Objetivos
Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted capacitado
para:
1. Dictaminar si una persona:
- esta inconsciente,
- no respira,
- no tiene pulso.
2. Decidir lo que se debe hacer y aplicar en cada caso los primeros
auxilios.
3. Aplicar los primeros auxilios cuando una persona:
- sufra convulsiones,
- tenga un producto químico en los ojos,
- tenga un producto químico en la piel,
- haya sido mordida o picada por un animal ponzoñoso o
venenoso.
Se entiende por «primeros auxilios» la ayuda que se presta
inmediatamente en caso de emergencia médica.
En este capítulo podrá usted encontrar orientaciones sobre los
primeros auxilios, pero en cualquier caso necesitará que alguien le
enseñe a aplicarlos y compruebe que los aplica correctamente. Importa
que alguien le enseñe a practicar correctamente la respiración de boca
a boca y el masaje cardiaco. Conviene que se ejercite en un maniquí
especial de tamaño natural. No ensaye nunca el masaje cardiaco en otra
persona; hágalo siempre en un maniquí.
Es peligroso aplicar el masaje cardiaco si no se ha recibido un
adiestramiento adecuado.
Las personas que han sufrido una intoxicación pueden:
- estar inconscientes,
- dejar de respirar,
- perder el pulso,
- presentar convulsiones.
Habrá que prestarles inmediatamente los primeros auxilios para que
recobren la respiración y el pulso.
Cuando un producto químico cae en los ojos o en la piel puede producir
quemaduras. Los primeros auxilios deben ser inmediatos y tender a
eliminar el producto químico de los ojos y de la piel. Cabe también
que el producto químico entre en el cuerpo, provocando una
intoxicación.
Las personas que han sido mordidas o picadas por un animal ponzoñoso o
venenoso necesitan primeros auxilios consistentes en:
- retirar los aguijones, espinas o tentáculos,
- limpiar la herida y poner coto a la infección,
- retrasar la difusión del tóxico por el cuerpo.
Administre inmediatamente los primeros auxilios
La aplicación inmediata de los primeros auxilios puede evitar una
intoxicación grave y salvar la vida del paciente. Cuando cesan la
respiración y el pulso, la víctima muere en pocos minutos si no se le
aplican inmediatamente los primeros auxilios.
Primeros auxilios en caso de intoxicación
He aquí una lista de las medidas que hay que adoptar. Cada una de
ellas se explica con más detalle en el texto que sigue. Comience por
la primera y prosiga en el orden indicado. Hágalo con la mayor rapidez
posible, pero sin perder la calma.
- Compruebe si el paciente está consciente.
- Cerciórese de que la tráquea está expedita y de que la lengua no
obstruye la garganta.
- Compruebe si el paciente respira.
- Límpiele la boca y desobstrúyale la garganta.
- Practíquele la respiración de boca a boca.
- Compruebe si el corazón late.
- Si el corazón late, pero el paciente no respira todavía, prosiga
la respiración de boca a boca.
- Si el corazón no late, practique un masaje cardiaco.
-
Si el paciente respira pero está inconsciente, póngale de lado en
posición de recuperación.
- En caso de convulsiones, aplique los primeros auxilios
correspondientes.
- Elimine cualquier producto químico que pueda haber en los ojos.
- Despoje al paciente de la ropa contaminada y lávele la piel y el
pelo para eliminar cualquier producto químico.
- En caso de mordeduras y picaduras venenosas, aplique los primeros
auxilios correspondientes.
Compruebe sí el paciente está consciente
Trate de despertar al paciente. Grítele: «¿Está usted bien?» y,
asiéndolo por los hombros, sacúdale sin brusquedad para no agravar una
posible lesión (Fig. 15). Pellízquele la piel del cuello y vigile su
expresión facial. El sujeto despertará si no está más que dormido,
pero no si está inconsciente.
Fig. 15. Cerciórese de que
el paciente está inconsciente.
Cerciórese de que la tráquea está expedita
La tráquea es el tubo por el que pasa el aire a los pulmones desde la
boca y la nariz. Si está obstruida, el paciente no podrá respirar y el
aire no podrá entrar ni salir de los pulmones. Un paciente que no
respira muere en un plazo de cuatro minutos.
En los sujetos inconscientes, la lengua puede obstruir la garganta y
la tráquea. Cerciórese de que la tráquea no está obstruida y de que el
aire puede pasar por la garganta (fig, 16):
Fig. 16. En un sujeto
inconsciente, la lengua puede obstruir la
garganta e impedir la respiración.
Fig. 17. Para mantener
expedita la tráquea, empuje la frente del
paciente hacia atrás y con la otra mano levántele el mentón.
Compruebe sí el paciente respira
Una vez hecho lo necesario para mantener expedita la tráquea,
cerciórese de que el sujeto respira (fig. 18).
- Observe si el vientre o el pecho suben y bajan.
- Ponga una mano sobre el pecho del paciente para percibir si sube
y baja.
- Acerque la mejilla al rostro del paciente para percibir su
respiración.
- Escuche los ruidos respiratorios. Acerque su oreja a la boca del
sujeto.
Fig.
18. Compruebe si el paciente respira observando y tocando el vientre
y el pecho para ver si se mueve, escuchando los ruidos respiratorios y
acercándose a su rostro con la mejilla para percibir la respiración.
