Módulo 4: Comunicación intercultural
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Objetivo
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Cultura, comunicación e interculturalidad |
Los canales de comunicación |
¿Es posible la comunicación intercultural?
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Comunicación intercultural y desarrollo
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En el módulo segundo vimos que la cultura es constitutiva al ser humano. Todos los seres humanos tenemos cultura, entendida ésta como un entramando o red de significaciones o formas de entender la realidad que un determinado grupo social desarrolla respecto al mundo en el que se inserta, y que le sirve para organizar y actuar en su vida diaria de sentidos (nociones, conceptos, explicaciones, etc.). Un antropólogo resumió la noción de cultura como “los programas que gobiernan y dan sentido a nuestras conductas”. Luego, vimos que la noción de interculturalidad tenía que ver con el encuentro entre las culturas, y ello no debía de entenderse como una superposición o como una convivencia sin contacto, sino como un proceso a través del cual se recrea la cultura, se nutre recíprocamente, generando nuevos significados y sentidos, justamente a través de la interacción y vinculación. Esta interacción, este contacto entre culturas, es en el fondo un fenómeno comunicacional, dado que se da entre personas, grupos humanos que se vinculan y se transmiten mensaje desde diferentes culturas.
La comunicación es una acción que exige mínimamente una situación de dualidad; es decir, requiere la presencia de dos sujetos, uno que emite el mensaje y otro que lo recibe: es una práctica que busca transmitir algo a alguien.
Analizando el proceso comunicativo podemos identificar algunas características básicas que lo definen: es ilimitado, tiene siempre una intención e implica una elaboración simbólica.
De hecho, comunicamos a través del lenguaje y el lenguaje es una elaboración puramente humana, no instintiva, que se vale de símbolos para transmitir información, ideas, sentimientos, deseos, etc. El mensaje en sí puede ser verbal o escrito y como tal es un ordenamiento estructurado y convencional que adoptan todos los seres humanos que conviven dentro de una cultura determinada. Tajantemente podemos decir que no existe sociedad sin comunicación.
La comunicación como proceso de transmisión de mensajes (datos, información, estados de ánimo, etc.) se vale de canales o formas a través de las cuales se da dicha transmisión. Estos son:
El “canal verbal” hace uso del lenguaje hablado. A través del habla nombramos las cosas, transformamos la realidad en palabras, transmitimos contenidos, conceptos, explicaciones de los hechos, de nuestros estados de ánimo. En el campo de lo verbal se juega el tema de la cultura oral, la transmisión de los contenidos de una cultura de una generación a otra.
El canal “no verbal”, tiene que ver con las formas de comunicación en donde no interviene el lenguaje hablado. En este campo nos referimos a lo gestual (“kinésico”), al manejo de las distancias o espacios (“proxémico”), al manejo de los tiempos (“cronémico”) y al manejo de otros sentidos (lo táctil, lo olfativo). El llamado “lenguaje corporal”, cuya amplia gama no controlamos del todo, tiene una gran importancia en nuestra comunicación. Nuestros gestos, nuestros movimientos corporales, comunican por sí solos y además complementan y refuerzan nuestra comunicación verbal. Por ejemplo, es notorio cómo nuestras posiciones corporales cambian cuando actuamos como emisores y cuando lo hacemos como receptores. En ambos casos nuestro lenguaje corporal varía: nuestra disposición corporal, el movimiento de manos, la orientación visual o pistas de acceso ocular (mirar hacia los ojos de nuestro interlocutor, ritmo y tiempo de exposición visual). De hecho, cada cultura y cada contexto dentro de ella adscriben significaciones específicas a ciertos movimientos o gestos corporales.
El uso del espacio o las llamadas “distancias sociales” también comunican. A través de ellas se expresan nociones como las de confianza, intimidad, poder. El espacio comunica y produce sentido en las relaciones entre las personas. El uso del espacio responde a un “código secreto” inserto en cada cultura. Así, por ejemplo, las distancias sociales o interpersonales son muy variables.
