INTRODUCCIÓN
El desarrollo de las industrias, el amplio
manejo de agroquímicos en las actividades agrícolas y el crecimiento urbano en América
Latina, fomentan una creciente producción de residuos peligrosos, los cuales ante la
falta de programas paralelos para su manejo adecuado, causan graves episodios de
contaminación ambiental.
Definiciones
El término " residuo peligroso"
involucra la definición de residuo y el concepto de peligrosidad. Como residuo se define
a los materiales generados en los procesos de extracción, beneficio, transformación,
producción, consumo, utilización, control o tratamiento, cuya calidad no permite usarlos
nuevamente en el proceso que los generó. Es decir, los residuos peligrosos son los
materiales que no tienen uso directo y se descartan en forma permanente.
En tanto, en el término "
peligrosidad" la Organización Panamericana de la Salud engloba a las sustancias que
por sus características físicas, químicas o infecciosas pueden: (1) causar un aumento
de la mortalidad o un incremento de enfermedades graves irreversibles o reversibles que
producen invalidez, o que pueden contribuir significativamente a ello. (2) plantear un
riesgo sustancial real o potencial a la salud humana o al medio ambiente, cuando son
tratados, almacenados, transportados, eliminados o manejados en forma indebida. Por lo
expuesto, los sitios, áreas o zonas contaminadas por residuos peligrosos se definen en
este manual como " sitios peligrosos" .
Antecedentes de
metodologías similares
El tipo de contaminación que se presenta
en los sitios peligrosos es uno de los más complejos. Por lo general, esta contaminación
ocurre por mezclas químicas (varios contaminantes), presentada en multimedios (varios
medios ambientales) y que afecta a diversas comunidades (varios grupos poblacionales en
riesgo). Es decir, la complejidad de la contaminación en los sitios peligrosos requiere
de una metodología específica para su estudio. Sin embargo, el diseño de esta
metodología, además de considerar las características propias de los sitios peligrosos,
debe tomar en cuenta también las realidades de los países en desarrollo, tales como:
falta de recursos humanos, escasez de laboratorios con programas de control de calidad,
insuficiente información técnica sobre los sitios a estudiar y muchas veces
desconocimiento total de la localización de sitios peligrosos.
Estados Unidos de Norteamérica es el país
que ha marcado la pauta en el diseño de metodologías para el estudio de sitios
peligrosos. Dos de ellas, complementarias entre sí, son las más populares; una
metodología fue diseñada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en
inglés) y la otra fue originada por la Agencia para las Sustancias Tóxicas y el Registro
de Enfermedades del Departamento de Salud Pública (ATSDR). La primera metodología estima
el riesgo en salud basándose en datos ambientales del sitio y la segunda metodología
evalúa el riesgo en salud, con fundamento en los datos ambientales y en los antecedentes
de salud registrados en el área de influencia del sitio.
La aplicación exacta de los métodos de la
EPA y de la ATSDR en América Latina presenta algunas dificultades, fundamentalmente por
dos hechos que son el gran número de sitios que deben estudiarse y la escasez de recursos
económicos para efectuar estudios tan detallados requeridos en dichas metodologías. Por
consiguiente, se plantea una alternativa en la que se adaptan los puntos más valiosos de
los métodos estadounidenses a las condiciones y necesidades de los países de América
Latina.
Objetivos y alcances
La metodología que se propone en este
manual nace con dos objetivos importantes: (1) evaluar la peligrosidad de los sitios
peligrosos y (2) establecer los mecanismos para que los gobiernos de la Región puedan
tomar decisiones en materia de restauración de sitios, tomando como base especialmente
los datos de salud.
Esta metodología se genera bajo una
secuencia lógica de actividades, las que paulatinamente van resolviendo las interrogantes
surgidas cuando se estudia un sitio contaminado.
Esquema de la
metodología
En general la metodología propuesta cuenta
con tres fases (Esquema 1): la obtención de un listado preliminar de sitios
potencialmente contaminados, la inspección de los sitios listados y la evaluación de la
exposición en aquellos sitios que como resultado de la inspección hayan sido
considerados de alto riesgo.
Esquema 1. Fases de la
Metodología de la OPS/OMS
(1) Priorización
preliminar. (2) Calificación de los sitios al final de la fase de inspección. (3)
Categorización de los sitios al final de la fase de evaluación de la exposición.
El listado es de suma importancia, ya que
permite identificar como peligrosos a los sitios que normalmente pasan desapercibidos como
tales, por ejemplo, los basureros municipales donde se depositan desechos industriales y
los campos agrícolas donde se utilizan agroquímicos en exceso. Ahora bien, es importante
hacer notar que el listado propuesto se aplica a los sitios potencialmente contaminados.