Practique estas cuatro exploraciones. Tenga en cuenta que el pecho
puede subir y bajar incluso cuando la garganta está completamente
obstruida y el aire no llega a los pulmones.
Una persona puede dejar de respirar porque:
- Tiene algo atascado en la garganta.
- La garganta está obstruida por la lengua o por la presencia de
sangre, secreciones bronquiales, vómitos, alimentos o una
dentadura postiza. Si usted le inclina bien la cabeza hacia
atrás, la lengua no podrá obstruir la garganta.
- La garganta está obstruida porque el paciente ha tragado una
sustancia tóxica que ha producido en ella quemaduras e hinchazón.
- El paciente ha sido envenenado.
- El paciente ha recibido un golpe en la cabeza o el pecho.
- El paciente ha sufrido un ataque cardiaco.
- El paciente ha estado a punto de ahogarse.
Límpiele la boca y desobstrúyale la
garganta
Si el sujeto no respira después de haberle colocado la cabeza en
extensión forzada, es posible que algo obstruya su garganta.
Póngale la cabeza de lado y explore profundamente con uno o dos dedos
(y de preferencia con guantes) la boca y la garganta para eliminar
cualquier causa de obstrucción, por ejemplo un vómito (fig. 19). Si el
paciente lleva dentadura postiza, retírela.
Fig. 19. Explore el
interior de la boca del paciente
para eliminar cualquier causa de obstrucción.
Si el sujeto empieza a respirar póngale de lado en posición de
recuperación. Vigile con frecuencia la respiración y el pulso.
Si el sujeto, por cualquier causa, no reanuda la respiración, tome
inmediatamente medidas de asistencia respiratoria.
Practíquele la respiración de boca a boca
Para ayudarle a respirar, insufle aire de sus propios pulmones en los
pulmones del paciente a través de la boca (boca a boca) o de la nariz
(boca a nariz); esta maniobra se denomina «respiración de boca a boca»
(o «de boca a nariz»).
Fig. 20. Respiración de
boca a naríz.
Cómo aplicar la respiración de boca
a boca o de boca a nariz a un adulto
- Con el paciente boca arriba, elimine cualquier causa de
obstrucción que pueda haber en la boca. Arrodíllese junto a la
cabeza del paciente.
- Inclínele la cabeza hacia atrás (extensión forzada).
- Pince con dos dedos la nariz. Con la otra mano mantenga abierta
la boca (fig. 21), No comprima el cuello. En la respiración de
boca a nariz, tape la boca del paciente con el pulgar.
Fig.
21. Respiración de boca a boca: incline la cabeza del paciente
hacia atrás, píncele la naríz y ábrale la boca.
Insufle el aire profundamente. Recubra por completo la boca del
paciente con su propia boca y espire tranquila y regularmente
para que todo el aire espirado vaya a la boca del paciente.
Espire enérgicamente para llenar el pecho del paciente (fig. 22).
Observe si se dilata la caja torácica. En la respiración de boca
a nariz, rodee con su boca la nariz del paciente.
Fig. 22. Respiración de
boca a boca: espire tranquila y regularmente
en la boca del paciente para llenarle el pecho de aire.
Levante la boca para que el paciente pueda espirar y usted
inspirar más aire. Volviendo la cabeza, observe si el pecho
desciende, acerque la mejilla para percibir el aire espirado por
el paciente y escuche los ruidos respiratorios (fig. 23). En la
respiración de boca a nariz puede ser necesario abrir la boca del
paciente para que salga el aire.
Fig. 23. Respiración de
boca a boca: levante la cabeza para que el
paciente pueda espirar; observe si el pecho desciende, acerque
la mejilla para percibir el aire, espirando y escuche los
ruidos respiratorios.
Inspire otra bocanada de aire. Cuando haya descendido la pared
torácica del paciente, insúflele de nuevo el aire en la boca (o
en la nariz). Compruebe que el paciente espira de nuevo. Luego
compruebe si el corazón late.
Si no se levanta la pared torácica con cada respiración y no se siente
u oye la respiración del paciente, puede suceder que la tráquea esté
obstruida o que parte del aire que usted le insufla no le llegue al
tórax. Compruebe que la cabeza esté bien inclinada hacia atrás y
desobstrúyale de nuevo la garganta. Cerciórese de que no se escapa
aire cuando usted le insufla en la boca (o la nariz).
Cómo aplicar la respiración de boca
a boca a un niño o un lactante
Desobstruya la garganta del niño del mismo modo que si se tratara de
un adulto, pero no incline demasiado la cabeza hacia atrás para no
lesionar la delicada tráquea del niño.
Si encuentra algo que obstruya la garganta, extráigalo cuidadosamente,
pero no explore nunca con un dedo la boca de un niño si no ve nada
dentro. Si la garganta está hinchada por una infección, esa maniobra
podría empeorar la situación.
No le pince la nariz. Rodee con sus labios la nariz y la boca del niño
(fig. 24) y espire suavemente, sin hacer más fuerza que la necesaria
para poner en movimiento el tórax. Si el niño es muy pequeño basta con
una insuflación suave. No insufle con fuerza, pues podría lesionar el
tórax del niño. Haga una espiración cada 3 segundos.
Fig. 24. Cuando practique
la respiración de boca a boca a un niño,
espire muy suavemente para no lesionarle los pulmones.
