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Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted capacitado para:
Algunas intoxicaciones se producen accidentalmente pero otras se deben a que alguien trata deliberadamente de dañarse (autointoxicación) o de dañar a otros. Hay también otros actos que pueden dar lugar a intoxicaciones:
Intoxicación accidental Pueden producirse intoxicaciones accidentales cuando:
Intoxicaciones en la infancia Muchos accidentes de intoxicación en el hogar afectan a niños pequeños de uno a cuatro años. En esa edad, los niños tratan de explorar lo que les rodea y pueden gatear o andar solos por la casa. Hacia los dos años no es raro que se suban a una silla para indagar lo que hay en un estante y a menudo pueden abrir cajones y armarios e incluso frascos con tapón de rosca.
Los niños tienden a llevarse todo a la boca y carecen de suficiente
discernimiento para comprender que algunas cosas pueden ser
peligrosas. Aparentemente, su sentido del gusto difiere del de los
adultos y a menudo engullen cosas que un adulto considerarla
desabridas o amargas. Así pues, pueden tragarse un medicamento que les
parece un caramelo o aceite de máquinas que confunden con jarabe. Si
tienen sed pueden beber cualquier líquido, como un detergente de uso
doméstico, creyendo que se trata de limonada o de un zumo de frutas.
Entre los productos químicos que con más frecuencia causan
intoxicaciones en los niños figuran los siguientes: Estos productos químicos suelen utilizarse en la casa o en el medio
peridoméstico y con frecuencia se guardan en sitios donde el niño
puede verlos y apoderarse de ellos (p. ej., en estantes o mesas o,
simplemente, en el suelo). Los accidentes se producen a menudo cuando las personas mayores con
niños pequeños a cargo están demasiado ocupadas para vigilarlos de
continuo. Algunas madres tienen a su cargo una familia numerosa, con
varios niños pequeños, además de las faenas domésticas. Si se deja un
recipiente abierto al alcance de un niño, pueden bastar pocos segundos
para que éste lo coja e ingiera su contenido. Especialmente peligroso es el caso de los niños que permanecen solos
(o al cuidado de hermanos o hermanas algo mayores) durante varias
horas seguidas. Intoxicaciones en la vejez Los ancianos pueden intoxicarse accidentalmente. Si no ven muy bien,
no es raro que se equivoquen de frasco e ingieran, por ejemplo, un
producto de limpieza en vez de una bebida o un medicamento. A menudo
sufren estados de confusión y olvidos. A veces no se acuerdan de tomar
su medicamento o toman una dosis excesiva, intoxicándose porque no
recuerdan cuánto deberían tomar o cuándo tomaron la última dosis. Productos guardados fuera del recipiente
original A veces se producen accidentes cuando se saca un producto químico de
su recipiente original y se guarda en otro. Como el nuevo recipiente
no lleva la etiqueta adecuada, nadie sabe lo que hay dentro. Puede
ocurrir que ni siquiera lo sepa la persona que hizo el cambio. Es
especialmente peligroso poner cualquier sustancia química o
medicamento en un vaso, una botella o un recipiente donde pueda
confundirse con un alimento o una bebida. Los niños pequeños no
advierten la diferencia entre las sustancias peligrosas y los
alimentos o bebidas, e incluso los adultos pueden beber el contenido
de una botella sin controlar antes de qué se trata. De ahí que sea peligroso que los comerciantes saquen los productos
químicos del envase original a granel para venderlos en recipientes
pequeños. Intoxicaciones por uso incorrecto de productos químicos o
medicamentos A veces se producen accidentes por omisión de las precauciones de
seguridad y uso incorrecto de ciertos productos químicos. En los
paquetes de polvos de lejía, por ejemplo, se suele advertir que no se
mezcle el producto con ningún otro agente de limpieza. Si se hace caso
omiso de esa advertencia y se mezclan los polvos de lejía con otro
producto doméstico de limpieza, los gases desprendidos pueden provocar
una intoxicación. Otro ejemplo de uso incorrecto es el empleo de
productos destinados a la desinsectación de plantas o edificios para
destruir insectos que parasitan a las personas, aplicándolos al
cabello o al cuerpo. A veces se producen intoxicaciones por utilizar incorrectamente
ciertos medicamentos. Algunas personas toman más de lo prescrito por
el médico porque piensan, erróneamente, que cuanto mayor sea la dosis
más pronto se curarán. Otro ejemplo de uso incorrecto es la
utilización de un medicamento destinado a otra persona. Los que así
proceden pueden sufrir consecuencias peligrosas si toman una dosis
inapropiada o un medicamento que no es adecuado para tratar su
enfermedad. Las mujeres que toman un medicamento para tratar de poner
fin a un embarazo utilizan incorrectamente el producto y pueden
resultar intoxicadas. Intoxicaciones por plaguicidas Los plaguicidas son productos químicos fabricados para destruir
insectos, malas hierbas u otras plagas. La mayor parte de ellos son
también peligrosos o dañinos para el hombre si se ingieren o si entran
en contacto con la piel o se inhalan y llegan a los pulmones en forma
de gases, humos, polvo o finas gotitas. Las intoxicaciones pueden producirse de distintos modos: Intoxicaciones en el trabajo Muchos productos químicos que se fabrican, utilizan o almacenan en los
lugares de trabajo son tóxicos. Las personas que trabajan con esos
productos deben saber cómo manejarlos en condiciones de seguridad para
evitar intoxicaciones.