Se enfatiza el término " potencialmente" ya que probablemente muchos de los
sitios incluidos en el tipo de listas obtenidas con el método, no han sido estudiados con
detalle. Por lo tanto, no podría plantearse anticipadamente nada definitivo en cuanto al
riesgo asociado a ellos. Aunque no se conozca qué tan peligrosos son los sitios listados,
se acepta este hecho dado que el listado puede ser útil para identificar los sitios
verdaderamente peligrosos.
Comparación entre los
métodos estadounidenses y el método de la OPS/OMS
En Estados Unidos, la caracterización de
los sitios es responsabilidad de la EPA. De acuerdo con sus esquemas, los primeros
listados se obtuvieron colectando la información de los sitios ya detectados. El
contenido de estos listados se va incrementando cada día, sobre todo con base en las
denuncias de la población civil. Según algunas fuentes, en los Estados Unidos existe un
máximo de 439.000 sitios potencialmente peligrosos. Pero debido a lo limitado de los
recursos económicos dedicados a la restauración, al descubrimiento del sitio le sigue
una fase de inspección (Esquema 2). Esta fase denominada " evaluación preliminar e
inspección del sitio" , es sumamente completa ya que implica el conocimiento total
del sitio. Esto es, se recopila información con todos los antecedentes del sitio
(geología, hidrología, climatología, demografía, etc.) y se analiza en conjunto con
datos sobre la concentración de los
contaminantes en la mayoría de los medios
ambientales (aire, agua superficial, agua subterránea, suelo y alimentos). Los medios
ambientales estudiados son los que se sospecha que están contaminados.
Esquema 2. Fases de la
Metodología EPA
(NPL) Lista Nacional de
Sitios Prioritarios.
En el método propuesto en este documento
la fase de inspección no es tan completa como la descrita en los programas de Estados
Unidos. No puede serlo por el gran número de sitios que merecen la inspección, además
de los limitados recursos económicos y por la escasez de información básica sobre los
sitios. Por consiguiente, se ha preferido diseñar una inspección rápida, económica
pero confiable. En el método alternativo presentado en este manual, la inspección
comprende el estudio sólo de las rutas de mayor importancia y en ellas se analizan
solamente los contaminantes críticos.
En el método de la EPA, al final de la
evaluación preliminar se procede a la priorización de los sitios. Esta priorización da
lugar a la Lista Nacional de Prioridades (NPL, por sus siglas en inglés) y se realiza
utilizando un complejo sistema de priorización comparativa de riesgos. Dicho sistema es
difícil de aplicar en las condiciones de América Latina por la gran cantidad de datos
requeridos. En el caso de los Estados Unidos, los sitios listados en la NPL son
introducidos de inmediato a un programa cuyo fin es la restauración. Dicho programa
comprende entre otros puntos: la estimación del riesgo, la obtención de mayor
información ambiental (en caso de requerirse) y los estudios de factibilidad técnica y
económica para la restauración. Se advierte el enorme costo económico que puede llegar
a tener solamente la elaboración de un plan de restauración.
El método alternativo propone un ejercicio
de calificación para después de la fase de inspección. Dicha calificación podría
servir para priorizar los sitios, pero realmente se diseñó con el objetivo de darle a
cada sitio un valor específico y para proceder de inmediato a ejercitar acciones. El
valor de la calificación permite colocar a los sitios inspeccionados en tres niveles
preliminares de riesgo: bajo, alto y muy alto. Así, se proponen tres acciones diferentes
para ellos: (1) vigilancia ambiental para los sitios de bajo riesgo; (2) evaluación de
exposición para los sitios de alto riesgo; y (3) evaluación de exposición y
restauración inmediata para los sitios de muy alto riesgo. La decisión sobre el tipo de
acción depende entonces del nivel de riesgo. El riesgo bajo se elimina para
restauración, pero permanece en vigilancia ambiental. El riesgo muy alto justifica su
restauración por el nivel de contaminación. Sin embargo, la mayoría de los sitios
aplicables a la categoría de alto riesgo, requieren otra fase de estudio para definir
realmente su nivel de riesgo. Recordemos que la fase de inspección es un análisis
preliminar y no es conveniente arriesgarse a invertir fondos en sitios que pudieran tener
un riesgo menor de lo estimado.