Compruebe si el corazón late
Tome el pulso del niño en el cuello, en la depresión situada entre la
nuez y el músculo. Coloque dos dedos en la nuez y deslícelos luego
hasta la depresión situada bajo la mandíbula (fig. 25). Mantenga allí
los dedos durante cinco segundos por lo menos para encontrar los
latidos.
Fig. 25. Busque el pulso en la depresión
situada bajo la mandíbula.
Si no encuentra el pulso, es que el corazón se ha parado. A eso se le
llama «paro cardiaco». El niño estará inconsciente, probablemente con
las pupilas dilatadas. Si es de piel blanca, lo más probable es que
presente un tinte gris azulado. Si es negro o de piel oscura, habrá
que buscar el color azul en las uñas, los labios y la cara interna de
los párpados inferiores. Cuando el corazón se para se suspende también
la respiración, y habrá que administrar al mismo tiempo el masaje
cardiaco y la respiración de boca a boca.
Si el corazón late pero el paciente no
respira todavía, prosiga la respiración de boca a boca
Haga una inspiración profunda e insufle cada 5 segundos, hasta que el
paciente empiece a respirar sin ayuda. A veces hay que hacer esto
durante más de una hora.
Si el paciente ha respirado un gas irritante, la boca y la garganta
pueden estar llenas de espuma. No pierda el tiempo tratando de
eliminarla, pues no es fácil de enjugar; como está constituida por
burbujas de aire, basta con impulsarla hacia los pulmones para que el
aire entre y salga del espacio pulmonar. Así pues, insufle el aire
como de costumbre.
Cuando el paciente empiece a respirar, póngale de lado en posición de
recuperación. Es posible que vomite cuando se reanude la respiración,
pero si está de lado el vómito no obstruirá la garganta. Deje que el
vómito salga y extráigalo de la boca con el dedo.
Vigile al paciente con mucho cuidado por si vuelve a dejar de
respirar. Si la respiración se interrumpe, póngale boca arriba e
inicie otra vez la respiración de boca a boca.
Si el corazón no late, practique un masaje
cardíaco
Si no percibe la pulsación en el cuello, trate de restablecer la
función del corazón mediante un masaje cardiaco (véase más adelante).
El masaje cardiaco (o compresión torácica) consiste en comprimir el
corazón para expulsar la sangre que contiene y ponerla en circulación
por el cuerpo. Esta maniobra puede servir para que el corazón empiece
a latir de nuevo, pero sólo es eficaz si el paciente está acostado
sobre una superficie dura.
Si no se perciben los latidos cardiacos, el paciente habrá dejado de
respirar. Inicie siempre la respiración de boca a boca antes de
proceder al masaje cardiaco.
No practique el masaje cardiaco si el corazón está latiendo, aunque
sea débilmente. Suspéndalo en cuanto perciba el pulso en el cuello,
pero prosiga con la respiración de boca a boca si el paciente no ha
empezado a respirar.
Cómo practicar el masaje cardíaco en
un adulto
-
Compruebe que
el corazón no late.
-
Coloque al paciente
boca arriba sobre una superficie rígida. Arrodíllese junto al
pecho del sujeto.
-
Localice la zona
donde debe poner las manos. Localice el reborde de las costillas.
Siguiendo este reborde, llegue al esternón. Coloque el dedo
medio en la base del esternón, manteniendo el índice cerca (fig.
26) y coloque luego la base de la otra mano junto a esos dos
dedos, sobre el esternón, en la línea media del tórax (fig.
27).
Fig.
26. Masaje cardiaco: coloque el dedo medio en la
base del esternón, manteniendo el índice al lado.
Fig.
27.
Masaje cardiaco: coloque el talón o parte posterior de
la otra mano junto a los dos dedos que tocan el esternon.
-
Coloque entonces
sobre esta mano el «talón» o parte posterior de la otra y entrelace
los dedos, manteniéndolos separados del pecho (fig. 28). Colóquese
con sus hombros sobre el pecho del paciente y los brazos estirados.
Fig.
28. Masaje cardiaco: entrelace los dedos de ambas manos
y, con los brazos estirados comprima unos 4-5 cm
-
Comprima la mitad
inferior del esternón unos 4-5 centímetros, manteniendo los
brazos estirados. Suspenda la compresión. A la vez que cuenta
«uno, dos, tres,...», repita la compresión 15 veces (80 compresiones
por minuto). Las compresiones deben hacerse de manera regular
y sin brusquedad.
-
No olvide que
se necesitan por igual la respiración de boca a boca y el masaje
cardiaco. Al cabo de 15 compresiones, empuje la cabeza hacia
atrás de nuevo a fin de que el aire pueda descender por la garganta,
rodee con su boca la boca del paciente y haga dos insuflaciones.
-
Continúe con
15 compresiones, seguidas de dos insuflaciones completas. Al
cabo de un minuto observe si hay latidos cardiacos, y repita
esa observación a los 3 minutos o cada 12 ciclos. Tan pronto
como se reanuden los latidos, suspenda el masaje cardiaco. El
color del paciente se habrá normalizado algo y las pupilas habrán
recobrado el tamaño normal.
-
Prosiga la respiración
de boca a boca a razón de 12 insuflaciones por minuto, hasta
que el paciente pueda respirar sin ayuda. Puede pasar algún
tiempo antes de que se restablezca la respiración, incluso después
de haberse hecho perceptibles los latidos cardiacos. Cuando
el paciente empiece a respirar de nuevo, póngalo de lado en
posición de recuperación.
