea arrastrado por las corrientes de aire. El mantenimiento inadecuado del equipo utilizado en las diferentes operaciones con los plaguicidas incrementa el riesgo de sufrir intoxicaciones por aumento de la exposición, aplicación de mayores cantidades que las estrictamente necesarias, fugas, mezcla inadvertida de productos no compatibles, etc. Esto no solo repercute en la salud de los trabajadores sino además en la economía del agricultor y en la contaminación del ambiente.
C. Higiene personal La higiene personal es esencial para minimizar los efectos de la contaminación corporal con plaguicidas. Como complemento a la educación de los trabajadores se les debe proporcionar instalaciones para su aseo. El factor de seguridad más importante en el manejo de plaguicidas es la disponibilidad de agua y jabón en abundancia. Se deben tener instalaciones en lugares estratégicos para el lavado de las manos antes de tomar líquidos, alimentos o usar el sanitario. En la práctica, se ha notado que los trabajadores frecuentemente ignoran estas medidas. No es que lo hagan intencionalmente, sino que si el sitio de lavado está lejano, al sentir cansancio, llegar a él puede requerir un esfuerzo que tratan de evitar. Por lo tanto, es necesario acondicionar las áreas de trabajo con servicios higiénicos básicos accesibles y ejercer una supervisión continua por su propio interés. Se debe usar ropa protectora limpia; ésta se debe lavar regularmente y también cambiarse inmediatamente si se contamina con plaguicida. De ser posible, esta ropa no debe llevarse a casa para su lavado ya que esto expone a los demás miembros de la familia. Es mejor lavarla donde se trabaja. El baño personal después del trabajo no sólo es una buen medida de higiene sino que reduce la contaminación en las partes de la piel que no se lavaron durante las labores del día.
D. Protección del medio ambiente El manejo inadecuado de los plaguicidas origina contaminación del agua, el aire, el suelo y los alimentos y de esta forma pone en peligro a más de una especie viviente. La conservación del medio ambiente es responsabilidad de todos. Quienes participen de alguna manera en el uso y manejo de plaguicidas, empezando por la investigación y terminando con la disposición de remanentes y envases, deben tomar todas las medidas necesarias para evitar la contaminación del ambiente por estas sustancias. Durante las operaciones que generalmente llevan a cabo los trabajadores agrícolas, (preparación de mezclas, llenado de equipos, aplicación, limpieza de equipos, disposición de remanentes y envases), se debe poner el máximo cuidado para evitar la contaminación de las fuentes de agua, el aire, el suelo, los animales domésticos y a los alimentos.
En muchos hogares se utilizan plaguicidas para el control de roedores e insectos, así como para el control de plagas de plantas ornamentales. Es probable que su hogar sea uno de éstos. Haga una búsqueda concienzuda de plaguicidas en su propio hogar e indique:
CON BASE EN SUS RESPUESTAS ¿USTED DIRÍA QUE EN SU HOGAR ESTÁN
V. Bibliografía
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