Conclusiones
 
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En los últimos años ha habido un creciente interés de la ciudadanía por conocer los efectos en la salud que pueden ocasionar los diversos riesgos ambientales. Ese interés, aunado a la necesidad de involucrar a la sociedad en la gestión de los riesgos ambientales, ha propulsado el desarrollo de la comunicación de riesgos.

Los países de América Latina y el Caribe están en un proceso de transición hacia una cultura de participación de la ciudadanía y de las instituciones públicas, las que tienen la obligación de informar a los sectores sociales sobre sus actividades mediante el rendimiento de cuentas transparentes y de acciones participativas.

De acuerdo con lo anterior, la comunicación de riesgos se ha convertido en un proceso a través del cual se propicia el intercambio de información y opiniones entre individuos, grupos e instituciones. La comunicación de riesgo presenta tres facetas: como herramienta, como fenómeno y como planteamiento. Además, es un proceso que ha evolucionado desde ignorar al público en tiempos pasados hasta incluirlo como un legítimo colaborador en tiempos actuales.

La comunicación de riesgos se aplica en la elaboración de programas diseñados para enfrentar una crisis, en el cuidado de la salud y en la obtención de consenso sobre un tema particular.

En la comunicación de riesgos es fundamental la credibilidad de quien da la información, así como conocer al público objetivo y la forma de elaborar el mensaje. Este último puede ser entendido con facilidad si se transmite de manera simple y en términos accesibles a cualquier ciudadano para que pueda entender lo que significa el riesgo y cómo pueden participar en su protección personal.

Desde la perspectiva del gobierno, la comunicación de riesgos respeta al público (siendo participativa) y su derecho a saber (siendo transparente) y reconoce también las limitaciones de la respuesta gubernamental.

El trabajo con los medios de comunicación es otro aspecto que juega un papel importante en la comunicación de riesgos, ya que es el mecanismo a través del cual llega el mensaje a la audiencia blanco. Además, los medios son una de las fuentes principales de información para conocer la percepción pública sobre los riesgos.

La planeación juega un papel muy importante en la comunicación de riesgos. Su éxito o fracaso puede depender de la definición de metas claras, las cuales variarán según la naturaleza del riesgo y pueden incluir información, educación, persuasión, negociación, aseguramiento y prevención.

En todo trabajo que implique la exposición ambiental de una población a algún peligro (físico, químico o biológico), la comunicación de riesgos es la herramienta que debe ser considerada para proveer información a los grupos afectados puesto que identifica las preocupaciones de la comunidad y responde a ellas; reduce la tensión entre la comunidad y el personal de la agencia o institución; y explica a la comunidad sobre el riesgo a la salud de forma efectiva. Ofrece la oportunidad de comunicar los riesgos a la salud de manera planificada y a la vez sensible a las necesidades de la población; integra a la comunidad en el proceso de manejo del riesgo; ayuda a establecer la confianza; y alivia el miedo y la indignación.

Es preciso reiterar que la comunicación de riesgos no es una receta sobre cómo hacer buenos mensajes para comunicar un riesgo. Es una metodología participativa para planificar y elaborar un plan de comunicación adecuado a las necesidades de las partes involucradas. Si el trabajo de planificación no está bien hecho, aunque se preparen buenos mensajes, no servirán de nada si la comunidad no los escucha.



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