Si está usted con otra persona, dígale que se encargue de la
respiración mientras usted se ocupa del masaje cardiaco (fig. 29). La
otra persona deberá arrodillarse junto a la cabeza del paciente
mientras que usted se arrodilla a la altura del pecho, y deberá hacer
dos insuflaciones y vigilar el pulso. Si no se perciben latidos
cardiacos, tendrá usted que hacer cinco compresiones del tórax,
Prosiga de ese modo, haciendo cinco compresiones torácicas mientras la
otra persona hace una insuflación. Vigile el pulso al cabo de un
minuto y luego cada tres minutos o cada 12 ciclos
Fig.
29. Si está usted con otra persona, colabore practicando uno
el masaje cardiaco y el otro la respiración de boca a boca.
Cómo hacer el masaje
cardíaco a un niño o un lactante
El mejor sitio para tomar el pulso a un niño pequeño
o un lactante es la cara interior del brazo. Colocando el pulgar
en el exterior del brazo, comprima con el índice y el dedo medio
el surco situado por debajo de la masa muscular.
Para hacer el masaje cardiaco a un niño o un lactante,
comprima el tórax con menos fuerza aunque ligeramente más deprisa
que si se tratara de un adulto.
En el caso de no niño, utilice solamente una mano
y comprima suavemente (fig. 30), hundiéndole el pecho de 2,5 a 3,5
cm.
Fig. 30. Para hacer
el masaje cardiaco a un niño, utilice una
sola mano y comprima el tórax con menos fuerza.
Si se trata de un niño pequeño o un lactante, comprima
con dos dedos solamente, hundiéndole el pecho de 1,5 a 2,5 cm (fig.
31).
Coloque la mano o los dedos por debajo de las mamilas.
Efectúe 100 compresiones por minuto, intercalando
dos insuflaciones cada 15 compresiones.
Fig. 31. Para hacer
el masaje cardiaco a un lactante, comprímale
ligeramente el pecho con dos dedos.
Si el paciente respira pero
está inconsciente, póngale de lado en posición de recuperación
A los pacientes inconscientes se les debe poner
de lado para evitar que la lengua obstruya la garganta y para que
las secreciones puedan salir por la boca. Esta posición es la llamada
«posición de recuperación».
Antes de poner al paciente de lado:
- Si respira ruidosamente, explore el interior de su boca con
un dedo para eliminar cualquier cosa que obstaculice su respiración;
si lleva dentadura postiza y ésta se ha soltado, extráigala.
- Vacíele los bolsillos de cualquier cosa que pudiera hacer incómoda
la posición de lado.
- Quítele las gafas para evitar una posible lesión de los ojos.
- Investigue si ha sufrido alguna lesión en la cabeza o el cuello,
y pálpele la nuca y la columna vertebral para ver si hay alguna
torcedura o hinchazón.
- Pida ayuda si el paciente presenta una lesión de la cabeza o
el cuello. Para mover al paciente manteniendo en línea recta la
cabeza, el cuello y el resto del cuerpo se necesitan tres personas.
No permita que el paciente se siente cuando recobre el conocimiento.
El paciente debe quedar de lado:
- con la cabeza, el cuello y el resto del cuerpo en línea recta;
- con la cabeza colocada de manera tal que la lengua no obstruya
la garganta y puedan salir sin dificultad los vómitos o la saliva;
- con los brazos y las piernas colocados de manera tal que el
cuerpo se mantenga en la posición.
He aquí una manera
de poner de lado al paciente:
-
Arrodíllese a su lado, vuelva hacia
usted la cabeza del paciente e inclínela hacia atrás, manteniendo
adelantado el mentón para que la tráquea quede expedita. Levántele
el brazo que tenga más próximo y colóqueselo junto a la cabeza.
Póngale el otro brazo sobre la parte anterior del tórax. Levante
la pierna más alejada por debajo de la rodilla, doblándola (fig.
32).
Fig. 32. Para poner
al paciente en posición de recuperación, levántele
el brazo más próximo a usted por encima de la cabeza, colóquele
el otro brazo sobre el pecho y dóblele la pierna más alejada.
-
Proteja con una mano la cabeza
del paciente y, con la otra, sujétele por la ropa a la altura
de la cadera y tire de él hasta que quede de lado, contra sus
rodillas (fig. 33). La cabeza del paciente debe quedar apoyada
sobre el brazo. Cerciórese de que la tráquea está expedita.
Fig. 33. A continuación,
tire al paciente hacia usted hasta que
quede de lado, con la cabeza apoyada sobre el brazo.
- Coja el otro brazo del paciente y colóquele esa mano debajo
de la cara (fig. 34). Ello contribuirá a mantener la cabeza inclinada
hacia atrás y la tráquea expedita. Colóquele la pierna de arriba
de manera que la rodilla doblada se apoye en el suelo y sostenga
el cuerpo.
Si el paciente es demasiado pesado para usted,
pida ayuda. Otra persona puede sostener la cabeza del paciente mientras
usted le da la vuelta o puede empujar a éste mientras usted tira
de él.
Fig. 34. La
posición de recuperación: cerciórese de
que la cabeza está inclinada hacia atrás
para la tráquea esté expedita.
Primeros auxilios en caso
de convulsiones
- Si el paciente sufre un ataque convulsivo, colóquelo boca arriba
en un sitio seguro. Cerciórese de que no hay en las proximidades
objetos cortantes o duros y procure que no se hiera.