A veces los trabajadores no saben que están manejando una sustancia
tóxica o, aunque lo sepan, no han recibido instrucciones ni
aleccionamiento para manipularla en condiciones de seguridad. A veces
tampoco leen la etiqueta ni las reglas de precaución. También puede
ocurrir que conozcan los peligros pero que, por descuido o pereza, no
tomen las precauciones adecuadas.
Los accidentes, incendios o explosiones en los lugares de trabajo
pueden dar lugar a que se rompan los recipientes y los productos
químicos se derramen o se viertan en carreteras o ríos, o bien a que
pasen a la atmósfera vapores y gases. A veces estas fugas afectan a
zonas muy extensas y provocan numerosas intoxicaciones. Los desechos químicos y los recipientes vacíos pueden entrañar graves
peligros si no se eliminan adecuadamente. Intoxicación por monóxido de carbono El petróleo, el gas, la madera, el carbón y otros combustibles
desprenden al quemarse un gas llamado monóxido de carbono que puede
provocar graves intoxicaciones y a menudo la muerte. Estos accidentes
sobrevienen cuando se utilizan hornillos, estufas o calentadores en
habitaciones, cabañas o tiendas de campaña desprovistas de chimenea o
de ventanas por las que pueda salir el monóxido de carbono y entrar
aire fresco. También producen monóxido de carbono los motores de
gasolina, y se han registrado casos de intoxicación por haber dejado
en marcha un automóvil dentro de un garaje con la puerta cerrada. Hay personas que tratan de envenenarse tomando deliberadamente un producto tóxico; a esto se lo llama «autointoxicación». En algunos países la gente utiliza medicamentos para envenenarse, pero en las comunidades rurales es más probable que opten por los plaguicidas. Las personas con depresión, enfermedades graves o alcoholismo pueden tratar de quitarse la vida por envenenamiento, ingiriendo grandes cantidades de medicamentos, plaguicidas u otros productos tóxicos. En caso de restablecimiento, es posible que traten de envenenarse de nuevo si no se les aplica un tratamiento adecuado. Muchos de los jóvenes que intentan envenenarse están agobiados por problemas a los que no saben hacer frente, como penas de amor o disputas con el novio o la novia. Empleo de sustancias tóxicas en perjuicio de otras personas A veces se utilizan venenos en perjuicio de otras personas. Unos lo hacen para divertirse, mientras que otros tratan de asustar o incluso de matar. Cuando se tengan pruebas de que así está ocurriendo o ya ha ocurrido, habrá que avisar a la policía. Sustancias tóxicas en los alimentos o las bebidas Sustancias tóxicas producidas por microorganismos Los alimentos pueden contaminarse con bacterias antes o después de la cocción, durante la preparación o durante el almacenamiento, por contacto con manos que no se han lavado bien o con superficies, recipientes o utensilios de cocina contaminados, o por obra de animales o insectos, en particular moscas. Una buena cocción destruye la mayoría de las bacterias y toxinas, pero no todas. Si los alimentos cocinados se mantienen calientes o a temperatura ambiente por un cierto período de tiempo, las bacterias presentes se multiplicarán o podrán causar enfermedades. Los mohos se desarrollan en los alimentos húmedos o alterados por insectos y alguno de ellos producen sustancias tóxicas. Los que se desarrollan en las nueces y otros frutos secos o en el grano recolectado y almacenado cuando aún está húmedo pueden producir graves intoxicaciones. Ciertos métodos de desecación y conservación de los alimentos no impiden que proliferen los mohos. Las personas que comen alimentos infestados por gusanos u otros organismos pueden caer enfermas, pero estos casos no se examinarán en el presente manual por no tratarse de verdaderas intoxicaciones. Tóxicos químicos Los alimentos y bebidas pueden contaminarse con productos químicos tóxicos de muchos modos:
Plantas, hongos, animales y organismos marinos venenosos Hay plantas, hongos, animales y organismos marinos que contienen toxinas. A veces es muy difícil distinguir las plantas y los peces comestibles de los que son venenosos. Intoxicaciones de origen médico Algunas personas sufren intoxicaciones por medicamentos que les ha prescrito un médico o algún otro agente sanitario. Unas veces el medicamento no es el adecuado, mientras que otras el error está en la dosis. Estos accidentes obedecen a diversas razones. El médico no sabe a veces que el paciente es alérgico a un medicamento dado, o bien puede ocurrir que la dosis sea inadecuada por un error de medición. Abuso de drogas, productos químicos o plantas Algunas personas usan ciertos medicamentos para modificar su estado de ánimo o su comportamiento, para tranquilizarse o para comportarse con más energía. Esta práctica se califica de «abuso de drogas», porque el fármaco se utiliza sin fines médicos. Algunas personas abusan de drogas tales como la heroína, la cocaína o los barbitúricos. El consumo excesivo de alcohol es también una importante modalidad de abuso de drogas. También hay otras sustancias que pueden producir algunos de esos efectos. Algunas personas inhalan con ese fin ciertos productos químicos (cola, pinturas, productos para eliminar el barniz de la uñas, gas para encendedores, petróleo o líquidos para la limpieza en seco). En estos casos se puede hablar de «abuso de solventes». También hay personas que respiran los vapores que se desprenden de un trapo empapado o que introducen productos químicos o cola en una bolsa de plástico y respiran profundamente en su interior. En muchas sociedades se utilizan plantas u hongos por sus efectos alucinógenos, estimulantes o relajantes. Algunas plantas se comen crudas, mientras que otras se cuecen, se transforman en bebidas o se fuman. Entre las plantas más utilizadas con este fin figuran el tabaco y el cáñamo (cannabis). Muchos de los medicamentos, productos químicos y plantas de los que se abusa son tóxicos si se consumen de golpe en gran cantidad o se emplean durante muchos meses o años. El alcohol, por ejemplo, produce alteraciones hepáticas, el hábito de fumar provoca cáncer del pulmón y el cannabis puede deteriorar la memoria. Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos En todos los países se utilizan numerosos productos químicos diferentes en la agricultura, la industria, la medicina y el hogar. Hay muchas razones de peso para proceder así: los plaguicidas y fertilizantes han permitido a los agricultores aumentar las cosechas; los medicamentos curan o evitan enfermedades y brindan a la gente una vida más larga y confortable; y los productos de limpieza facilitan el trabajo doméstico. Pero las sustancias útiles pueden también ser peligrosas. A veces es necesario utilizar grandes cantidades, que pueden entrañar riesgos si penetran en el organismo. Ciertos productos químicos son también peligrosos si pasan al aire que la gente respira, al suelo en donde la gente trabaja, cosecha sus alimentos o apacienta el ganado, y a los ríos y arroyos que aportan agua para beber, lavarse o regar las huertas. El peligro puede aminorarse si esos productos se utilizan con precaución y se trata de evitar los accidentes, pero nunca desaparece por completo. Las comunidades deben decidir por sí mismas si un producto químico es suficientemente ventajoso y sus peligros son lo bastante reducidos para que resulte tolerable. Hay que sopesar cuidadosamente los siguientes aspectos:
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