Como vimos, la comunicación se da en un contexto determinado y dicho contexto contempla también, la importancia de la noción temporal: lo pasado, lo presente y lo futuro. Dicha relación de momentos varía de acuerdo a los diferentes contextos culturales. Aquí tiene mucho que ver la percepción del tiempo, que para ciertas sociedades tiene un carácter lineal y para otras un carácter cíclico. Habrá sociedades en las que no se inicie ninguna discusión de fondo si es que antes no se dedica una gran parte del desarrollo del mensaje a hechos históricos referidos al asunto en cuestión, o a referencias intemporales (hechos míticos). En otras sociedades se le da importancia a la noción de futuro, donde el tiempo tiene que ser planificado y donde los eventos deben de seguir un orden secuencial y predeterminado. Así la división en segundos, minutos, horas, días, meses, años no es un ordenamiento de carácter universal. En algunas culturas el tiempo no es ni siquiera cuantificable, en todo caso transcurre en referencia a hechos naturales como los fenómenos climáticos, la evolución de los cultivos o el crecimiento de los animales. Así, la noción de puntualidad es relativa, sólo existe ahí donde el tiempo es cuantificable y tiene mucho que ver con los ritmos de la vida social. Una vez, en una reunión con representantes de unas organizaciones indígenas, los técnicos de un proyecto quedaron en reunirse a las once de la mañana. Aquel día de la reunión, los representantes indígenas llegaron minutos antes de las doce y su explicación fue muy clara: las once dura hasta las doce. Lo táctil y lo olfativo tiene que ver con las distancias interpersonales, pero más específicamente con la noción de contacto concreto. Tocar a una persona es una forma de comunicación. Muy esquemáticamente se puede decir que hay culturas en las que se da importancia al contacto y otras no, en donde además el contacto se halla prohibido o sancionado. Los olores también juegan su papel en el proceso comunicativo. Habrá culturas en las que se tome importancia a los aromas personales. Habrá olores corporales que se asumen como correctos y placenteros para un grupo cultural y no para otro. En el canal denominado “para-verbal”, se congregan todas aquellas formas de comunicar que tienen que ver con el ritmo, pausas, tono, volumen, inflexiones de la voz. En este canal de comunicación entran también en juego elementos como el grito, los sonidos guturales, suspiros, eructos, risas, carcajadas, los silencios, etc. Está demás decir que en cada grupo cultural, cada una de estas formas para-verbales tiene su significado y sentido singular. Luego de haber visto de manera resumida los canales de comunicación, es clara la necesidad de tomar atención de los contextos comunicativos que están marcados por el contexto cultural. Erróneamente se piensa que la única barrera comunicativa es el idioma, pero no es así, el asunto es más complejo. Por ello es preciso conocer y entender las formas de proceder de una sociedad determinada, lo que implica atender al menos tres dimensiones básicas: las normas, los discursos y las prácticas.
Toda comunicación busca ser eficaz, esto es, poder llegar a transmitir el mensaje de manera que nuestro interlocutor lo comprenda y actúe en consecuencia, lo cual nos lleva al tema de la competencia o capacidad comunicativa, que en el caso de movernos en contextos interculturales, es singular. De hecho es preciso conocer la potencia de cada uno de los canales o las formas comunicativas (verbal, no verbal y para-verbal). Vamos a poder avanzar en una aproximación comunicactiva más eficaz, en la medida que:
La comunicación intercultural es posible en la medida que se busque generar un espacio de mutuo aprendizaje y enriquecimiento y no meramente con un sentido instrumental, pautado por los objetivos que buscamos cumplir; por ejemplo, sacar adelante un proyecto, convencer que nuestras iniciativas son las mejores o que nuestros enfoques son los correctos. En general, una actitud que puede contribuir a facilitar la comunicación intercultural debería considerar:
El campo del desarrollo, es un espacio propicio para poner en práctica nuestras capacidades comunicativas. Sobretodo, porque buscamos transmitir un conjunto de mensajes que buscan influir en las conductas, los hábitos y los procesos sociales. No pueden esperarse cambios
súbitos en ciertos hábitos de la gente, porque somos sumamente
didácticos en nuestro lenguaje verbal, porque usamos pizarras o
dibujos. Tenemos que atender al conjunto de formas comunicativas que se
ponen en juego en el contacto entre personas diferentes, más aún
si procedemos de contextos culturales distintos. Muchas veces pensamos
que basta con que hablemos el mismo idioma o que vayamos con un buen intérprete.
Eso no basta, porque como hemos visto, a través de la comunicación
transmitimos más que datos. A través de la comunicación
se ponen en juego las relaciones de confianza, los sistemas de organización,
las formas de ejercer el poder y la autoridad. Una cosa es la comunicación
cara a cara, que implica poner en marcha una serie de recursos comunicativos
(verbal, no verbal, para verbal) y otra la comunicación grupal,
en donde los mismos recursos comunicativos adquieren otra dimensión. |
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