- Póngale de lado a fin de que la lengua quede en la parte anterior
de la boca y pueda salir fácilmente la espuma.
- Colóquele bajo la cabeza un paño doblado, o sujétela para que
no se golpee contra objetos duros.
- No trate de oponerse a los movimientos convulsivos.
- Aflójele la ropa.
- No introduzca nada en la boca del paciente ni trate de abrirla.
- Tras el ataque, coloque al paciente en posición de recuperación.
Elimine cualquier producto
químico que pueda haber en los ojos
Antes de lavar la piel del paciente, lávele los
ojos con abundante agua fresca y limpia para eliminar cualquier
producto químico. Cualquier retraso, incluso de pocos segundos,
puede empeorar la lesión.
-
Sin pérdida de tiempo, enjugue o elimine con cuidado cualquier
líquido o producto químico en polvo que pueda haberse depositado
en la cara. Mantenga al paciente sentado o acostado boca arriba
con la cabeza inclinada hacia atrás y vuelta hacia el lado más
afectado.
Separe con cuidado los párpados del lado afectado o de ambos ojos
y vierta sobre ellos agua del grifo o de una jarra. Cerciórese
de que el agua escurre bien y no entra en el ojo no afectado.
Lave así el ojo o los ojos durante 15-20 minutos, contados con
un reloj si es posible.
Aunque el paciente tenga grandes dolores y
quiera mantener los ojos cerrados, haga lo necesario para eliminar
el producto químico de los ojos a fin de evitar lesiones permanentes.
Sepárele los párpados con cuidado y manténgalos bien separados
(fig. 35).
Fig. 35. Lave
el ojo durante 15-20 minutos
para eliminar la sustancia química.
-
Mientras le enjuaga los ojos cerciórese
de que los párpados han quedado bien lavados por dentro. Compruebe
que no quede ningún resto sólido del producto químico en los
pliegues cutáneos perioculares o en las cejas o las pestañas.
Si no está seguro de haber eliminado todo el producto químico,
prosiga el lavado de los ojos durante otros 10 minutos.
-
No deje que el paciente
se frote los ojos.
-
Conviene que un médico examine
los ojos del paciente aunque éste no sienta ningún dolor, pues
puede haber lesiones tardías.
-
Si el paciente no soporta la luz,
cúbrale los ojos con una compresa estéril, una gasa seca o,
simplemente, un paño limpio. Ajuste este apósito firmemente
con una venda, sin apretar demasiado. Esta protección favorecerá
la curación.
-
Si el paciente tiene dolor, adminístrele
aspirina o paracetamol cada cuatro horas.
Tratamiento
médico de la contaminación química de los ojos
Despoje al paciente de la ropa contaminada y lávele la piel y el
pelo para eliminar cualquier producto químico
Lleve inmediatamente al paciente a la ducha o a la fuente de agua
limpia más próxima. Si no hay agua en las inmediaciones, limpie o
enjugue suavemente la piel y el pelo con un paño o un papel. No
frote ni cepille.
Lave inmediatamente la parte afectada del cuerpo con agua
corriente, fría o templada, utilizando si es posible jabón. Si no
hay agua corriente, utilice agua en cubos. Actúe rápidamente
utilizando agua en cantidad (fig. 36). Si es necesario, utilice
guantes y un delantal para protegerse de las salpicaduras del
producto químico. Algunos productos químicos desprenden vapores;
evite respirarlos.
Al mismo tiempo, despoje rápidamente al paciente de la ropa
contaminada con el producto químico o con vómitos, así como de
los zapatos y del reloj de pulsera si es necesario. Es importante
actuar de prisa; si el producto químico es muy tóxico o
corrosivo, corte la ropa para desnudar antes al paciente.
Fig.
36. Si no dispone de agua corriente, utilice baldes de
agua para eliminar la sustancia química de la piel
Si el producto químico ha contaminado una gran extensión del
cuerpo, lave al paciente bajo la ducha o con una manguera. No
olvide limpiar bien el pelo y las uñas, las ingles y por detrás
de las orejas, si es preciso.
Siga vertiendo agua sobre el paciente durante 10 minutos, o
durante más tiempo si el producto químico no acaba de
desprenderse de la piel. Si tiene la impresión de que la piel
está pegajosa o resbaladiza, lávela hasta que esa impresión se
disipe. Puede tardar una hora o más.
Cerciórese de que el agua escurre sin trabas y en condiciones de
seguridad, ya que lleva consigo el producto químico.
Seque con cuidado la piel utilizando una toalla suave y limpia.
Si la ropa sigue adherida a la piel incluso después de la ducha,
no trate de desprenderla.
No olvide que muchos productos químicos atraviesan la piel con
gran rapidez. Busque posibles signos de intoxicación (véase el
capítulo 7).
Ponga aparte la ropa contaminada en un recipiente cerrado y no la
vuelva a usar hasta que haya sido lavada. Elimine los zapatos
contaminados con el producto químico. Si ha utilizado trapos o
papel para enjugar la piel, métalos en un recipiente y quémelos.
Si el paciente presenta quemaduras y
no puede recurrir a un médico:
No perfore las ampollas ni le desprenda la piel. Si la piel se
encuentra enrojecida y dolorida o en carne viva, cúbrala y
rodéela con una gasa seca y estéril, vendándola seguidamente sin
apretar. De esta forma protegerá la quemadura y activará la
cicatrización.