Por ejemplo, en un sitio pueden encontrarse
niveles muy altos de plomo en suelo durante la fase de inspección. Dichos valores serían
indicativos de riesgo, pero si la biodisponibilidad (capacidad de absorción) del plomo es
baja, aun con valores altos en suelo, su riesgo sería mínimo. ¿Cómo obtener la
información sobre biodisponibilidad? La respuesta es simple: a través del uso de
biomarcadores de exposición, en este caso de plomo en sangre. Si los niveles de plomo en
el suelo son altos, pero son bajos los contenidos en la sangre de la población expuesta,
el riesgo es mínimo. Con esto se demuestra que invertir en la restauración de un sitio,
teniendo como antecedente sólo las concentraciones ambientales, podría ser un mal
negocio.
En consecuencia, el objetivo de la fase
para la evaluación de la exposición es la obtención de mayores datos, los que
permitirán corroborar o no el riesgo en salud asociado a un sitio. En esta fase se busca
información sobre exposición humana a las sustancias tóxicas. Por consiguiente, su
diseño se basó en la metodología de ATSDR (Esquema 3).
Esquema 3. Etapas de la fase
"evaluación de la exposición"
ANTECEDENTES
DEL SITIO |
ATSDR |
VISITA AL
SITIO |
ATSDR |
PREOCUPACIONES
COMUNITARIAS EN SALUD |
ATSDR |
CONTAMINACIÓN
AMBIENTAL |
ATSDR |
SELECCIÓN DE
CONTAMINANTES CRÍTICOS |
ATSDR |
ANÁLISIS DE
LAS RUTAS DE EXPOSICIÓN |
ATSDR |
ESTIMACIÓN
DEL RIESGO EN SALUD |
ATSDR* |
| |
BIOMARCADORES
DE EXPOSICIÓN |
ATSDR** |
BIOMARCADORES
NUTRICIONALES |
OPS/OMS |
EVALUACIÓN
MICROBIOLÓGICA TOTAL |
OPS/OMS |
| |
ANÁLISIS DE
DATOS ESTADÍSTICOS DE SALUD |
ATSDR |
CONCLUSIONES
Y RECOMENDACIONES |
ATSDR |
(ATSDR) Esta etapa está
incluida en la metodología de evaluación de riesgos en salud de la Agencia para las
Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de los Estados Unidos.
(*) La etapa de estimación del riesgo en salud se denomina evaluación toxicológica en
la metodología estadounidense.
(**) Esta etapa ya es considerada por la ATSDR, pero sólo se aplica en estudios
especiales. (OPS/OMS) Esta etapa se aplica solamente en la metodología de la OPS/OMS.
Si se comparan las etapas de la fase de
" evaluación de la exposición" con las de la " evaluación del riesgo en
salud" de la ATSDR (Esquema 3), se advierte que en el caso del método de la OPS/OMS,
se incluyen dos etapas no contempladas en el método original de la ATSDR. Las etapas
incluidas son: los biomarcadores nutricionales y la evaluación microbiológica total.
Además, en el método de la OPS/OMS, los biomarcadores de exposición se aplican siempre,
mientras que la ATSDR sólo los aplica en estudios especiales. El resto de las etapas son
iguales para ambos métodos.
Con los biomarcadores de exposición, se
pretende disminuir la incertidumbre de la estimación del riesgo asociada al uso de los
procedimientos matemáticos clásicos. Como se indicó en un ejemplo anterior, el
biomarcador de exposición da la pauta sobre la biodisponibilidad de las sustancias.
El uso de biomarcadores encarece la metodología, pero los resultados y las conclusiones que
pueden obtenerse con su empleo justifican plenamente el costo. Debemos recordar que en
América Latina existen enormes necesidades sociales; los problemas de alimentación,
sanidad, educación, empleo, etc., son tanto o más importantes que la contaminación del
ambiente. Por lo tanto, si la problemática ambiental desviara recursos destinados a las
prioridades sociales, el tomador de decisiones debe estar seguro de que dicha acción
está justificada por un riesgo significativo en la salud. En este escenario, el uso de
biomarcadores de exposición fortalece la conclusión sobre el nivel de riesgo. En otras
palabras, es inadmisible que para una decisión de alto costo social, no se conozca la
estimación del riesgo obtenida a través de cálculos matemáticos. Además, estos
cálculos deben haber sido alimentados solamente con las concentraciones ambientales de
los tóxicos.
La inclusión de los biomarcadores
nutricionales y de evaluación microbiológica se da en el espíritu de la equidad
ambiental. En América Latina, la mayoría de los sitios peligrosos se localizarían en
comunidades marginadas o estarían rodeados por zonas de pobreza. La desnutrición en
dichos sitios es una realidad de la vida misma y para algunos agentes químicos, la
deficiencia de nutrientes es un factor que incrementa la toxicidad de ellos. Por
consiguiente, se debe evaluar la desnutrición para establecer el nivel real del riesgo.