Vista al paciente con ropa limpia o cúbralo con una sábana.
Reemplace los líquidos perdidos: si la quemadura es extensa,
administre al paciente medio vaso de agua cada 10 minutos hasta
su ingreso en el hospital.
Combata el dolor: administre al paciente aspirina cada cuatro
horas hasta que el dolor se atenúe.
Lleve al paciente a un médico o a un hospital lo antes posible.
Primeros auxilios en caso de
mordeduras y picaduras venenosas
En esta sección se dan primero consejos de carácter general y luego
consejos concretos en relación con:
- mordeduras de serpientes,
- picaduras o mordeduras de abejas, avispas, avispones, hormigas,
escorpiones, arañas o garrapatas,
- picaduras de medusas,
- picaduras de peces venenosos.
Consejos generales
En general, las picaduras y las mordeduras suscitan reacciones de
pánico. Advierta al paciente que muchos insectos, arañas,
serpientes y organismos marinos son inofensivos y que incluso las
picaduras y mordeduras de animales peligrosos con frecuencia no
dan lugar a intoxicaciones.
Tranquilice al paciente y recomiéndele que esté quieto. Moviendo
el miembro afectado se acelera la difusión de la ponzoña por el
resto del cuerpo. El miedo y el nerviosismo pueden empeorar
también la situación. Hay que decirle al paciente que no utilice
el miembro y que lo mantenga inmóvil, por debajo del nivel del
corazón. Como el miembro puede hincharse al cabo de un rato,
retire lo antes posible cualquier cosa que pueda comprimirlo:
sortijas, reloj, pulseras, calcetines, zapatos, etc. Para
inmovilizar el miembro puede ser útil utilizar una férula y un
cabestrillo.
No se deben aplicar las siguientes medidas, que podrían provocar
una infección o agravar los efectos del veneno.
- No corte ni abra más la herida.
- No chupe la herida para extraer el veneno.
- No aplique un torniquete o un vendaje apretado.
- No ponga medicamentos ni productos químicos en la herida ni
los inyecte en su interior (p. ej., cristales de
permanganato potásico).
- No ponga hielo en la herida.
- No utilice preparados comerciales contra las mordeduras de
serpiente.
Más vale trasladar rápidamente el paciente al hospital que perder
el tiempo administrándole remedios tradicionales y hierbas
curativas. Tales «remedios» con frecuencia no tienen utilidad
alguna e incluso pueden ser dañinos y poner en peligro la vida.
Coloque al paciente de lado, en posición de recuperación, a fin
de evitar la obstrucción de la tráquea en caso de vómitos o
pérdida del conocimiento.
No dé nada al paciente por vía oral (alimentos, alcohol,
medicinas o bebidas). Pero si la intervención del médico se
demora, déle agua para evitar la deshidratación.
Trate de identificar el animal, pero no intente capturarlo o
retenerlo si esto puede ser peligroso para usted, para el
paciente o para cualquier otra persona. Si el animal está muerto,
llévelo al hospital junto con el paciente, tomando toda clase de
precauciones, porque incluso los animales muertos pueden a veces
inyectar veneno.
En cuanto sea posible, traslade el paciente a un hospital,
dispensario médico o clínica donde pueda recibir asistencia
facultativa. El paciente debe estar lo más quieto posible y no
caminar. Si no se dispone de ambulancia o automóvil, traslade al
paciente en andas o en angarillas, o simplemente en la barra de
una bicicleta.
El tratamiento antiponzoñoso sólo debe administrarse en un
hospital o centro médico que cuente con medios de reanimación, ya
que el paciente puede sufrir una reacción alérgica. Si se dispone
de suero antiponzoñoso, habrá que aplicarlo cuando haya signos
patentes de envenenamiento grave; de lo contrario, no debe
utilizarse.
Empleo de remedios tradicionales en los casos de mordeduras o picaduras
venenosas
En las mordeduras o picaduras venenosas (de serpientes, escorpiones,
arañas u otros animales), ningún remedio o cura tradicional tiene más
virtud que la confianza que pueda inspirar a los afectados.
Si alguien pretende haber contrarrestado el veneno de una serpiente
con un remedio tradicional, lo más probable es que la serpiente que le
mordió no le haya inyectado veneno.
No obstante, ciertos remedios tradicionales pueden tener algún efecto
beneficioso. Si una persona cree en ellos, su inquietud será menor, su
pulso será más lento, se moverá y temblará menos y, en consecuencia,
el veneno se difundirá más lentamente por el cuerpo. El peligro, por
consiguiente, será menor.
Con todo, los beneficios de esos remedios tradicionales son muy
limitados. Muchas personas siguen enfermando o muriendo por mordeduras
de serpientes a despecho de los remedios tradicionales administrados.
El empleo de remedios tradicionales, por otra parte, puede retrasar un
tratamiento más eficaz. Así pues, lo mejor será hospitalizar al
paciente.
No utilice ningún remedio tradicional que contenga restos humanos o de
animales o que se base en comer animales que normalmente no se
consideran comestibles. Tales remedios no sirven de nada y a menudo
son peligrosos y provocan graves infecciones.
Tratamiento médico de las mordeduras y
picaduras venenosas
Los sueros antiponzoñosos sólo deben administrarse en un
hospital o centro médico que cuente con medios de
reanimación, a que pueden provocar reacciones alérgicas en
los pacientes. Si se dispone del suero antiponzoñoso
apropiado, habrá que usarlo cuando aparezcan signos
generales de envenenamiento grave; de lo contrario, no
deberá utilizarse.
Para saber si el paciente ha recibido el veneno y qué
gravedad tiene el envenenamiento, busque los siguientes
signos:
- hinchazón y lesión local de los tejidos en el sitio de
la mordedura;
- sangre que no coagula, dando lugar a hemorragias en
las encías, la nariz, las heridas y el sitio de la
mordedura;
- estado de choque por insuficiencia circulatoria;
- parálisis neurotóxica (ptosis, oftalmoplejía,
disartria, debilidad muscular periférico, dificultad
respiratoria);
- dolor muscular generalizado y lesión local de los tejidos;
- insuficiencia renal, orinas rojizas u oscuras;
- ganglios linfáticos engrosados y dolorosos cerca del
sitio de la mordedura.
Para determinar el tiempo de coagulación de la sangre,
introduzca 2-3 ml de sangre venoso entera en un tubo de
ensayo seco y limpio y déjelo durante 20 minutos a la
temperatura ambiente. Al cabo de ese tiempo, la sangre
normal se habrá coagulado. Remueva el contenido del tubo con
una varilla para ver si la sangre sigue en estado líquido.
- Si la herida se infecta, trátela como cualquier otra
infección local. Si es necesario, administre antibióticos.
- Si hay lesión local de los tejidos, no recubra la herida:
déjela abierta.
Qué hacer en caso de mordedura de
serpiente
Las serpientes venenosas muerden muchas veces sin inyectar el veneno.
En otras palabras, «muerden en seco». Muchas personas sobreviven a las
mordeduras de serpientes venenosas, incluso de las especies más
peligrosas, sin sufrir ningún tipo de envenenamiento.
Acueste al paciente de lado, en posición de recuperación, para
reducir el riesgo de que un vómito le obstruya la garganta.
Vigile la respiración y los latidos cardiacos.
No aplique ninguna de las medidas peligrosas que se mencionan en
el capítulo 5.
Limpie con cuidado la herida para que no queden restos de veneno
en la piel. Utilice agua limpia y jabón o enjugue delicadamente
la herida con un paño limpio.
En las mordeduras por serpientes elápidas que no provocan
hinchazón o lesión local de los tejidos (serpientes de coral,
kraits, mambas, ciertas cobras, pero no cobras africanas y
algunas cobras o víboras asiáticas), aplique los primeros
auxilios por el siguiente procedimiento. Vende amplia y
firmemente la zona mordida y, seguidamente, toda la parte que sea
posible del miembro mordido por encima de la ropa. El vendaje
debe ser apretado pero no tanto como un torniquete. Debe seguir
siendo perceptible el pulso en la parte inferior del miembro (en
el capítulo 7 se indica la manera de tomar el pulso). La
aparición de un dolor intenso en el miembro vendado puede indicar
que el vendaje está demasiado apretado. Conviene utilizar una
férula a fin de inmovilizar el miembro. El vendaje se retirará
tan pronto como el paciente llegue al hospital o centro médico,
pero no antes, ya que entonces el veneno podría difundirse
rápidamente por el cuerpo.
Aunque la mayor parte de las mordeduras de serpiente no son muy
dolorosas, algunas lo son. Para tratar el dolor puede utilizarse
paracetamol, pero no aspirina, que podría provocar una
hemorragia.
Si se ha logrado matar la serpiente, habrá que transportarla al
hospital junto con el paciente a fin de proceder a su
identificación. Conviene manipularla con gran cuidado, ya que
incluso después de cortarle la cabeza puede soltar veneno.
Tratamiento médico de las mordeduras de
serpientes
Las mordeduras de serpiente pueden provocar el tétanos. En vista
de ello, siempre que sea posible habrá que administrar al
paciente antitoxina tetánica.
No administre al paciente inyecciones innecesarios porque, si la
coagulación es defectuosa, puede haber riesgo de hemorragia.
En caso de parálisis respiratoria puede ser necesaria la
ventilación asistida durante horas, días o incluso semanas.
Si el paciente tiene insuficiencia renal, asegúrese de que beba
suficientemente y vigile con cuidado el equilibrio de los
líquidos. A veces hay que recurrir a la diálisis (de preferencia,
hemodiálisis o, si no es posible, diálisis peritoneal).
La salida de líquido de los vasos sanguíneos alterados por la
ponzoña de la serpiente puede dar lugar a un estado de choque con
hipotensión. Esta complicación es corriente sobre todo en las
mordeduras de víbora. La administración de líquidos intravenosos
puede salvar la vida del paciente.
De ordinario no hay que recurrir a la cirugía; de hecho, las
operaciones quirúrgicas innecesarias pueden provocar
complicaciones o lesiones permanentes en el miembro mordido.
Qué hacer en caso de picaduras o mordeduras de abejas, avispas,
avispones, hormigas, escorpiones, arañas o garrapatas
La picadura del escorpión y diversas picaduras o mordeduras de
insectos provocan hinchazón y dolor local. Las mordeduras de las
arañas pueden causar ampollas o úlceras profundas. Cuanto más
numerosas sean las picaduras o mordeduras, más grave es el
efecto. Algunas arañas (p. ej., la «araña violín», las arañas
viudas) y al menos un escorpión ( Hemiscorpion lepturus, en la
República Islámica de Irán y en el Iraq) pueden provocar lesiones
tisulares locales y úlceras en el sitio de la mordedura, que a
veces se extienden a todo el miembro.