Se incluye la evaluación microbiológica
porque en algunos sitios de los países en desarrollo, la contaminación de origen
biológico representa un mayor riesgo que la contaminación de origen químico. Además,
la interacción entre ambos tipos de contaminación es bastante factible. Por ejemplo,
muchos agentes químicos son capaces de alterar el sistema inmunológico, con lo que
aumenta la susceptibilidad a los agentes microbianos de los individuos expuestos a ellos.
Por otro lado, algunos microorganismos, como aquellos que afectan al hígado, podrían
alterar el metabolismo tisular, lo que podría modificar el metabolismo y la toxicidad de
algunos compuestos químicos.
En conclusión, la introducción de
biomarcadores y la evaluación microbiológica permiten la adaptación de la metodología
ATSDR a las condiciones de América Latina. Asimismo, los resultados que pueden obtenerse
con la metodología de la OPS/OMS, facilitan la toma de decisiones en cuanto a la
restauración del sitio. Todo ello justifica el incremento del costo requerido para
instrumentar la fase de " evaluación de la exposición" .
Además de las modificaciones anteriores, a
continuación se examinan dos diferencias relevantes entre la metodología propuesta por
la OPS/OMS y las metodologías utilizadas en los Estados Unidos:
1. La EPA estima la exposición por ruta,
es decir, no suma las dosis calculadas en cada ruta para obtener una dosis total. El
trabajo de la EPA se entiende con fines de restauración, la cual se facilita si en cada
sitio se establece la ruta de exposición de mayor riesgo, ya que esta ruta sería el
objetivo de las primeras medidas correctivas. En el caso de la metodología de la OPS/OMS,
las dosis de exposición de cada ruta se suman para obtener una cifra total de estas
dosis. Evidentemente, se desconoce que las sustancias mantienen su toxicidad
independientemente de la vía de entrada al organismo, lo cual no siempre es cierto. Tal
incertidumbre ha sido aceptada con el fin de establecer el máximo riesgo posible. Éste
sería el caso de un sujeto expuesto al mismo contaminante a través de diversos medios
ambientales. Recordemos que la finalidad es establecer un escenario de máximo riesgo,
para brindar a los tomadores dedecisiones los argumentos que justifiquen los gastos
requeridos para la restauración.
2. En las estimaciones de riesgo, la
metodología de la OPS/OMS utiliza factores de exposición específicos. Un ejemplo claro
es la ingesta de suelo. En el caso de la EPA y de la ATSDR, el nivel de ingesta de suelo
en los niños va de 100 a 200 mg/día. Para el caso de la metodología alternativa, se ha
establecido un valor de 350 mg/día. Los distintos valores son entendibles dadas las
diferencias en las condiciones de urbanismo entre ambas realidades socioeconómicas. En el
caso de América Latina, todavía se cuenta en algunos sitios con calles no pavimentadas,
vecindades con patios interiores de tierra, áreas de recreación infantil sin cubierta
vegetal, etc.
Conclusión
Los párrafos anteriores describen en
general la metodología que la OPS/OMS presenta como alternativa. Se notará que esta
propuesta no es del todo novedosa y tampoco pretende serlo. Se busca la funcionalidad y la
adaptación a las condiciones imperantes en América Latina, de los métodos desarrollados
y aplicados en los Estados Unidos. Sobre todo, se espera tener la certeza al momento de
tomar una decisión. La escasez de recursos económicos obliga a la exigencia en la
definición del riesgo en salud. Es mucho más económico un buen estudio que una mala
decisión.
El método presentado en este manual no es
definitivo. Por el contrario, la OPS/OMS busca la interacción con los investigadores de
América Latina. Por tal motivo, se solicitan comentarios que puedan enriquecer las
futuras versiones de este trabajo.
También debe quedar claro que el
desarrollo del presente método no es la única acción que realiza la OPS/OMS en la
materia. Por ejemplo, en 1994 se publicó un excelente informe sobre desechos peligrosos y
salud en América Latina y el Caribe (Serie Ambiental N° 14). Asimismo, se han realizado
numerosos cursos teóricos y prácticos, de los cuales se han generado recursos humanos
para diferentes países de la Región. Estos cursos se han impartido en distintas
disciplinas y se concluyó que la evaluación de riesgos requiere de la formación de
grupos multidisciplinarios. |