-
Algunas personas son especialmente
sensibles a las picaduras de insectos, pudiendo presentar una
erupción local o generalizada, picor y enrojecimiento de la
piel. En los casos graves el paciente se siente muy mal, se
queja de opresión torácica, el rostro se le hincha y a veces
no puede respirar normalmente, presentando disnea o sibilancia
y sumiéndose en la inconsciencia. En caso de dificultad respiratoria,
acueste al paciente de lado en posición de recuperación. Si
la respiración y los latidos cardiacos cesan, aplíquele la respiración
de boca a boca y hágale masaje cardiaco. Conviene administrar
adrenalina por vía intramuscular.
Las abejas pierden el aguijón cuando pican, por lo que sólo lo
hacen una vez; en cambio, las avispas y los avispones conservan
el aguijón y pueden picar muchas veces. Si ha quedado el aguijón
en la piel, extráigalo, cuidando de no aplastar el saco de veneno
situado en el extremo. Utilice unas pinzas de depilar para
apresar el aguijón lo más cerca posible de la piel y extraerlo
(fig. 37) o extráigalo rascando ligeramente con la uña. Si el
miembro tiende a hincharse, retire las sortijas, pulseras o
cadenillas tobilleras del paciente.
Fig. 37. Extraiga el
aguijón, rascando con la uña o el borde de un cuchillo.
Para desprender una garrapata de la piel puede recurrirse al
alcohol o, sencillamente al calor de un cigarrillo. Si no se
desprende, tire de ella con unas finas pinzas, pero sin
aplastarla.
La inflamación, el picor y el dolor pueden atenuarse aplicando
una compresa enfriada con agua (pero no con hielo).
Para combatir el dolor puede administrarse paracetamol, pero no
aspirina.
Tratamiento médico de las picaduras de escorpión y de las
picaduras o mordeduras de insectos
En Sudáfrica se dispone de sueros antiponzoñosos para tratar
las picaduras de ciertas arañas ( Latrodectus spp.,
Loxosceles spp., Phoneutria spp.) y de algunos
escorpiones (p. eg., diversas especies de Centruroides,
Tityus, Buthotus y Leiurus).
Los sueros antiponzoñosos pueden ser útiles para tratar las
lesiones tisulares locales causadas por las aranas viudas
( Loxosceles spp.) y por el Hemiscorpion lepturus,
incluso en ausencia de signos generales de envenenamiento.
La herida debe tratarse como una quemadura, sin recubrirla.
El dolor se puede tratar con analgesia local (p. ej.,
lidocaína, bloqueo nervioso digital o periférico) o con
analgésicos generales. No debe utilizarse morfina para
tratar el dolor por el riesgo de depresión respiratoria. El
suero antiponzoñoso puede ser útil para combatir el dolor
causado por las mordeduras de Latrodectus spp.
Qué hacer en caso de picaduras de
medusas
Los tentáculos de las medusas se adhieren a la piel y puede ser
difícil desprenderlos. Tranquilice al paciente y manténgalo
inmóvil para evitar que se produzcan más picaduras.
No hay ningún procedimiento seguro para impedir que los
tentáculos sigan picando si se les moviliza, por lo que lo mejor
es no tocarlos hasta que se haya desvanecido el primer efecto de
la picadura.
Para que las células de las medusas no sigan picando, eche
immediatamente abundante vinagre (ácido acético al 5%) en la zona
afectada, a menos que se trate de la especie Physalia. Si no
tiene vinagre, use agua de mar.
No utilice alcohol normal ni desnaturalizado, gasolina ni agua dulce. La aplicación de
compresas frías o de hielo triturado envuelto en un paño puede
ayudar a aliviar el dolor causado por las picaduras de Physalia
y otras medusas. Las picaduras de las especies Chironex suelen
tener efectos muy graves. Puede ser necesario practicar la
respiración de boca a boca y masaje cardiaco.
Separe cuidadosamente los tentáculos raspando con un cuchillo.
Tratamiento médico de las picaduras de
medusas
Si es posible, debe administrarse antitoxina tetánica por
inyección intramuscular.
Qué hacer en caso de picaduras de
peces venenosos
Muchos peces venenosos (p. ej., el pez piedra, el pez león o el pez
escorpión) poseen espinas que atraviesan la piel y mediante las cuales
inyectan el veneno en la herida. La pastinaca puede provocar cortes
que dan lugar a profusas hemorragias.
Si la picadura se produce cuando el sujeto está en el agua,
sáquele inmediatamente del agua.
Sumerja lo antes posible la parte herida del cuerpo en un
recipiente o baño de agua tan caliente como el paciente pueda
soportar (no más de 45°C) hasta que desaparezca el dolor, pero
sin pasar de 30 minutos. El calor puede destruir el veneno, con
la consiguiente analgesia.
Limpie la herida y extraiga los fragmentos de espinas que pueda
haber en ella.
Tratamiento médico de las picaduras de
peces
Si es posible, debe administrarse antitoxina tetánica por
inyección intramuscular.
El dolor puede tratarse con anestésicos locales o analgésicos,
por ejemplo paracetamol. La morfina puede ser peligrosa porque
deprime la respiración.
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